Autobuses Ontológicos

Julián Montaño. Profesor. IE School of Arts & Humanities

11 Febrero 2009

Los autobuses nihilistas pueden ser acusados de errar en su mensaje publicitario, al menos, para un razonamiento ontológico, que defiende la existencia de Dios por el mero hecho de pensar en él.

In acu tetigisti. Pues sí que ha apuntado a un tema espinoso mi colega Miguel Herrero con su artículo “Las tres vías para hablar de Dios”. ¡Pero tú, interesantísimo! Llevas razón, ¿qué demontre, qué diantre, hace una afirmación ontológica en la trasera de un autobús? Aunque lo de demontre y diantre dudo si es adecuado decirlo cuando el tema del que se está tratando es Dios.

"Se da el caso de que no P, siendo P = Dios existe", "Hay un S, tal que S es Dios y tal que S no existe". ¡Y esto lo ves en tu Peugeot 206, con el autobús delante de ti, que te ha impedido acceder al carril de tu izquierda y te ha obligado a quedarte detrás de él en el semáforo! Pero bueno, también es cierto que afirmaciones de este tipo en un cartel publicitario son más agradecidas que "Light Poor Musical ¡el musical de la década! Ya en Madrid" (una proposición afirmativa, no tanto sobre la sustancia como sobre el accidente lugar) o afirmaciones del tipo: "¡El Torpe Burgués, ya en rebajas, hasta un 70%!" (una proposición sobre los accidentes de cantidad y tiempo, y sobre un ente complejo, unos grandes almacenes muy complicados, cuyas afirmaciones son difícilmente rebatibles bajo criterios popperianos: el Torpe Burgués siempre tiene razón, nunca el cliente). Además, siempre puedes esperar el cambio de disco, sin presionar el embrague, de un modo más placentero y enriquecedor, meditando, no acerca de entes finitos y sus accidentes, qué superficial, sino del Ens entium, la Causa Primera, el Ipsum Esse Subsistens, el Ser Subsistente.

[*D El Argumento Ontológico defiende que el mero hecho de que haya una idea de Dios demuestra que Dios existe *]

Yo iría a más. Pondría mensajes ontológicos y metafísicos más variados, no sólo de teología natural o teodicea, sino también del tipo: "¿Sabía usted que la sustancia de Spinoza tiene infinitos atributos?". Imagínense qué impacto en los escaparates de los gimnasios masculinos. Si no les cae bien Spinoza, podemos recurrir a su contemporáneo Leibniz: "Lo que llamamos casualidad no es más que la ignorancia de las causas físicas”. Estaría bien en un quiosco de la ONCE. O éste: "¿Por qué hay algo y no más bien la nada?". Quedaría muy bien al final del extracto del banco, la verdad. Hablando de bancos ¿Se imaginan que los directores de marketing del imbatible Banco Santander pusieran en sus letreros como lema "su esencia implica necesariamente su existencia"? Todo un homenaje a Spinoza, que de deudas de por vida sabía un montón (su familia tuvo líos financieros).

Y ahí vamos: a Spinoza, entre otros.

La gente habla de Dios para decir que existe, o que no existe, y para ponerlo en los autobuses, o no ("hay gente pa tó", que dijo Joselito, El Gallo, cuando le aclararon que Ortega y Gasset era profesor de metafísica). Dios es una idea, un concepto. Pues bien, hay gente que dice que precisamente eso, eso mismo, que haya una idea de Dios, es lo que demuestra que Dios existe. Según estos señores, los de los autobuses nihilistas le harían el juego a los de los autobuses apologéticos. Estos últimos son los señores que defienden la existencia de Dios a partir de su concepto, o de su esencia, y defienden lo que se llama el Argumento Ontológico de la existencia de Dios.

[*D Los de los autobuses nihilistas no las tienen todas consigo si siguen pregonando por ahí la idea de Dios para negar su existencia. *]

Entre sus principales representantes destacan San Anselmo de Canterbury (o Cantorberry), un genio italiano del razonamiento fino, que dijo que del contenido de la idea de Dios (aliquid quo nihil maius cogitari possit) se puede deducir la existencia de Dios; y René Descartes, un remilgado soldado francés, que junto a un óptico holandés de procedencia sefardí, el Spinoza de este artículo, reactualizó este tipo de argumento o prueba de la existencia de Dios en el XVII. Descartes lo hizo a partir del hecho de que tenemos una idea de Dios, de ahí dedujo la existencia del Ser Supremo. Spinoza hiló más fino y, del concepto de esencia y sustancia, dedujo la existencia de Dios. Venerables filósofos como Malebranche, Bradley, Hegel, Juan Duns Scoto o San Buenaventura también han defendido este argumento de una manera u otra.

El argumento ontológico tiene en contra que dos de las más poderosas mentes filosóficas se opusieron sistemáticamente a él: Santo Tomás de Aquino e Inmanuel Kant. Pero va ganando puntos en los siglos XX y XXI. La profesora G.E.M. Anscombe, discípula de Ludwig Wittgenstein, diferenció en un artículo el argumento de Anselmo de todos los demás, dejando en cierto modo una puerta abierta a que fuera aceptable. Alvin Plantinga y Kurt Gödel, dos de las mejores mentes lógicas que uno puede encontrar en el s. XX, han defendido esta clase de argumento. En el de Plantinga, se usan herramientas de la sesuda rama de la lógica llamada lógica modal. Lógicos de la talla de un David K. Lewis, Jaakko Hintikka, y otros las han pasado canutas intentando rebatir esta clase de argumentos de la existencia de Dios.

[*D Dios es aquello de lo cual no podemos pensar algo mayor. Si Dios no existiera, podríamos pensar algo mayor, podríamos pensar a Dios existiendo, esto sería contradictorio, ergo Dios existe. *]

Vamos, que los de los autobuses nihilistas no las tienen todas consigo si siguen pregonando por ahí al menos la idea de Dios (para negar su existencia), y los de los autobuses apologéticos deberían convertirse en autobuses ontológicos: "Sabemos que Dios es aquello de lo cual no podemos pensar algo mayor. Si Dios no existiera, podríamos pensar algo mayor, o sea, podríamos pensar a Dios existiendo, esto sería contradictorio, ergo Dios existe. Esta trasera de autobús es menos contradictoria que la de la línea 25".

Post Scriptum: Ah y ya que cito a Miguel Herrero: ceterum censeo Kirk et Raven errant (Y además opino que Kirk y Raven se equivocan).

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