La edad que nos limita

Victoria Gimeno. Directora Relaciones Institucionales. IE University

29 Abril 2016

No es la edad, sino nuestras creencias las que forman nuestra realidad, nos limitan o empoderan. Si nosotros no creemos en nosotros mismos, será difícil que lo hagan los demás.

Después de horas y horas de coaching, me encuentro con un comentario que recurrentemente me hace la mayoría de mis coachees, con muy pocas excepciones. De repente, en una de las sesiones, aparece el tema de la edad: soy muy mayor o soy muy joven. Soy muy mayor para cambiar de trabajo, para aspirar a una posición junior,  para montar una empresa, para crear una familia…, o soy muy joven para lo contrario: aspirar a una posición senior, montar una empresa sin experiencia, crear una familia… Incluso, me sucede que, a veces, una persona de 35 años me hace exactamente el mismo comentario que otra de 50, “a mi edad no puedo ya aspirar a…”

El tema de la edad está verdaderamente arraigado en nuestras vidas, y no solo forma parte de una creencia individual, sino popular y colectiva. Parece que cuando cumplimos unos determinados años ya no podemos cambiar de trabajo, casarnos, emprender un nuevo proyecto. Estamos bloqueados por la edad, sin darnos cuenta de estamos avanzando en el tiempo que vivimos: la edad media de nuestro fallecimiento sube cada año varios meses y también la de nuestra jubilación. Sin embargo, ¿nosotros cada día estamos más acabados?

Recientemente, cenando con mis amigas del colegio, una de ellas me comentó que ya no piensa con tanta rapidez como antes, aunque yo la vi tan ágil de mente e ingenio como cuando éramos niñas. Pero ella lo decía con total sinceridad, realmente lo cree. Y cuidado con nuestras creencias, porque como hemos escrito en el blog de Ava que decía Henry Ford, “tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto”. Nuestras creencias forman nuestra realidad y son las que o nos limitan o empoderan. Si nosotros no creemos en nosotros mismos, será más difícil que lo hagan los demás.

La sociedad concede verdadera importancia a dos aspectos: la belleza y la juventud. Es casi un culto, de forma que ambos factores presuponen características muy positivas en nosotros, cuando ninguno de los dos supone ningún mérito. Por eso, proliferan los centros de belleza y las cirugías que nos hacen parecer más jóvenes. Si esto nos devuelve la fe en nosotros mismos, la autoconfianza en que podemos conseguir otras metas, adelante.

Es tarea del coach pasa por desmontar esta creencia. La confianza en nosotros la tenemos que rescatar de nuestro pasado, de lo que hemos conseguido y de estar seguros de que si  hemos hecho lo más difícil una vez, seremos capaces de lograr casi cualquier cosa. Nunca es tarde para emprender, para pintar, para escribir, para iniciar un nuevo camino. Cuanto más se ha vivido, más ideas se pueden tener. A veces, atrincherarse en la edad para exculparse de no atreverse es lo más sencillo, supone ser una víctima y encontrar en ello la comprensión de los demás. Pero lo cierto es que las grandes ideas surgen a cualquier edad. Si nos bloqueamos pensando que no podemos tener ideas por los años que cumplimos, éstas no nos vendrán.

Y siempre recuerda que the best is yet to come.

 

Publicado en el Blog de AVA

 

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