Ajustes en positivo

Fernando Fernández. Profesor. IE Business School

16 Mayo 2012

Una de las falacias más extendidas es que la educación solo puede mejorar aumentando el gasto público. Aquí se proponen cuatro mejoras que no requieren gastar ni un euro más.

Son muchos los temas urgentes: la nacionalización de YPF, mala para Repsol, preocupante para España, pero mortal para los argentinos; el informe del FMI que cuestiona el ritmo y el momento de la austeridad fiscal europea y que supone un paso más hacia la irrelevancia de ese organismo, que de tanto intentar satisfacer a todos ha perdido el norte; el plan de saneamiento de la banca española, que todas las entidades parecen haber superado con éxito sin que quepa de ello deducir que la crisis financiera ha acabado...

Hechos todos relevantes que configuran el futuro inmediato de la economía española. Pero hoy quiero hablar de lo importante, de la educación por ejemplo. Todo economista debería saber que los salarios solo pueden crecer sostenidamente al ritmo de la productividad y ésta depende crucialmente del capital humano, uno de cuyos determinantes fundamentales es la calidad de su sistema educativo. Y no cabe duda de que el español necesita mejorar.

[*D El problema de la educación española no es la excelencia, sino el deficiente nivel medio, ya que el sistema hace todo lo posible por desincentivar al estudiante medio, por aprobarlo sin esfuerzo. *]

Una de las falacias más extendidas es que la educación solo puede mejorar aumentando el gasto público. O, simétricamente, que los recortes anunciados deteriorarán necesariamente la calidad. Falso. Los recortes pueden mejorar la eficacia si disminuyen la captura de rentas monopolísticas que realizan algunos actores del sistema, si introducen competencia y flexibilidad, si acercan la educación a las necesidades de una economía en transición, si se introducen los necesarios cambios institucionales que permitan aprovechar el potencial del país.

Les propongo algunos, revolucionarios pero gratuitos, que harían mucho por elevar el nivel educativo.

[*D Debería permitirse que los profesores se beneficien de los resultados de sus alumnos. Hay demasiado discurso gratuito sobre vocación y muy poco sobre incentivos y productividad. *]

Primero, como sabe todo buen estadístico, centrémonos en las medias y no en las colas de la distribución. El problema de la educación española no es la excelencia, sino el deficiente nivel medio de conocimientos útiles y relevantes de la población escolarizada. El problema no es que los buenos estudiantes no obtengan resultados brillantes, que los tienen y compiten sin problema con los mejores alumnos del mundo, sino que el sistema hace todo lo posible por desincentivar al estudiante medio, por aprobar sin esfuerzo. Se desperdician oportunidades para así igualar resultados. Lo que distingue a las economías más dinámicas no es la calidad de sus élites sino la productividad de sus clases medias.

Segundo, hagamos que los profesores se beneficien económicamente de los resultados medios que obtienen sus alumnos, obviamente en pruebas externas nacionales. ¿Por qué pensamos que los profesores no son mortales y no responden a incentivos económicos? Hay demasiado discurso gratuito sobre vocación y muy poco sobre incentivos y productividad.

[*D Hay demasiado miedo a la libertad, demasiado proteccionismo, demasiado abuso de posición de dominio, demasiada demagogia casi peronista que tiene estrangulada a la educación española. *]

Tercero, profesionalicemos la gestión de los centros educativos, desde las escuelas a las universidades. ¿Por qué los rectores han de ser elegidos por sufragio universal, si son solo gestores de un patrimonio público que les ceden los contribuyentes? No lo son los directores de hospital. Y de paso acabemos con ese residuo corporatista que es el Consejo de Universidades, algún día la Comisión Nacional de la Competencia debería meter mano en el asunto.

Cuarto, permitamos a las universidades competir y especializarse cobrando matrículas diferenciales y pujando salarialmente por los profesores que consideren más capacitados. Hay demasiado miedo a la libertad, demasiado proteccionismo, demasiado abuso de posición de dominio, demasiada demagogia casi peronista que tiene estrangulada a la educación española. Liberarla no cuesta dinero.

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