China-Latinoamérica: un camino de ida y vuelta

María del Pilar Galeote. Profesora. IE Law School

4 Enero 2011

La creciente presencia de China en Latinoamérica es una realidad que, sin embargo, todavía está pendiente de recorrer la otra mitad del camino: desde el subcontinente hacia el gigante asiático.

Es un hecho constatado la creciente presencia china en Latinoamérica. De hecho, se han analizado las ventajas y oportunidades que esto supone; pero, también, se han puesto de manifiesto las desventajas y amenazas que puede acarrear para las economías de la región a largo plazo: Latinoamérica se puede convertir en una gran abastecedor de materias primas y en un demandante de productos procesados de China. Por esa razón, es necesario convertir la ruta China-Latinoamérica en un camino de ida y vuelta. Es necesario incrementar la presencia latinoamericana allí del mismo modo que están haciendo muchos de países occidentales.

[*D Es necesario incrementar la presencia latinoamericana en China, del mismo modo que están haciendo muchos de países occidentales. *]

Son muchas las razones estratégicas que deben impulsar al empresario a invertir en China. En primer lugar, una ventaja competitiva muy importante en costes. El bajo salario por hora de un obrero de la industria manufacturera así lo demuestra, sin perjuicio de que estudios actuales demuestran que los costes laborales se incrementarán en China en los próximos años.

Pero, si fuera éste el único atractivo del mercado chino, la decisión sobre la inversión en ese país no debería ser siempre positiva, puesto que esta ventaja competitiva existe también en otros países. Ahora bien, existen otras razones estratégicas que justifican la decisión, como es el gran potencial que tiene en la actualidad el mercado chino.

Se trata de un mercado con una creciente clase media que permite que la demanda se esté incrementando en gran cantidad de sectores. A pesar de eso, existen grandes diferencias de mercado entre las zonas rurales o las urbanas, lo que a la hora de decidir la localización de la inversión va a ser muy importante.

[*D Los bajos costes laborales, los incentivos fiscales y el enorme potencial del mercado chino justifican la inversión en el gigante asiático. *]

Por último, destacan los atractivos incentivos fiscales, aunque éstos deben analizarse con cautela, ya que hasta el año 2007 eran mayores a los existentes en la actualidad. Desde el 1 de enero de 2008, la Ley del Impuesto de Sociedades aplica el principio de no discriminación, exigido por la Organización Mundial del Comercio (OMC), con lo que tanto las empresas nacionales y como las extranjeras están sujetas al mismo tipo impositivo del 25%. No obstante se mantienen incentivos en función de la localización de la inversión, sobre todo en zonas más subdesarrolladas o alejadas del desarrollo de la costa, y del sector al que pertenezca -energías limpias, investigación y desarrollo etc.-.

Cuando un inversor extranjero decide establecerse y empezar a operar en el mercado chino, la primera duda que le asalta es si hacerlo solo o en compañía de un socio, y, en este último caso, quién es el socio más adecuado.

Tras la subida al poder de Den XiaoPing, terminado el periodo maoísta, la inversión extranjera sólo era posible en China de la mano de un socio local y siempre que lo fabricado fuera destinado a la exportación. La entrada de China en la OMC en 2001 terminó con este modelo y trajo la liberalización, salvo para unos pocos sectores, ya que el Estado considera que su apertura puede dañar los intereses estratégicos chinos y, por tanto, están vetados al capital extranjero.

[*D Existen alternativas a la inversión extranjera directa que permiten operar en China, como contratos de suministro, distribución y subcontratación de productos con empresas locales. *]

En general, el inversor extranjero que pretende entrar en el mercado chino tiene tres vehículos: joint ventures de capital (Equity Joint Ventures), joint ventures contractuales (Cooperative Joint Ventures ) o empresas de capital 100% extranjero (Wholly Foreign Entities). No obstante, también existen otras formas alternativas que permiten ejercer actividad empresarial en China sin tener una presencia física y constituyéndose como una alternativa a la inversión directa allí. Además, muchas veces estas fórmulas complementan a las anteriores: contratos de suministro, distribución y subcontratación de productos con empresas locales de allí.

Tenemos todo en nuestra mano para hacer de esta ruta abierta China-Latinoamérica una ruta de ida y vuelta: también es posible Latinoamérica-China.

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