Europa supera en crecimiento a EEUU

Ignacio de la Torre. Profesor. IE Business School

28 Febrero 2017

El Viejo Continente ha cerrado 2016 con un crecimiento superior al de Estados Unidos, hito histórico de la última década, y sus fundamentales son más favorables de cara al futuro.

Hace más de un año defendí que Europa podría sorprender en crecimiento y superar al de Estados Unidos (EEUU). Recientemente, conocimos que en 2016 el Viejo Continente ha crecido más que EEUU por primera vez en casi una década. Marginalmente, cierto, pero más.  Así,  la primera potencia del mundo concluyó el pasado año con un magro crecimiento del 1,6%, en tanto que la zona euro alcanzó el 1,7%, encadenando catorce trimestres seguidos de tasas positivas, algo que no ha logrado el más volátil comportamiento de EEUU.

Para un pesimista, y en el Viejo Continente vamos sobrados, semejante noticia será desacreditada.  A saber, a) Europa crece gracias a la política monetaria ultraexpansiva del BCE, mientras que EEUU ha tenido que afrontar una subida de tipos, b) las exportaciones europeas se benefician de un euro artificialmente débil, producto de la política del BCE, como ha señalado Peter Navarro, nombrado por Trump para dirigir la oficina de comercio de EEUU, y c) la debilidad pasajera del petróleo hasta noviembre ha ayudado también a generar un mayor crecimiento.

Una perspectiva más optimista (yo me atrevería a decir, incluso, que rayando el realismo) podría argumentar que: a) con un crecimiento del empleo hacia máximos de nueve años, el paro en Europa se ha reducido ya a niveles anteriores a 2009, lo que ha repercutido en una progresiva mejora del consumo, elemento primordial y sostenible de la economía europea, b) los salarios, que han subido muy poco desde la crisis, han comenzado a repuntar, lo que también ha contribuido a mejorar el consumo y a otorgarle más potencial, c) el crédito al sector privado, que ha drenado una cantidad relevante de crecimiento los últimos años, entró en positivo en primavera, y poco a poco ha ido provocando una mejoría del crecimiento económico, tanto a nivel de hogares como de empresas, d) Europa ha capeado relativamente bien hasta la fecha las temerarias visiones del Brexit, y e) la política fiscal europea ha sido más conservadora que la de EEUU en su conjunto en 2016.

Si la victoria de Trump provocó en los mercados estadounidenses el llamado “reflation trade”, es decir, una mayor convicción en que se produciría más crecimiento de corto plazo y también mayor inflación, ese fenómeno comienza a percibirse en los mercados europeos, que han visto recientemente cómo los buenos datos económicos (crecimientos anualizados del PIB cercanos al 2%, máximo de seis años, e indicadores adelantados, PMI compuesto, de 54,4, o sea, 43 meses seguidos en expansión, que marca el nivel superior a 50) convivían con un mayor nivel de precios (IPC al 1,8%, máximos de cuatro años), alejando el escenario deflacionario japonés imbuido en las mentes más pesimistas.

Analizando el futuro, creo que los fundamentales de Europa siguen siendo más favorables que los de EEUU.  Así, la demanda interna aún presenta más potencial debido al mayor volumen de desempleo, las inversiones parecen crecer con más convicción en Europa que en EEUU, señal de un mayor optimismo, el ciclo inmobiliario presenta más potencial y la política monetaria debería continuar siendo más expansiva en el Viejo Continente.

Filosóficamente, Europa se pondrá a prueba ante la semihostil presidencia de Trump, y afrontando elecciones clave en Francia, Holanda, Alemania y, posiblemente, Italia.  Mi impresión es que el populismo saldrá derrotado en dichos comicios, entre otras cosas, porque la cohesión social en Europa es superior, como se puede observar en la evolución de la desigualdad frente a EEUU, y a partir de ahí, convendría preguntar si un inversor se sentirá más seguro bajo el liderazgo de líderes como Merkel o bajo el de políticos como Trump.  Esta pregunta es importante, ya que las inversiones, a la postre, marcan el crecimiento marginal de una economía.

Es cierto que para Europa, que hoy es una de las plataformas de exportación más exitosas de la historia, un movimiento hacia el proteccionismo puede resultar dañino. Con todo, una cosa es hablar de proteccionismo (causante de la gran depresión de los años 30) y otra aplicarlo.  

Como decía el gran Churchill “los americanos siempre acaban optando por la decisión correcta, después de haber extinguido el resto de alternativas”.

 

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