El sector emprendedor en tiempos de crisis

Ignacio de la Vega

8 Enero 2003

A pesar de la coyuntura económica mundial desfavorable, un vistazo general a los indicadores sobre creación de empresas en nuestro país no es todo lo desalentador que en un principio pudiera parecer. Si bien España ha sido tradicionalmente un mercado estrecho desde el punto de vista de financiación de proyectos empresariales, las cosas parecen estar cambiando.

Un somero análisis de las condiciones de mercado nos lleva a concluir que continúa habiendo oportunidades para los emprendedores, el éxito o fracaso depende en gran parte de lo sean capaces de ofrecer al mercado.

En estos últimos meses asistimos a continuos debates y pronósticos sobre un ciclo económico que, se nos antoja cuando menos difícil. La atonía generalizada de los mercados, a pesar de la recuperación del mercado bursátil español en las últimas semanas del año 2002, la debilidad del gigante alemán, los apuntes de escasa recuperación de la actividad en EEUU, los masivos escándalos financieros, el recorte creciente de los puestos de trabajo en grandes corporaciones, la latente amenaza de una guerra en el Golfo Pérsico de consecuencias imprevisibles, los continuos recortes a las previsiones de crecimiento, la nada positiva tasa de inflación del 2002, en definitiva, la mala marcha de la economía ha afectado en el año 2002, y seguirá afectando en el presente, a la actividad emprendedora en nuestro país. A pesar de todo, los optimistas señalan que en España seguimos teniendo unas tasas de crecimiento muy superiores a la media europea.

En el año 2002 se crearon en España un 4,3% de empresas más que en el año anterior, aunque la tasa de destrucción creció un 11% sobre el mismo ejercicio. En éste punto deberíamos preguntarnos cuáles son los factores que influyen en la tasa de actividad emprendedora en España. Pregunta para la que el Proyecto GEM, elaborado en España por el Instituto de Empresa, en colaboración con Babson College y London Business School, ofrece algunas respuestas precisas. Así, según GEM, los factores que facilitan la actividad emprendedora son:

:: El elevado nivel de desarrollo de un país
:: Las perspectivas económicas, analizadas desde el plano individual, actúan como motor del desarrollo emprendedor.
:: El apoyo financiero, la existencia de mecanismos públicos y privados, de mercados financieros ágiles y flexibles que permiten la financiación y la recuperación de las inversiones o estrategias de salida, son también elementos determinantes.
:: Las políticas y programas gubernamentales, y el grado de conocimiento de las mismas, apoyan y fomentan la creación de empresas.
:: La transferencia de investigación y desarrollo, la existencia y disponibilidad de recursos tecnológicos, permiten la creación de empresas competitivas a escala global
:: El acceso a infraestructuras comerciales, profesionales y físicas, y en especial la formación de emprendedores y directivos, es otro factor clave a tener en cuenta en el análisis de la competitividad de la actividad emprendedora.

[*D Sin el mejor equipo, que garantice la correcta gestión de los recursos en el tiempo y la adaptación a las exigencias del mercado, es difícil acercarnos al concepto de éxito *]

De todos estos factores identificados por GEM, hay cuatro elementos clave que debemos poner en relación con cualquier actividad creadora de empresas. El modelo es aplicable tanto al desarrollo de nuevas iniciativas empresariales, como a la labor de impulso de nuevos proyectos en empresas establecidas. Añado además mi particular diagnóstico del análisis de la situación en España:

:: La oportunidad de negocio, la aplicación de la innovación en la cadena de valor de un sector, frente a la innovación tecnológica o de producto. La Idea de Negocio suele ir muy ligada a sectores atractivos. Siguen existiendo oportunidades en sectores ligados a la tecnología, prueba de ello es el éxito de Proyecto Neti, competición de planes de negocio que hagan uso de tecnologías innovadoras, que promueven AMENA y el Instituto de Empresa. Si bien parece que, hasta el 2008, el sector del software no crecerá, no podemos olvidar la marcha de Microsoft (multiplica sus ingresos en dos años un 200%), o de Cisco cuyos pedidos para este trimestre han aumentado en 1400 millones de dólares. ¿Quién dice que Internet ha muerto? Fijémonos en los resultados de empresas como Ebay, Expedia, Yahoo o el propio Amazon, y descubriremos que un buen modelo de negocio con capacidad de gestión y de adaptación al mercado tiene oportunidades en cualquier sector. En cualquier caso, existen números sectores yacimiento de oportunidades, muchos próximos a sectores tradicionales de actividad: Ocio, Sociedad del Riesgo, Nuevos Servicios Sociales, Servicios a Empresas, Biotecnología, Nuevas Fuentes de Energía, etc.

:: El equipo emprendedor es pieza clave en éste puzzle de necesidades. Sin el mejor equipo, ese que garantice la correcta gestión de los recursos en el tiempo y la adaptación a las exigencias cambiantes del mercado, es difícil acercarnos al concepto de éxito.

:: El análisis de viabilidad de las oportunidades de negocio y el correcto diagnóstico sobre modelos de desarrollo futuro, nos introducen en la necesidad creciente del emprendedor de contar con una formación específica. El Plan de Negocio, y su ejecución e interpretación a lo lago del tiempo, posibilitan a las Escuelas de Dirección, como el Instituto de Empresa, tener una destacada participación en el desarrollo de nuevos proyectos empresariales.

:: Como cuarto elemento, para muchos expertos y emprendedores, elemento decisivo, cobra relevancia la existencia de fuentes de financiación. España ha sido tradicionalmente un mercado estrecho desde el punto de vista de financiación de proyectos empresariales. Tres factores, en mi opinión, han contribuido a esta situación: problemas culturales, la inexistencia de incentivos fiscales y finalmente, la falta de liquidez del mercado español.

Aún así, y en parte gracias al fenómeno puntocom, en los últimos años se ha revitalizado el mercado, con la entrada de particulares o inversores informales, que apoyan proyectos cercanos o anteriores a su puesta en marcha (capital semilla y arranque) y con la aparición de nuevos gestores que, han levantado una ingente cantidad de fondos destinados a la inversión en capital riesgo de las empresas.

[*D El fenómeno 'puntocom' ha revitalizado el mercado *]

En lo relativo a la evolución de las inversiones destinadas a nuevos proyectos empresariales, si bien 2002 ha sido un año de importantes retrocesos, se captaron en el primer semestre 262 millones de euros y se invirtieron en el mismo periodo 230 millones. A pesar de la estrategia de “wait and see” de muchos inversores, son cifras relativamente holgadas. El destino mayoritario de estas inversiones ha recaído en proyectos en capital desarrollo ( no se entiende) y toma de participaciones en empresas con operaciones de buy-out.

Hay que tener en cuenta que las cifras oficiales no revelan el peso creciente de la inversión informal vía “socios amigos y familiares” y de business angels. Por sectores, destaca la reducción de inversiones en tecnologías de la información y comunicaciones, y el aumento en productos de consumo, industriales y hostelería-ocio.

Con el panorama expuesto cabe concluir que, aunque difícil, el panorama para los emprendedores depende en gran parte de lo que ellos ofrezcan al mercado. Un buen concepto, con contenidos innovadores, en un mercado de elevado potencial, con un buen modelo de negocio, un buen equipo capaz de gestionar y sacar delante el proyecto y con unas expectativas razonables de valoración, sigue teniendo muchas oportunidades en el mercado. En el Instituto de Empresa, ofrecemos formación puntera a alumnos y antiguos alumnos, facilitamos la realización de los planes de negocio y proporcionamos el acceso al sector inversor a través de múltiples foros.

Además, hemos desarrollado herramientas como ICEVED (www.iceved.com) o, en colaboración con AMENA, el proyecto NETI (www.proyectoneti.com) que permiten acceder de manera global al espíritu emprendedor, facilitando la realización de sus proyectos. Crisis, pero menos.

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