Europa sorprende al alza

Ignacio de la Torre. Porfesor. IE Business School

15 Mayo 2015

Por primera vez en siete años, Europa va a empezar a arrojar señales sólidas de crecimiento, una mejora que va a sorprender al alza y que se acelerará en los próximos años.

El 1 de Octubre de 2014 defendí en esta columna que “La Europa de 2015 será la España de 2014”.  Por aquél entonces la discusión sobre la economía europea se centraba en la doble recesión (double dip),  que se auguraba ante la debilidad de Alemania, Francia e Italia.  Mi posición desde hace tiempo es la de que Europa será la gran sorpresa positiva de 2015.

Las últimas semanas hemos obtenido datos que indican que la sorpresa comienza a materializarse:

Alemania proporciona claras muestras de aceleración económica.  Su PIB creció el último trimestre de 2014 un 0,7%, lo que ha llevado al consenso a subir los estimados de crecimiento económico para 2015 hasta el 2%. La fortaleza estriba en un doble pilar: primero, la sorprendente aceleración del consumo, con muy fuertes incrementos durante los meses de diciembre y enero, incrementos que continuarán a tenor de las subidas continuadas de la confianza del consumidor (índice GsK); segundo, las exportaciones alemanas están reaccionando muy bien a la debilidad del euro, como vimos en el dato de Diciembre, algo substancial para un país cuyo PIB depende casi la mitad de exportaciones; además, la incipiente recuperación del consumo en otros países de la zona euro también acelera la maquinaria exportadora alemana.  Por lo que respecta a España ya hemos expuesto con profundidad porqué la economía española sigue acelerándose.  Posiblemente el primer trimestre observemos un crecimiento intertrimestral del 0,8%, lo que situaría el anualizado en el 3,2%, situando por lo tanto a España en el liderazgo de crecimiento de entre las grandes economías occidentales, como señalábamos en un reciente artículo.

Italia también comienza a dar señales alcistas, con mejoras evidentes en la confianza del consumidor (en el nivel más alto desde 2002), en la confianza empresarial (ISAE) o en los índices de gestores de compras (mPMI), estas señales pueden indicar que la economía italiana está comenzando a crecer (estaba creciendo al 0% el cuarto trimestre).  Por su parte Francia también arroja perspectivas positivas, con la aprobación de ciertas reformas estructurales, excelentes datos de consumo y mejora de la confianza de consumidor y empresarial.  Probablemente Francia acelere su actual tasa de crecimiento del 0,1% intertrimestral.   Estas cuatro economías representan la porción más relevante de la zona euro.  Fuera de la zona euro tanto Reino Unido como Suiza siguen arrojando buenos datos de crecimiento.

¿Qué subyace detrás de estas señales positivas?

Primero, el crédito comienza a fluir en la eurozona.  Nuestra economía es muy dependiente del crédito bancario, y ante una crisis bancaria sin precedentes, nuestro PIB ha sufrido más que el de otras economías con mayor diversificación de fuentes de financiación.  Con todo, la mayoría del sistema bancario europeo está saneado y tiene liquidez suficiente, factores que explican la oferta de crédito.  Como la demanda de crédito dejó de caer hacia verano y sube desde otoño, no es de extrañar que confluya una mayor oferta con una mayor demanda, y poco a poco se observen mejores incrementos en los flujos de nuevo crédito, que son los que marcan el PIB.  Estas señales explican también que el crecimiento de la masa monetaria siga acelerándose hasta el actual 4%.

Segundo, la deflación provocada por la caída del petróleo es benigna, porque deja un mayor poder de compra en manos del consumidor, que reacciona aumentando sus compras.  Este factor explicaría los sorprendentes datos de consumo en Alemania, Francia e Italia.

Tercero: cuando el consumo crece con fuerza las firmas acaban incrementando su producción, especialmente si tienen acceso al crédito.  Esto explica fortaleza de las inversiones, que en general están también muy asociadas a la creación de empleo.  De ahí que el desempleo de la zona euro esté bajando (hasta el 11,2%) bajada liderada por España.

Cuarto: la debilidad del euro es relevante en una economía muy dependiente de exportaciones como la de la zona euro; por lo tanto las exportaciones poco a poco se aceleran, lo que añade más PIB.

Como todo, existen riesgo a afrontar: así un descarrilamiento de la situación griega, una subida de tipos de interés anterior a la esperada o más intensa por parte de la FED y también por parte del BCE, o bien un agravamiento de las tensiones geopolíticas en el Este de Europa.  Con todo, son riesgos en mi opinión acotados, y mientras el crecimiento del PIB se acelera (la zona euro podría estar ya creciendo al 1,5%, lo que haría subir estimados de consenso y, por lo tanto, crecería en 2015 a un nivel muy parecido al crecimiento español de 2014, del 1,4%).

Así, entre tanta “sorpresa” negativa en muchos países emergentes, liderados por China, Europa por primera vez en siete años comenzará a dar señales sólidas de su resurgir como el Fénix: está ya sorprendiendo al alza y esta tendencia se acelerará los próximos años.

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