El reto financiero de la mujer emprendedora

Allison Rohe. Subdirectora. IE Venture Lab Accelerator

11 Enero 2017

Sigue existiendo una gran brecha entre la financiación que los fondos de capital riesgo destinan a startups fundadas por hombres o por mujeres.

El 19 de noviembre se celebró el Día Internacional de la mujer emprendedora, un buen momento para reflexionar sobre la situación actual de las féminas y el emprendimiento, evaluar dónde estamos y qué medidas deben tomarse – y por qué – para mejorar dicha situación.

El emprendimiento en sí es considerado positivo para la economía, y en este sentido, uno podría deducir que contar con más mujeres a la hora de emprender será bueno para la economía. En Estados Unidos, el censo de 2012 indicaba que las mujeres eran las propietarias del 36% de las empresas en ese país, nivel que marcó un salto del 30% en el emprendimiento femenino frente al censo de 2007.

Sin embargo, la economía norteamericana, durante esa época, no vio la correspondiente mejoría que debería haber experimentado si cualquier tipo de emprendimiento fuera positivo para ella. Esta dicotomía se debe, por un lado, al crecimiento de “solo-emprendedoras”, es decir, mujeres que emprenden sin contratar a empleados, y por otro, a la falta de modelos de negocio orientados al crecimiento.

En su informe Las dinámicas del crecimiento de empleo: Nuevos indicios desde 18 países (2014), la OCDE afirma que las pymes que tienen menos de cinco años representan el 17% del empleo, pero aportan el doble de los nuevos puestos de trabajo creados (el 42% del total). Desde esta óptica, no se explica pues la brecha entre el emprendimiento femenino y el crecimiento económico.

Pero, si miramos al sector de las llamadas startups que operan en mercados de hipercrecimiento, y a los fondos de capital riesgo que facilitan su crecimiento y escalabilidad, vemos que los hombres son los que reciben la mayoría de los fondos dedicados a las startups en fases tempranas. Aquí es donde podríamos descubrir uno de los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres: el acceso a la financiación.

Según un estudio publicado por la revista Inc. a principios de noviembre, centrado en Estados Unidos, entre fondos de capital riesgo y business angels, el año pasado se invirtieron unos 9.450 millones de dólares en startups fundadas por hombres, mientras  que sólo se destinaron 1.750 millones de dólares a las emprendidas por mujeres. Difícilmente puede crecer un negocio, independiente del género de su fundador, si no cuenta con los fondos necesarios.

Las startups lideradas por mujeres e invertidas por un fondo de capital riesgo cuyos socios sean hombres presentan una tasa de salidas –la métrica empleada para medir el éxito de la startup – del 17%, frente al 27% de la tasa de salidas en empresas lideradas por hombres financiados por los mismos fondos, según un estudio publicado en julio del año pasado por Harvard Business Review.

Sin embargo, esta brecha porcentual desaparece cuando se trata de fondos de inversión que cuentan con socias encargadas de evaluar y asesorar a startups lideradas por mujeres. La conclusión es que las startups dirigidas por mujeres tendrán menos probabilidades de ser adquiridas o recibir una opa –oferta pública de adquisición- si consiguen su financiación solamente de fondos dirigidos por socios varones.

Fomentar el emprendimiento es el eje central que rige todo lo que hacemos en IE dentro y fuera del aula, y apoyar y empoderar a las mujeres emprendedoras forma parte de nuestro ADN.  Por ello, desde esta tribuna, animo a todos los actores del sector, independientemente  de su género, a tomar medidas para apoyar a las mujeres emprendedoras, y facilitar su acceso a la financiación.

Así mismo, animo en particular a los fondos de capital riesgo a incorporar a socias entre sus filas, para mejorar las posibilidades de éxito de las startups lideradas por mujeres en las que participan. Y,   finalmente, animo a las mujeres a crear fondos para invertir en startups lideradas por mujeres, lo cual se empieza a ver en países como Estados Unidos con resultados prometedores, mientras que en España todavía no conozco ninguno.

Un fondo por y para mujeres, no se trataría solo de hacer el “bien social”, de ayudar a emprendedoras, sino que todo indica que es un buen negocio, ya que muchas startups lideradas por mujeres no son exitosas debido a su actual situación financiera, no por carencias en el potencial de su negocio o equipo. 

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