Colombia, ¿el nuevo Eldorado?

Juan Carlos Martínez Lázaro. Profesor. IE Business School

28 Noviembre 2012

Colombia ofrece estabilidad política, macroeconómica y buenas perspectivas de crecimiento. Justo lo que no tenemos aquí.

 

“Estamos viviendo un excelente cuarto de hora; esperemos que dure y se convierta en dos o tres horas”. Con estas palabras empezó Julián Ossa, ministro Plenipotenciario de la embajada colombiana en España, su discurso en el desayuno–coloquio sobre las oportunidades de inversión en sus zonas francas, que organizaba Iberoamérica Empresarial y que se celebró este martes en el IE Business School.

Efectivamente, Colombia está viviendo su mejor cuarto de  hora en mucho tiempo. A nivel político, las instituciones democráticas están fuertemente asentadas, como demuestran las conversaciones de paz arrancadas en Oslo con las FARC, para tratar de acabar de una vez por todas con la violencia que ha asolado al país en los últimos cincuenta años. A nivel económico, Colombia muestra, al igual que otros países de la región, un cuadro macroeconómico envidiable: el crecimiento está por encima del 4%, la inflación ronda el  3,5%, el déficit público es inferior al  3% del PIB y está muy cerca de lograr un superávit primario.

El país se ha abierto mucho al exterior, tras la firma de numerosos acuerdos de libre comercio, logrando que las exportaciones se hayan casi duplicado desde 2009, lo que ha llevado a que la balanza comercial tenga un ligero superávit, aunque no la de cuenta corriente. La deuda externa se ha reducido del 36,3% sobre el PIB en el año 2000, al 20,6% en 2011, y la renta  per cápita,  aunque todavía se halla  en el entorno de los 10.000 dólares, se ha duplicado en los últimos diez años. Además, Colombia tiene el grado de inversión, lo que está sabiendo aprovechar para atraer muchos capitales  foráneos a las distintas zonas francas que se han creado en el país en los últimos años. De hecho, ya es tras Brasil y México el tercer receptor de inversión extranjera de Iberoamérica.

Las relaciones económicas hispano-colombianas están creciendo de forma importante. A nivel de inversión, las empresas españolas han invertido casi 3.500 millones en la última década, lo que sitúa a España como el tercer inversor en Colombia, tras Estados Unidos y el Reino Unido. Compañías como ACS-Cobra, Acciona, Agbar, Telefónica, Planeta, Prisa, BBVA, Telemark, Indra, Hotusa, NH o  Sol Meliá ya están presentes en el país y, sin duda, serán muchas más, sobre todo pymes, las que desembarcarán en un futuro próximo.

A nivel comercial, las exportaciones españolas a Colombia se han duplicado en los últimos diez años, pero aún son muy modestas: en 2011, unos 560 millones de euros. Por el contrario, las importaciones colombianas ya han superado los 1.600 millones de euros en los siete primeros meses de este año, debido al aumento de las compras de productos energéticos. En su conjunto, estamos hablando de un comercio bilateral que podrían rondar los 2.500 millones de euros a finales de este año, lo que da un amplio margen de mejora, sobre todo, desde el punto de vista de nuestras exportaciones.

A mediados de los años noventa del pasado siglo, las empresas españolas empezaron a invertir en el exterior cuando vieron que el mercado local, que hasta entonces había estado muy protegido, comenzaba a abrirse a la competencia exterior e interior. Buscaron expandirse, ganar tamaño y cuota de mercado, para reducir su dependencia del mercado nacional. En su mayor parte, lo hicieron primero en Latinoamérica y, a partir de 2001, en Europa y Estados Unidos. Y la jugada, en términos generales,  les salió muy bien.

Hoy en día, la expansión de las empresas españolas en el exterior viene motivada porque ya no hay mercado local. O si aún queda, está estancado y crecerá poco en los próximos años. Por tanto, se trata de salir, no para crecer, sino para sobrevivir. Las que ya están fuera,  especialmente en Iberoamérica, saben en carne propia que ha sido su salvavidas. Y con las exportaciones, pasa lo mismo. Si no fuera por su dinamismo en los tres últimos años,  la contracción  de la economía española sería aún mayor y muchas empresas  no habrían sobrevivido a la crisis.

Colombia, al igual que otros países de la región, ofrece a las empresas españolas, estabilidad política, estabilidad macroeconómica, y buenas perspectivas de crecimiento. Justo lo que no tenemos por aquí. Por eso es muy importante concienciar a nuestro tejido empresarial de que debe mejorar su competitividad y acelerar su expansión internacional. A Iberoamérica o a otras zonas del planeta que tengan el dinamismo del que nosotros ahora carecemos.

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