<B>Empresarios en las aulas</B>

Martin Varsavsky. Profesor. Instituto de Empresa

24 Marzo 2004

Con el objetivo de acercar a un grupo de alumnos de Creación de Empresas al mundo emprendedor, el profesor del Instituto de Empresa Martin Varsavsky, fundador de Jazztel y Ya.com entre otras empresas, ha cambiado el curso tradicional de las clases para convertirlas en un juego de simulación en el que los participantes son los auténticos protagonistas.

En las próximas líneas, el profesor Varsavsky relata la experiencia y las principales conclusiones que extrajo de la misma.

[...] Este año decidí cambiar la metodología del curso que imparto en el Instituto de Empresa así que, con la ayuda de Natalia Zang, lo convertimos en un juego de simulación en el que los alumnos participaran activamente como emprendedores y como inversores. En este curso logramos combinar dos metodologías de estudio constructivas. Respetamos la estructura original presentando casos reales y experiencias vividas como las de Viatel, Ya.com y Jazztel. Pero además, los estudiantes tuvieron la oportunidad de vivirlas personalmente, en algunos casos, como parte de un juego y, en otros, como el prelanzamiento de sus carreras como emprendedores.

Desde su posición de emprendedores, cada estudiante debía presentar un proyecto en el que fueran necesarios 5 millones de euros para comenzar a operar y alcanzar el equilibrio financiero. Originalmente, tenían 3 minutos durante la segunda sesión para presentar el proyecto y 2 minutos en una sesión posterior. Intencionalmente, fui poco preciso en cuanto al tipo de presentación, para darles mayor libertad y que sorprendieran a sus potenciales inversores. Recibí muchas preguntas, la mayoría nunca habían intentado "vender su idea" a alguien.

Además, los emprendedores debían publicar y actualizar toda la información relativa a sus proyectos en el campus virtual del IE. Así, cada emprendedor debía vender el 50% de su compañía por 5 millones de euros, dándole a sus proyectos un valor post-money de 10 millones de euros. Por su parte, los inversores recibían 1,5 millones de euros para destinar al proyecto que consideraran más atractivo. Decidí conservar 10 millones de euros para invertir en los proyectos que yo considerara atractivos. Las decisiones de inversión se publicaban en un foro creado especialmente en el sitio del IE, dándole la oportunidad a unos y otros de realizar el seguimiento. El método de evaluación contemplaba, además de la participación, el rol desempeñado por cada uno.

Sorpresa inicial

Nos sorprendimos cuando, en lugar de analizar los proyectos en función del perfil de las inversiones, la viabilidad de la idea presentada y la rentabilidad del negocio, los inversores se agruparon para cruzar sus inversiones con otros estudiantes garantizándose una calificación favorable. Descubrimos que más del 70% del curso había optado por la fórmula "tu inviertes conmigo y yo invierto contigo". A medida que el juego avanzaba, empezamos a recibir críticas de aquellos estudiantes que no se habían sumado a algún pool de inversores y temían obtener las calificaciones menos favorables. Porque de la misma forma que la existencia de cárteles disminuye los beneficios de una economía competitiva y reduce la incorporación de nuevas tecnologías a los procesos productivos, la creación de estos grupos de inversores estaba conduciendo al juego a resultados ineficientes en cuanto al éxito de los proyectos más rentables.

Una de las principales críticas de los outsiders radicaba en que los inversores no analizaban todos los proyectos y, en cambio, determinaban sus decisiones de inversión en función de estas cadenas con formas geométricas hasta de 8 puntas. A pesar de mi esfuerzo por estimularlos a elegir proyectos con altos retornos, me encontraba frente a una curva mal dibujada en la que no siempre existía una correlación entre la performance de los emprendedores (traducida en la financiación obtenida) y la de los inversores (traducida en inversiones exitosas, es decir, en elecciones de proyectos que hubieran conseguido financiarse completamente) y las calificaciones preliminares. Pocos proyectos habían recibido los 5 millones de euros (algunos se habían vistos obligados a rechazar inversiones porque estaban ya 100% financiados) y muchos no habían conseguido convencer ni a un inversor.

Decidí repartir dinero virtual adicional para que el juego siguiera su curso según lo programado. El juego se reavivó y hubo nuevas presentaciones de proyectos. Esta vez estaba prohibido cruzar inversiones. Tampoco podían invertir en proyectos que ya estuvieran completamente financiados. Desde ese momento, la clase se convirtió en una feria de proyectos, en la que los emprendedores hacían demostraciones, repartían folletos e intentaban convencer a los inversores de las virtudes de sus proyectos. Los alumnos agotaron su dinero antes de la penúltima sesión del curso. En la última sesión presenté a la clase mis decisiones. Con la ayuda de Natalia, había conformado un portafolio de inversión diversificado conformado por 5 proyectos.

Reglas dinámicas e imprecisas

A raíz de esta primera experiencia y, tomando en consideración las sugerencias de los estudiantes, decidí modificar el juego. Es cierto que algunos de los objetivos planteados se cumplieron. Los estudiantes mejoraron sus presentaciones a lo largo del curso, aprendieron a interactuar con inversores y entendieron que en los negocios, como en el curso, las reglas son dinámicas y, a veces, menos precisas de lo que les gustaría. Que se puede captar la atención de un inversor en poco tiempo y de diversas maneras. Que no siempre las ideas mejor presentadas, son las más exitosas, pero que la probabilidad de que eso ocurra es mayor en los casos en los que las presentaciones son efectivas. Que los inversores no miran solamente la rentabilidad que les ofrece cada negocio, sino también como se compatibiliza con su perfil de inversión en función del resto de su cartera. Que no siempre es eficiente invertir en función de cómo invierten los demás.

La única forma de evitar que los inversores prefieran intercambiar sus inversiones antes que invertir en función del perfil y de la rentabilidad de los proyectos presentados, es dándoles la oportunidad de conformar una cartera de inversión. Cada inversor deberá invertir en un mínimo de 3 proyectos y un máximo de 9. El dinero virtual distribuido deberá representar el 30% del dinero necesario para financiar todos los proyectos y el profesor se reservará un monto equivalente al 10% de la necesidad de financiación total. Así, se repartirán fondos para financiar el 40% de todos los proyectos. Cada emprendedor podrá vender el 50% de su compañía por 5 millones de euros, dándole a sus compañías un valor post money de 10 millones de euros. Todos los proyectos requerirán una inversión de 5 millones de euros para su lanzamiento y alcanzar el nivel de ´break even´.

Los emprendedores presentarán sus proyectos 2 veces durante el curso y tendrán un máximo de 3 minutos para cada presentación. Asimismo, los emprendedores podrán decidir libremente sobre el contenido de las presentaciones, que deberán ser publicadas y actualizadas en un sitio al que todos los demás estudiantes tengan acceso.

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