Cómo hacer la economía sostenible

Enrique Dans. Profesor. IE Business School

12 Mayo 2011

La Ley de Economía Sostenible se ha convertido en la más insostenible de las normas en su punto más polémico: la defensa de una industria capaz de vetar la innovación para mantener su estatus quo.

Resulta curioso que toda la polémica al hilo de la Ley de Economía Sostenible provenga, en realidad, de algo que nada tiene que ver con la sostenibilidad de la economía, sino únicamente con los problemas de sostenibilidad de una serie de empresas dedicadas a la venta de copias. Empresas expertas en construir tópicos falsos, en comunicar mentiras, en lanzar campañas engañosas y que no dudan incluso en denunciar a su propio país mediante argumentos y estudios falsos con el fin de favorecer sus intereses. Pensar que la sostenibilidad de nuestra economía dependa de alguna manera de empresas con tan pocos escrúpulos es algo que debería desafiar al sentido común, incluso al de un político.

[*D Para hacer la economía sostenible, hay que apostar por el progreso, fomentar el espíritu emprendedor y crear un tejido adecuado para que deseen acudir a emprender a nuestro país. *]

Estamos viviendo una de las instrumentalizaciones más grandes de la historia de nuestra democracia: bajo la falsa bandera de "la cultura se muere", una Coalición que dice ser "de Creadores" (cuando en realidad representa los intereses de discográficas, productores y hierbas afines) se dedica a reclamar prebendas para convertirse en más privilegiados de lo que ya son.

Ahora, además de cobrar un canon, quieren tribunales especiales, porque no les gusta lo que dicen los jueces. Y si las sentencias de los jueces no te gustan, ¿qué mejor que pedirle al Gobierno que prescinda de ellos, y ponga otros en su lugar? Aquí no pasa nada: si hay que meter mano de manera indecente en una ley, se mete. Si hay que intoxicar, se intoxica. Y si hay que demandar, se demanda, que ya nos pondrán un tribunal y unos jueces a nuestra medida para que lo hagamos, aunque haya que llevar a cabo un auténtico despropósito jurídico. Si España se convierte en "el país del todo vale", no pasa nada. Todo sea por la (sic) sostenibilidad de la economía (de la suya).

[*D Crear una economía sostenible implica favorecer la innovación. Dedicarse a proteger a los que dificultan la innovación es justamente lo contrario al concepto de sostenibilidad. *]

Para hacer la economía sostenible, hay que apostar por el progreso. Hay que intentar que aparezcan emprendedores, favorecer que lancen nuevas iniciativas, crear un tejido adecuado para que deseen acudir a emprender a nuestro país. En los Estados Unidos, que de innovación saben un rato, están modificando uno de sus visados de inmigración para atraer a quienes, teniendo un proyecto empresarial basado en tecnología, consigan seducir a inversores norteamericanos.

Un razonamiento evidente: más empresas creadas en un área como la tecnología significan una mayor creación de empleo de elevada cualificación, mayor atractivo para estudiantes, y mayores posibilidades de reactivación de la economía con ideas filtradas por el propio mercado de capital privado, un instrumento de eficiencia demostrada por la pujanza económica de un lugar como Silicon Valley.

Crear una economía sostenible implica favorecer que quienes tengan ideas, tengan más fácil desarrollarlas, ponerlas en práctica. Apostar por la innovación. Dedicarse a proteger a los que dificultan la innovación es justamente lo contrario al concepto de sostenibilidad. La industria intermediaria de la creación cultural se distingue a día de hoy por ahogar la innovación, por ser los creadores de sus propios problemas.

Las industrias que se niegan a aceptar los cambios, que insultan a sus propios clientes, que demandan subsidios y cánones de los gobiernos y que impiden nuevos modelos de negocio sangrándolos al demandarles las mismas tasas de rentabilidad que disfrutaban antes de que el mercado cambiase son, por lo general, poco compatibles con el concepto de economía sostenible. Si la apuesta de nuestro Gobierno es por ese tipo de empresas, mal vamos.

[*D Ver la oposición a la Ley de Economía Sostenible como una forma de defender las descargas es un error. El problema no son las descargas, sino apostar por los que ven en ellas una amenaza en lugar de una oportunidad *]

Quien quiera ver la resistencia de Internet a la Ley de Economía Sostenible como una manera de defender las descargas comete un error de bulto. Las descargas no son un problema: ni perjudican a los creadores (sí a los intermediarios que se enriquecen con ellos), ni van a desaparecer, se pongan como se pongan en el Gobierno.

Luchar contra la tecnología es simplemente imposible, y la tecnología hace que, invariablemente, todo aquello susceptible de ser reducido a bits esté cada vez más disponible y de manera más sencilla para todos. No, el problema no son las descargas. El problema es apostar por los que ven en ellas una amenaza en lugar de ver una oportunidad. Españolito listo y con ideas, si quieres vivir en una economía sostenible... pide un visado, y emigra a los Estados Unidos.

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