El drama del Viejo Continente: renovarse o morir

IE Focus

21 Marzo 2007

En las últimas tres décadas, los países de la UE han reducido drásticamente el número de empleados mayores de 55 años. Una tendencia que, poco a poco, empieza a cambiar.

Durante los últimos tres décadas, los países más desarrollados han ido reduciendo el número de empleados con más de 55 años. Pero en este grupo de países hay algunas diferencias que permiten establecer cuatro subgrupos:

1) Suecia, EEUU, Portugal e Irlanda, donde el nivel de ocupación de los individuos de edades comprendidas entre los 55 y los 64 años se mantuvo por encima del 60 por ciento;
2) Canadá, Gran Bretaña y Dinamarca, que se situaron por encima del 50 por ciento;
3) Alemania y España, que se mantuvieron en torno al 50 por ciento;
4) Francia y Bélgica, por debajo del 40 por ciento.

Mención especial merecen Finlandia y los Países Bajos, que estuvieron por debajo del 40 por ciento hasta 1995. Pero, desde entonces, han visto ascender considerablemente este nivel, gracias a las innovadoras reformas que pusieron en marcha. Unas medidas que han permitido a estos dos países invertir esta tendencia de excluir a los mayores en un periodo de cinco años.

[*D Suecia es el líder europeo en dar empleo a los mayores de 55 años; mientras que Finlandia y Dinamarca han disparado su nivel de ocupación *]

En las demás naciones mencionadas, en cambio, hubo una caída del nivel de ocupación de los mayores de 55 años. En Japón, dicha proporción ha descendido sólo un nueve por ciento en las últimas tres décadas, pero el descenso ha sido más significativo en Canadá (-27 por ciento), Reino Unido (-26 por ciento), España (-30 por ciento), Alemania (-41 por ciento), Francia y Bélgica (-43 por ciento).

La edad media de jubilación en Europa va desde los 57 años de Luxemburgo y Bélgica, hasta los 58 de Francia; los 59 de Italia, Austria, Grecia y EEUU; los 60 de España, Alemania y los Países Bajos; los 61 de Dinamarca y Finlandia; los 62 de Portugal, Suecia y Reino Unido; y los 63 de Irlanda. Algunos países europeos parecen estar aproximándose al objetivo de la UE, pero las razones no siempre responden a un buen funcionamiento del mercado laboral.

Portugal y Grecia, por ejemplo, ostentan altas tasas de ocupación en los segmentos de edad más altos, debido a la precariedad de las pensiones en ambos países. En Portugal, un 30 por ciento de la población masculina y un 18 por ciento de la femenina, continúan en el mercado laboral después de los 65 años, en pequeñas empresas, granjas y trabajos menores.

Suecia es el líder europeo a la hora de dar empleo a los mayores de 55 años. La explicación la encontramos en la década de los cincuenta, cuando la patronal, los sindicatos y el Gobierno pactaron una serie de medidas encaminadas a mantener el tono económico del país, sin que ello incidiera negativamente en el mercado laboral. No hizo falta establecer ninguna ley prohibiendo la discriminación por edad; simplemente, las tres entidades unieron fuerzas en la gestión de este tema, con una doble estrategia económica y social que ha demostrado tener bastante éxito.

[*D La OCDE prevé que el crecimiento de muchos de los Estados miembros disminuirá a medida que vayan envejeciendo sus poblaciones *]

En 1985, más del 75 por ciento de los varones con edades comprendidas entre los 55 y los 64 años estaban activos. Por aquel entonces, el promedio en la UE era inferior al 55 por ciento. La cifra correspondiente a Suecia cayó en la década de los 90, tiempos económicos duros, pero la brecha entre dicho país y la UE se mantuvo más o menos constante: en 1997 estaba en un 64 por ciento, frente al 46 por ciento europeo.

Existe todavía un abismo entre el norte y el sur de Europa. En términos generales, el norte está más comprometido con reformar la organización del mercado de trabajo que el sur, más pasivo. Entretanto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), está haciendo su parte para intentar elevar la edad de jubilación. En un informe titulado Perspectivas de empleo, el grupo de París recomendaba a los Gobiernos que duplicaran sus esfuerzos para mejorar las perspectivas de empleo de varios colectivos: mujeres, trabajadores de mayor edad, discapacitados y personal poco cualificado. Dicho informe, publicado en septiembre, sostiene que, si no se toman medidas, las perspectivas de crecimiento en muchos de los Estados miembros irán disminuyendo a medida que vayan envejeciendo sus poblaciones.

La OCDE estima que, de mantenerse la tendencia actual, los trabajadores mayores de 65 años, que suponían el 27 por ciento de la población en 2000, representarán hasta un 47 por ciento en 2030. Si las reformas que están barajando actualmente muchos países finalmente no se llevan a cabo, el crecimiento anual de la población activa de los 30 países miembros de la OCDE se desacelerará significativamente. Las tasas pasarán de un promedio del 1,3 por ciento, registrado en los últimos 30 años, a un 0,3 por ciento en los próximos 30 años.

[*D En 2000, los trabajadores mayores de 65 años suponían el 27 por ciento de la población. En 2030, representará el 47 por ciento *]

Las previsiones de crecimiento del empleo son bajas en todos los países miembros para el próximo ejercicio. España está a la cabeza, con una proyección de crecimiento del 2,1 por ciento. Aunque no es extraordinaria, esta cifra es muy superior a las cosechadas por el resto de países, ninguno de los cuales supera el 1,4 por ciento (cifra registrada en EEUU). Según las predicciones de la OCDE, el empleo en Italia crecerá un 1,2 por ciento; en Francia, un 0,7 por ciento; en Reino Unido, un 0,5 por ciento; y en los Países Bajos, un 0,1 por ciento. Japón es el único país con cifras negativas, con una previsión de caída del -0,2 por ciento.

Los Gobiernos de la mayoría de estos países están estudiando posibles reformas. Éstas deberían incluir a los colectivos con más problemas para acceder al mercado laboral: mujeres, jubilados anticipadamente, progenitores sin pareja y discapacitados. Según la OCDE, no basta con establecer políticas dirigidas a los parados. Los incentivos económicos no son suficientes. Subvencionar servicios para el cuidado de los hijos menores, fomentar la flexibilización de los horarios para los trabajadores con familia y desarrollar el trabajo a tiempo parcial podría constituir medidas eficaces. Otra de las recomendaciones de la OCDE, con el fin de retrasar la edad de jubilación, pasaría por suprimir los incentivos para la jubilación anticipada.

Último vídeo

IE Inside Out Project - #IamIE

See video
Síguenos en
IE Focus Newsletter
Agenda IE
Most read
IE Business School | María de Molina 11, 28006 Madrid | Tel. +34 91 568 96 00 | e-mail: info@ie.edu

Contacto

IE Business School

María de Molina, 11. 28006 Madrid

Tel. +34 915 689 600

info@ie.edu