Entrena tu inteligencia emocional

Victoria Gimeno. Directora Relaciones Institucionales. IE University

24 Julio 2014

Conocerse a uno mismo, saber motivarse y desarrollar empatía dobla en importancia al tan cacareado coeficiente intelectual a la hora de alcanzar el éxito en la empresa. Entrénalo

Hay ocasiones en las que asombra encontrar a personas muy preparadas y formadas que no consiguen tener una carrera profesional brillante, o personas que no destacan precisamente por su inteligencia pero que son muy felices y tienen mucha suerte, o incluso cómo alguien que tiene la razón en una discusión es capaz de perderla.

¿Qué papel juegan las capacidades de análisis, síntesis, o de trabajo? ¿Cuánto cuentan los conocimientos para ser un buen líder?

Daniel Goleman demostró con sus investigaciones que la inteligencia emocional doblaba en importancia al coeficiente intelectual (agudeza mental) a la hora de conseguir el éxito en la empresa. En el caso de los líderes, esta proporción era del 85%.

La inteligencia emocional se compone de habilidades internas, como el autoconocimiento, la motivación y el control emocional, y de habilidades externas como la empatía y la destreza social. Todas estas habilidades se pueden adquirir. Sería ideal si en los colegios enseñasen a desarrollar esta inteligencia (esperemos que sea así en el futuro). En cualquier caso, esta inteligencia emocional puede ser desarrollada con el suficiente entrenamiento.

Lo más importante es el autoconocimiento, y para llegar a él es necesario hacer una lista de defectos y virtudes, de debilidades y fortalezas. Tras hacerla, el entorno más cercano debería hacer otra lista con sinceridad y habría que comparar ambas. Por supuesto, el conocer las reacciones y emociones a diferentes situaciones, saber cómo se desatan y en qué momentos lo hacen es fundamental, así como identificar las tendencias emocionales.

Para motivarse, hay que dar prioridad a lo positivo. Saber que uno es el máximo responsable de su bienestar, y que, en la peor situación, se sepa sacar 10 cosas positivas, por trágica que pueda parecer en un principio. Hay que desdramatizar, que relativizar, pues siempre puede haber una situación aún peor.

Para el control emocional hay que observar las emociones, pues son signos que transmiten muchísima información, hay que estar atento a ellas y no dejar que influyan y gobiernen los actos. Solo conociéndolas pueden ser controladas y se puede llegar a una estabilidad emocional.

Muchas veces, las posturas que se toman no ayudan en nada. Por ejemplo, a veces se niegan las emociones, lo que lleva a un camino sin solución. Otras veces, por el contrario, se expresan, como cuando se grita por ira, lo que puede desembocar en un terrible sentido de culpa. Otras veces se huye de ellas, se evaden las emociones y se busca refugio en drogas, alcohol.

Pero las emociones hay que afrontarlas, averiguar qué es lo que dicen: el miedo habla de cómo no se puede afrontar una amenaza, y lleva a buscar recursos para ello.

Sólo al conocer las emociones propias se puede llegar a conocer las de las demás, desarrollando así la empatía, el ponerse en los zapatos del otro y lo que se puede sentir estando en su lugar.

Todas estas habilidades, en definitiva, llevan a una mejor capacidad para relacionarse con la gente, para liderar, trabajar en equipo, ser más productivos… en definitiva, ser más felices.

La falta de inteligencia emocional puede arruinar una carrera profesional, ¿no es mejor entrenarse?

Publicado en Via@IEBusiness de ElPais.com

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