La encrucijada del dólar

Gonzalo Garland. Profesor. IE Business School

7 Enero 2010

El dólar, la divisa de referencia mundial, vive uno de sus momentos más bajos y parece que seguirá dando muestras de debilidad en los próximos meses. ¿Nos aproximamos al fin de su reinado?

En las últimas semanas hemos visto cómo la moneda europea ha vuelto a apreciarse en relación al billete verde, hasta llegar al nivel de 1.50 dólares por euro, para luego remitir y colocarse en una horquilla de 1,43-1,45. Aunque este nivel aún está lejos del máximo alcanzado en julio de 2008, de 1.6, este movimiento ha generado preocupación por el comportamiento de las exportaciones europeas en un momento de debilidad económica.

Por el contrario, y aunque oficialmente se insista en la importancia de un dólar fuerte, la realidad es que este tipo de cambio es favorable a las exportaciones estadounidenses, lo que en el contexto actual es positivo para la recuperación de la mayor potencia económica mundial. Además, un dólar depreciado es también favorable para China, ya que al tener su moneda semi atada a la divisa estadounidense, la debilidad del billete verde abarata también las exportaciones chinas, un efecto que no debemos olvidar, aunque existan muchas otras fuentes de crecimiento en el gigante asiático.

[*D Aunque oficialmente se insista en la importancia de un dólar fuerte, la realidad es que este tipo de cambio es favorable a las exportaciones estadounidenses. *]

Por otra parte, el déficit comercial estadounidense sigue siendo muy grande, lo que constituye una razón fundamental para mantener la debilidad del dólar. También la política de tipos de interés cercanos a cero en Estados Unidos hace poco atractivos los movimientos de capitales hacia ese país y favorece un dólar depreciado. Por eso, y a pesar del enorme apetito por activos estadounidenses que pueden tener algunos países, como por ejemplo China, no hay muchas razones que apoyen una expectativa de fortalecimiento importante del dólar en el corto plazo. Pero la situación puede cambiar en el medio plazo, como demuestra, por ejemplo, el último dato de crecimiento del PIB en Estados Unidos, referente al tercer trimestre, que ha sido positivo.

[*D Apenas existen razones que apoyen una expectativa de fortalecimiento importante del dólar en el corto plazo. Pero la situación puede cambiar en el medio. *]

No obstante, todavía es muy pronto para caer en un exceso de optimismo, pues la recuperación es frágil y sigue habiendo mucha incertidumbre. La estrategia de salida de las políticas expansivas será difícil y se deberá hacer un ajuste muy fino. Pero, dentro de todo este contexto, tampoco se puede olvidar que en el pasado reciente la experiencia dice que cuando Estados Unidos decide cambiar el signo de su política monetaria y empezar a subir tipos, lo hace a gran velocidad, con subidas sucesivas que terminan llevando los tipos de interés estadounidenses por encima de los de la zona euro, favoreciendo así una recuperación del dólar. En esto se basan los analistas que anticipan, en un período cercano a un año, un tipo de cambio del billete verde de entre 1,2 y 1,3 euros. Pero esto puede cambiar si la inflación repunta en Europa y el celo anti inflacionista del Banco Central Europeo eleva los tipos en la zona euro.

[*D Mientras no se reduzca de manera significativa el déficit por cuenta corriente de Estados Unidos, seguirán existiendo razones importantes para pensar que el dólar no será tan fuerte como en el pasado. *]

¿Y en el largo plazo? Mientras no se reduzca de manera significativa el déficit por cuenta corriente de Estados Unidos, seguirán existiendo razones importantes para pensar que el dólar no será tan fuerte como en el pasado. Y más aún si lenta, pero firmemente, China opta por diversificar sus reservas e inversiones hacia otras monedas y áreas del mundoa, aunque esto no parece ser un movimiento inminente. Estamos todavía en un mundo en el que la moneda principal sigue siendo el billete verde, pero la competencia está aumentando. Si hay un movimiento de este tipo, éste será lento, a pesar de que últimamente se oye hablar más de la crisis del dólar, no parece lógico confiar en un colapso del dólar en el corto y medio plazo.

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