<B>Ideas rentables</B>

Alvaro Sancho. Profesor del Instituto de Empresa

24 Diciembre 2003

Importar ideas de éxito de unos mercados a otros es una práctica habitual entre emprendedores. No obstante, no debemos presuponer que un producto funcionará siempre porque ya lo haya hecho en otro mercado. Es necesario que elaboremos un plan de negocio.

Importar ideas de éxito de otros países es un clásico entre los emprendedores. Cuantas veces, durante nuestras vacaciones o viajes de negocios, nos hemos preguntado ¿por qué no estará esta idea en España? Seguro que funcionaría... así lo pensó Leopoldo Fernández Pujals, fundador de la firma española Telepizza, al desarrollar su cadena elaboración de pizzas con envío a domicilio, una idea muy extendida en Nueva York, que él conoció cuando trabajó de comercial en una multinacional. Lo único que hizo fue adaptar el producto al gusto local, y explotar el negocio de manera muy similar a como se hacía en EE.UU.

Hoy en día, debido a la globalización, cada vez son más similares los gustos y preferencias de los clientes, por lo que ideas que triunfan en otros mercados tienen altas probabilidades de triunfar fuera de estos, si se realizan los convenientes ajustes al nuevo entorno.

Si bien es cierto que el mercado es cada día más global, esto no quiere decir, que todos los mercados sean iguales. McDonals, por ejemplo, en su primer intento de entrar en el mercado español fracasó. ¿Por qué? Nadie lo entendía: un producto exitoso, estandarizado y probado... parecía que simplemente había que replicarlo. Pero había dos problemas de fondo: la dieta mediterránea es las más rica y variada del mundo y además, los establecimientos McDonalds no ofrecían cerveza.

Los malos resultados obligaron a la cadena norteamericana a cerrar sus primeros establecimientos en España, hacer un estudio de mercado y aterrizar de nuevo, años más tarde, con éxito demostrado. Hoy McDonals ofrece productos diferentes en cada país, adaptándose a los gustos y necesidades de cada mercado.

[*D Las ideas están en la calle, a la vista de todos, por lo que cualquier persona emprendedora y observadora puede dar con ellas *]

Lo primero que un emprendedor ha de hacer a la hora de importar una idea es un completo plan de negocio en el que se identifiquen claramente aspectos como:

1.- Cuáles son las claves del éxito de la idea en su mercado de origen y allí donde haya sido implementada de igual forma.

2.- ¿Es exportable dicha clave de éxito?

3.- ¿Puedo hacerlo por mi cuenta o necesito apoyo de la empresa de origen? Empresas que basan su ventaja competitiva en tecnología, por ejemplo algunas tintorerías, son difíciles de replicar si no se dispone de dicho avance, por lo que en casos como este es recomendable una alianza.

4.- ¿Cómo es su entorno jurídico? Compararlo con el del mercado en el que desea desarrollar el proyecto. A veces, situaciones jurídicas determinadas favorecen el desarrollo de negocios que en España no podrían llevarse a cabo o viceversa. Los casinos por ejemplo, en España hay licencias, pero en México están prohibidos. Es necesario cerciorarse de que no haya barreras jurídicas.

5.- Estudiar el mercado en el nuevo enclave, los clientes, el aprovisionamiento, la distribución, etc.

6.- Si se puede, es conveniente testar el producto en el nuevo mercado. De esta manera podemos identificar si es necesario hacer ciertos cambios para adaptarse a los gustos locales o sirve tal y como esta.

7.- Tener en cuenta el factor tiempo. La idea esta en la calle, por lo que es posible que cualquier otro emprendedor se lance a desarrollarla. Uno no debe dormirse en los laureles.

Hay, además, una serie de errores muy comunes que conviene tener en cuenta para no caer en ellos. El más habitual es, sin duda, dar por hecho las cosas: “como en invierno hace frío, en Paris no se come helado”. Entonces, ¿por qué en Nueva York Pues simplemente porque en Madrid el consumidor ve el helado como un refresco y en New York como un postre. Se trata sólo de posicionamiento de producto.

Este error, pero a la inversa, es el más habitual, dar por hecho que como funciona allí, lo hará aquí, y no señores, las cosas no son tan fáciles. Es necesario dedicar tiempo a comprobar si realmente es así o es necesario hacer adaptaciones para que el producto funcione. Es imprescindible un plan de negocio.

Importar ideas es un clásico. Primero porque es sencillo dar con la idea. Las ideas están en la calle, a la vista de todos, por lo que cualquier persona con inquietud emprendedora y actitud observadora puede dar con ella. Segundo porque es estimulante. Ver que algo está ya funcionando con éxito, parece que reduce la aversión al riesgo. Tercero, porque se cuenta, o se puede contar, con el apoyo y la experiencia de quien lo inició, evitando así cometer muchos errores.

Crear empresas con ideas importadas es habitual entre los emprendedores. Aunque no dispongo de estadísticas, me atrevería a decir que pueden llegar a representar alrededor del 25% de los proyectos de nueva creación. Solo es cuestión de observar constantemente, pues muchas de las grandes ideas de los próximos años, ya están siendo explotadas en otros países.

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