<B>El arma secreta de Londres</B>

Hermenegildo Seisdedos. Profesor. Instituto de Empresa

19 Julio 2005

La victoria de Londres sobre Madrid para la celebración de los Juegos Olímpicos en el 2012, ha puesto de manifiesto, entre otras cosas, las deficiencias de Madrid en nuevos modelos de gestión urbana, donde Londres ha dado ya muestras de ser pionero.

El proceso de selección de candidaturas para la celebración de una Olimpiada se está convirtiendo en un espectáculo por el que pronto las ciudades empezarán a pujar con tanta, o más fuerza, que por las propias Olimpiadas. ¿Quién eligió Singapur como sede para elegir Londres? ¿No podría celebrarse en Madrid el próximo proceso de selección? Esto es una broma, aunque, el impacto sobre la economía y la imagen de Singapur de una semana en el foco informativo de la sociedad global pueden valorarse en términos de millones de dólares, lo que no es para tomarse a broma. Todo ello, no es más que una manifestación de la enorme sed de herramientas de city marketing, que tienen las ciudades en el nuevo escenario de competencia inter-territorial.

Podemos hablar sobre las vicisitudes del proceso y de esos malditos dos votos. Podemos hablar del impacto de los atentados, del pacto secreto de Nueva York con Londres o del de Londres con Madrid, o sentirnos reconfortados porque los parisinos están sin duda peor que nosotros. Pero, de lo que se trata es de analizar lo que significa haber perdido y qué lecciones se pueden extraer del triunfo de Londres.

[*D El proyecto olímpico llevaba aparejado un nuevo modelo de ciudad, sobre el que no ha habido debate social ni esfuerzo de comunicación político *]

¿Qué significa haber perdido? Aunque desde el gobierno municipal se ha practicado el deporte de nadar y guardar la ropa, está claro que, junto con las infraestructuras, los turistas de esas tres semanas y el impacto en la imagen de Madrid, se nos escapa una oportunidad para una transformación urbana ya que, curiosamente, el proyecto olímpico llevaba aparejado un nuevo modelo de ciudad, sobre el que no ha habido debate social ni esfuerzo de comunicación político alguno.

Una transformación sin precedentes articulada en torno a dos proyectos: el soterramiento de la M-30/recuperación del Manzanares y el eje Recoletos– Prado. Para ellos, las Olimpiadas hubieran sido un título acreditativo en lo político y un generoso cheque en lo económico. Sin los aros olímpicos, y a dos años de las elecciones, tratar de implementar tan ambicioso proyecto parece suicida. Además, desde hace una semana, la financiación de Madrid está sometida a la aprobación del Gobierno Central como consecuencia de que Bruselas no ha aceptado el mecanismo de financiación inicialmente previsto para Calle 30.

FCC y Abertis en consorcio junto con ACS, Acciona, Ferrovial, Sacyr Vallehermoso y OHL han declarado su intención de presentar ofertas para hacerse con el proyecto, en las que deben proponer un modelo de negocio y financiación para Calle 30 acudiendo desde el sector privado al rescate de Madrid. En ausencia de Olimpiadas, Calle 30 (y en general el nuevo modelo de gestión urbana) deberá llevarse a cabo mediante la nueva palabra mágica en gestión urbana y que tendremos que acostumbrarnos a decir y definir con claridad: PPP (Public-Private Partnership).

Se trata de hacer de la necesidad virtud. Al fin y al cabo, el PPP va a ser el motor de la nueva y necesaria forma de gestión de las ciudades.

[*D Madrid tiene la obligación de liderar esa nueva gestión urbana y buscar la conciliación entre la colaboración pública y privada a nivel municipal *]

Lo que quizás sería conveniente es, no acudir al PPP en última instancia, y atados de pies y manos, cuando el modelo de financiación tradicional salta en pedazos al tratar de meterlo en “fórmulas creativas”(se llamen MINTRA o Calle 30). Madrid tiene la obligación de liderar esa nueva gestión urbana y ser pionero en la búsqueda de conciliación entre la colaboración pública y privada a nivel municipal en España. Esta búsqueda, debe hacerse necesariamente desde el rigor y no desde el apresuramiento. Seguramente, en este marco está implícita la urgencia de la segunda descentralización y un nuevo modelo de financiación de los municipios, sobre todo ahora que el recurso del suelo da muestras de agotamiento, y se observan en todo su esplendor las distorsiones que genera. Una interesante agenda que esperamos centre las elecciones municipales de 2007 en la que sería deseable que, de una vez por todas, se debatieran propuestas sobre el modelo de ciudad y no anécdotas o despropósitos. Los ciudadanos se lo merecen.

¿Y por qué ha ganado Londres? Como ya hemos comentado, no vamos a detenernos en temas de política, o dinámica olímpica, o del propio sistema de votación. Desde el punto de vista de gestión urbana, una cosa llama la atención: ha ganado un magnífico proyecto pero absolutamente virtual. Londres ha ganado con un proyecto frente a Madrid (y París en menor grado) que competían con la solidez de lo real y la seriedad de lo ya ejecutado. ¿Cuál es la clave para que Londres haya conseguido triunfar con proyectos? Pues, curiosamente, la clave vuelve a ser el PPP. El Reino Unido es el país en el que el PPP ha alcanzado mayor desarrollo. Los compromisos entre sector público y privado son sólidos y transparentes y se asientan en una regulación clara y ágil (¡qué envidia!).

La semana pasada, teníamos ocasión de escuchar en el Taller de Gestión Urbana Madrid-Singapur organizado por el Foro de Gestión Urbana del Instituto de Empresa a Rory Joyce, primer ejecutivo de Driver Jonas, que es la empresa inmobiliaria que va a efectuar la mayor parte de los desarrollos. Joyces, nos exponía los planes de Londres para las Olimpiadas y defendía el PPP como la pieza clave no sólo del proyecto Londres 2012 sino... de la propia economía británica.

A nivel urbano es imprescindible una nueva gestión para hacer frente a los desafíos de las ciudades. Una nueva gestión urbana que sea capaz de emplear de manera flexible, transparente y tutelada, el potencial de nuestras empresas para ofrecer servicios urbanos innovadores. Esperemos que el disgusto de ayer nos sirva al menos para avanzar en lo que sin duda es la clave oculta del éxito de Londres.

Último vídeo

Martha Thorne valora el fallo del Premio Pritzker 2017

See video
Síguenos en
IE Focus Newsletter
Agenda IE
Most read
IE Business School | María de Molina 11, 28006 Madrid | Tel. +34 91 568 96 00 | e-mail: info@ie.edu

Contacto

IE Business School

María de Molina, 11. 28006 Madrid

Tel. +34 915 689 600

info@ie.edu