¿Quieres saber si sufres estrés laboral?

Amber Wigmore. Directora Carreras Profesionales. IE Business School

30 Mayo 2016

Cuando uno sufre de burnout o estrés laboral suele significar que está dejando de hacer aquellas cosas que le dan energía. Para evitarlo, es clave conocer sus señales y saber cómo combatirlo.

Sinceramente, hay especialidades en las que una preferiría no ser experta. En mi caso, tras tratar con numerosas situaciones de estrés laboral, he empezado a identificar ciertos patrones y señales que es importante reconocer para poder encontrar la calma y la claridad de mente necesarias para poder convertir el estrés en una oportunidad.

De hecho, los que trabajamos en profesiones de ayuda, tales como atención médica, asesoramiento o enseñanza, somos más propensos a experimentar el estrés laboral o burnout. También sufren esta situación quienes se identifican tanto con su profesión que les falta un equilibrio razonable entre su vida laboral y personal, los que intentan ser todo para todos, y los que sienten tener poco o ningún control sobre su trabajo o bien éste es monótono.

Pero antes de seguir avanzando, vamos a explicar que el burnout es un tipo especial de estrés laboral, un estado de agotamiento físico, emocional o mental combinado con dudas sobre la propia capacidad y el valor del trabajo. 

Desde mi experiencia asesorando a ejecutivos estresados por sus carreras, muy pocos saben sacar el tiempo o bien les falta la valentía para reconocer que están experimentando estrés o burnout, porque creen que sería una señal de debilidad. 

Aquí es donde hay que entender que existe un estrés bueno, como el que viene de la adrenalina de una competición, y otro malo, que nace de una sobrecarga de trabajo, demasiadas demandas sobre el tiempo de uno, el enfado crónico y el miedo. Estos empiezan a ser adictos al estrés.

Ahora viene la pregunta clave. ¿Hasta cuándo se puede seguir así? Hay que ser honesto con uno mismo y reconocer que se está estresado. Esto es un paso muy importante, porque a partir de este momento se tiene el control para actuar y responder a las demandas de la vida con más habilidad, libertad y agilidad.

¿Cómo se reconoce un caso de burnout? Desde mi experiencia, puedo responder que se empieza por una energía baja crónica, caracterizada por el agotamiento y el sentimiento de carecer de fuerzas para motivarse. En esta situación, uno tiene la sensación de ir arrastrándose al trabajo y problemas para empezar una vez llega. Falta energía para ser consistentemente productivo.

Frecuentemente, se tiene dificultad para dormir y luego uno se despierta cansado. Además, esto no se limita a una semana, sino que se produce a lo largo de un periodo de tiempo más extenso, con el agravante de que quienes me llegan experimentando estas características suelen ser muy cínicos y pueden llegar a ser irritables e impacientes con compañeros de trabajo y clientes.

Por último, empiezan a sentirse ineficaces, siente que no pueden producir los resultados que antes eran capaces de conseguir. Les falta la satisfacción de sus logros y la ilusión con su trabajo. En resumen, el vínculo con la empresa y el compromiso sencillamente no es el mismo.

¿Qué causa el estrés laboral o el burnout? La respuesta puede ser el resultado de varios factores, empezando por una falta de control, es decir, la incapacidad para influir en las decisiones que afectan a nuestra profesión como, por ejemplo, el horario, la misión o la carga de trabajo. Otros casos clásicos se pueden atribuir a una falta de recursos necesarios para desempeñar bien nuestra labor, unas expectativas poco claras o, incluso, una falta de coincidencia en los valores entre el empleado y la forma en que la empresa hace negocios.

Si el trabajo no se ajusta a los intereses y las habilidades de un empleado, esta situación puede llegar a ser cada vez más estresante. Los extremos de actividad también son peligrosos. Cuando una profesión es monótona o caótica, se necesita energía constante para permanecer enfocado y esto puede llevar a la fatiga y el burnout. Y si a todo esto se une a una falta de apoyo social, contribuyendo a que un empleado se sienta aislado, y un desequilibrio entre el trabajo y la vida personal, la mezcla puede ser explosiva.

El exceso de estrés laboral tiene graves consecuencias, como llegar a disminuir la habilidad de pensar de forma clara y, por lo tanto, responder de una manera apropiada, generando graves problemas de salud, desde fatiga, insomnio, depresión, ansiedad, dolores de cabeza y abuso de alcohol u otros sustancias, a enfermedades del corazón, colesterol alto, diabetes tipo 2 (especialmente en mujeres), obesidad, y vulnerabilidad a otras enfermedades.

¿Cuál es la mejor manera de gestionar el burnout? Cualquiera de estas consecuencias pueden ser señal de que existe la necesidad de construir resiliencia. Algunas definiciones de resiliencia incluyen la capacidad de ser flexibles en nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos ante la vida por un reto o periodos de presión extendida, para poder salir más fuertes, sabios y capaces.

Este sería el momento de hacer una pausa y echar un vistazo a nuestra vida. Enfocar la energía en lo que realmente motiva, tomarse un tiempo para reflexionar sobre lo que está haciendo y mantener un sentido de equilibrio. El optimismo, la agilidad y el propósito deben ser los temas clave en la vida, mientras uno se esfuerza por lograr que sus aspiraciones profesionales se hagan realidad. 

Cuando uno sufre de burnout suele significar que está dejando de hacer aquellas cosas que le dan energía. Es importante mantener conexiones de alta calidad y expresar gratitud. Somos una sociedad tan enfocada en el futuro que se nos olvida disfrutar y apreciar el momento.

Como primeros pasos, hay que empezar a combatir el agotamiento, el cinismo y la ineficacia. Una vez que ha identificado lo que está alimentando sus sentimientos de estrés laboral, se puede hacer un plan para enfrentarse a los problemas. Piense en delegar, cambiar o modificar cosas para así poder recuperar la energía, tome descansos para poder lograr el máximo rendimiento e intente meter más momentos de emoción positiva en su día. Intente cambiar de actitud, centrándose en los aspectos agradables de su profesión y reconociendo a los compañeros de trabajo por sus aportaciones valiosas o las cosas bien hechas.

Pero, a veces, esto no es suficiente y uno tiene que evaluar sus opciones, manteniendo una conversación seria con su superior sobre sus preocupaciones, trabajando juntos para cambiar las expectativas o llegando a compromisos y soluciones. ¿Sería una opción compartir el trabajo con alguien o el teletrabajo? ¿Existe la posibilidad de participar en un programa de desarrollo profesional?

Hay que saber pedir ayuda y buscar apoyo, ya sea con los compañeros de trabajo, amigos o seres queridos. Si tiene acceso a un programa de mentoring, aprovéchelo. Este apoyo y colaboración puede ayudar a lidiar con el estrés laboral y el burnout.

Durante todo este proceso, es importante ser honesto con uno mismo, evaluar sus intereses, habilidades y pasiones. Una auto-evaluación sincera puede ayudar a decidir si debe considerar un trabajo alternativo, como, por ejemplo, uno que es menos exigente o uno que coincida con sus intereses o valores fundamentales.

Y cuídese mucho en todo momento, haga ejercicio físico y póngase como objetivo el dormir al menos entre 7 y 8 horas diarias. Y, al final de la jornada, piense en un par de cosas buenas que le sucedieron durante el día y el por qué son importantes. La gente que hace esto tiene menos depresión, duerme mejor y está más satisfecho en la vida.

Último vídeo

IE Inside Out Project - #IamIE

See video
Síguenos en
IE Focus Newsletter
Agenda IE
Most read
IE Business School | María de Molina 11, 28006 Madrid | Tel. +34 91 568 96 00 | e-mail: info@ie.edu

Contacto

IE Business School

María de Molina, 11. 28006 Madrid

Tel. +34 915 689 600

info@ie.edu