Innovación, diversidad y el desastre del Columbia

Salvador Aragón. Profesor. IE Business School

28 Noviembre 2014

La tragedia del transbordador espacial Columbia, y su posterior investigación, es una triste confirmación de que la diversidad mejora la generación de ideas y soluciones innovadoras.

El primer día de febrero del año 2003, el transbordador espacial Columbia se desintegraba al entrar en la atmósfera, causando la pérdida de los siete miembros de su tripulación. La investigación posterior demostró que la causa del accidente se encontraba en el desprendimiento de un pedazo de espuma que recubría el tanque externo de combustible, un problema que había sido detectado en vuelos anteriores.

Pese a  su importancia, el diagnóstico de las causas técnicas del desastre fue mucho menos relevante que el de las causas organizativas. Unas razones que apuntaban hacia la relación que existe entre la diversidad y la innovación.

Ante la pregunta ¿la diversidad favorece la innovación?, nueve de cada diez expertos entrevistados responderán afirmativamente y sin dudar. Algo que, en principio, parece lógico, ya que una mayor diversidad permite hallar la mejor solución a un problema, al incrementar el número de soluciones alternativas identificadas.

Desgraciadamente la respuesta no es tan sencilla. Un alto  grado de diversidad dentro de  un grupo puede hacer imposible llegar a un acuerdo, abortando cualquier posibilidad de innovación. Por el contrario, un grupo muy homogéneo puede ser proclive a alcanzar consensos unánimes “a la soviética”, evitando cualquier tipo de opinión alternativa.

De hecho, para valorar la relación entre diversidad e innovación debemos responder dos cuestiones: la primera es sí la diversidad favorece la generación de nuevas ideas; la segunda es sí la diversidad favorece la puesta en marcha de dichas ideas.

Por suerte, recientes estudios a caballo entre la Economía y la Psicología nos han aportado algunas respuestas. Para comprenderlas, debemos entender cómo cada uno de nosotros afronta la resolución de un problema.

Según el profesor Scott E. Page de la Universidad de Michigan, cada uno de nosotros valora la realidad que lo rodea mediante una combinación individual de perspectivas e interpretaciones.  Mientras que las perspectivas nos aportan un mapa concreto y específico de la realidad, las interpretaciones nos permiten agrupar las cosas dentro de categorías, destacando algunos aspectos de las mismas, e ignorando otros.  Dicho con otras palabras, ante una situación dada, cada uno de nosotros tiene no solo su “composición de lugar”, si no también unas gafas tintadas que refuerzan unos colores y difuminan otros.

Pues bien, numerosos experimentos demuestran que un grupo diverso, capaz de aportar distintas perspectivas e interpretaciones, es capaz de iluminar una situación de una forma más rica que un individuo aislado, o un grupo homogéneo. De hecho, un grupo diverso, aunque compuesto por individuos normales, genera mejores soluciones que un grupo de expertos brillantes, aunque muy homogéneo, siempre y cuando exista una adecuada comunicación dentro del grupo.

En el caso de la catástrofe del Columbia, se descubrió que el problema técnico que causó el accidente había sido observado numerosas veces por los ingenieros de bajo nivel. Sin embargo, en el grupo de gestores de tomaba la decisión del lanzamiento de la nave estaba ausente la perspectiva técnica, primando otros factores más vinculados al cumplimiento presupuestario y el prestigio.

No sólo eso, dentro de este grupo decisor con una composición muy homogénea se detectó un fenómeno muy vinculado a la falta de diversidad: la denominada “normalización de la desviación”. Este fenómeno consiste en  que, cuando un error o problema se repite numerosas veces, los grupos homogéneos tienden a considerar que es algo normal, sin llegar a valorar sus consecuencias.

La tragedia del Columbia sirvió para confirmar que la diversidad mejora sustancialmente la posibilidad de generar ideas y soluciones innovadoras. Sin embargo todavía queda responder a una segunda cuestión: ¿la diversidad ayuda a que la innovación sea puesta en práctica? A ello responderemos en un próximo post.

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