El desarrollo de talento, motor del crecimiento económico

Cristina Simón. Profesora. IE Business School

9 Diciembre 2008

Atraer y potenciar el talento es el reto al que se enfrenta Perú para poder mantener el crecimiento económico sostenido que ha registrado en la última década.

Es evidente que el desarrollo económico de un país va indisolublemente ligado a la evolución de su mercado laboral. Pero, a menudo, se plantea un problema por la diferente velocidad de ambos. Perú representa en estos momentos un magnífico ejemplo de esta desincronización entre la economía y el capital humano que debe sustentarla. Es por ello que en los últimos tiempos se está alertando sobre falta de talento, que puede frenar el imparable impulso que ha tenido al país en crecimiento sostenido desde hace casi una década.

[*D Perú padece una desincronización entre la economía y el capital humano, porque su crecimiento sostenido no va acompañado de una apuesta por el talento *]

El avance continuo de una economía genera un cambio, a veces muy brusco, en el tipo de capital humano que demanda. En Perú se hace ya evidente esta necesidad de más trabajo de conocimiento, en detrimento de la mano de obra no cualificada: en el año 1993, la PEA (población económicamente activa) estaba compuesta en un 50% por trabajadores no cualificados (sin estudios o con educación primaria), mientras que en 2007 esta proporción había descendido hasta el 26,2%. Este dato refleja claramente el vuelco en los requisitos de los empleadores y la necesidad, por tanto, de personal formado y dotado de empleabilidad, lo que en Estados Unidos se acuñó a finales de la década de los 90 como talento.

La llamada a una batalla por el talento es siempre una buena señal para un contexto de negocios. Significa que el mercado evoluciona, y en su evolución descubre que el factor de diferenciación reside en un conjunto de aspectos intangibles, cuyos propietarios son los trabajadores. La cara menos amable de este descubrimiento es que los trabajadores son recursos complejos de desarrollar –no digamos ya de gestionar-, y que la generación de un mercado laboral local ajustado a las demandas del sistema económico conlleva una transformación de sistemas sociales que, en el mejor de los casos, lleva su tiempo. Por lo tanto, en una situación de este estilo se impondrían dos estrategias paralelas: la captación a corto plazo de profesionales cualificados y el planteamiento de políticas que potencien la generación de talento dentro del propio país de cara a los retos futuros.

[*D En 1993, la población económicamente activa estaba compuesta en un 50% por trabajadores no cualificados, mientras que en 2007 había descendido hasta el 26,2% *]

Perú cuenta con un indiscutible potencial para el desarrollo de talento a largo plazo. Revisemos algunos datos que reflejan este potencial. En primer lugar, su situación demográfica. Según el Censo de Población y Vivienda del INEI publicado en 2007, el 30% de sus habitantes tiene menos de 14 años, mientras que tan sólo el 6,4% sobrepasa los 65. El país cuenta, por tanto, con una población joven que, además, ha mejorado notablemente su nivel de estudios en los últimos doce años, y actualmente el 32% tiene educación superior, siendo la mitad de grado universitario. Con independencia de otras consideraciones, como la calidad de la enseñanza superior y su impacto en el nivel de acceso al mercado de trabajo, los datos pintan un cuadro de población joven y con creciente acceso a sistemas de cualificación.

Otro dato interesante en este sentido es la integración de la mujer en el mundo laboral. Entre 1993 y 2007 el porcentaje de mujeres económicamente activas ha pasado del 29% a casi el 38%, mientras que en el caso de la población masculina se mantenía estable. De nuevo el dato requeriría matizaciones a la luz del tipo de actividad o las escalas salariales para ambos géneros, pero en cualquier caso se advierte una rápida apertura a nichos de talento que, sin duda, contribuirán a reforzar el mercado laboral del futuro.

[*D Se debe competir por captar emigración y estimular el retorno de los que salieron, ya que el 10% de los hogares peruanos cuentan algún emigrante *]

Ahora bien, aun asumiendo este potencial a largo plazo, ¿cómo resolver la carestía de talento en el actual momento económico? Obviamente hay que competir bien por captar emigración de otros países o por estimular el retorno de los que en su momento salieron de Perú. Dado que el 10% de los hogares peruanos cuentan al menos con un emigrante, existe una bolsa potencial de trabajadores que podría plantearse reorientar su talento hacia el mercado local. Pero es muy posible que las decisiones de retorno pasen por una mejora previa de las condiciones laborales y del bienestar social, así como por una política de incentivación de los profesionales en aquellos segmentos de trabajo que se consideren críticos para impulsar el nuevo tipo de competitividad a que deberá enfrentarse el país en el futuro próximo.

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