La maldición del crecimiento

Cristina Cruz. Profesora. IE Business School

24 Abril 2007

¿Cómo crecer sin morir de éxito? La clave está hacerlo de forma ordenada, analizando siempre los cómos y no sólo los cuántos.

Según el Proyecto GEM (Global Entrepreneurship Monitor), el observatorio internacional sobre creación de empresas más importante del mundo, la actividad emprendedora en España presenta una evolución lenta pero positiva, con pequeñas oscilaciones en torno a una media de 600.000 empresas y/o negocios nuevos cada año. Ésta es, sin duda, una buena noticia. Sin embargo, lo realmente importante es el neto, es decir, el resultado final, descontando las empresas que también desaparecen cada año. Afortunadamente, los datos invitan al optimismo. Según el último GEM, la mortalidad de las nuevas empresas españolas se redujo un 16,2%, lo que consolida el buen momento del fenómeno emprendedor.

A pesar de esta tendencia positiva, los índices de mortalidad infantil de nuestras empresas siguen siendo muy elevados. Diferentes estadísticas coinciden en señalar que, aproximadamente, poco más de la mitad de las compañías que se crean en España continúan operando cuatro años después.

[*D Los emprendedores se preocupan mucho por crecer, pero no por cómo crecer. Ahí radica su problema de supervivencia. *]

En general, el problema radica en que las empresas se preocupan mucho por crecer, pero no por cómo crecer. Este fenómeno se acentúa en épocas de bonanza económica, cuando la abundancia de oportunidades de crecimiento centra la atención de los emprendedores en las primeras líneas de la cuenta de resultados. Es decir, cierran filas en torno a aumentar la facturación y descuidan otros aspectos relacionados con la rentabilidad y la eficiencia. Una forma de actuar que desemboca en un grave problema: el crecimiento descontrolado.

Y es que el crecimiento dista mucho de ser una panacea que todo lo soluciona. Llevado al extremo, puede resultar contraproducente y, de hecho, la sobreexpansión está relacionada con el fracaso de las compañías. Errores de producción, del sistema preventa-postventa, problemas de comunicación interna y externa, falta de liquidez, desmotivación de los empleados, clientes atendidos incorrectamente, hasta el punto de llegar a perderlos, llevan a los empresarios a preguntarse: ¿Cómo crecer sin morir de éxito?

[*D Las épocas de bonanza económica destapan el gran peligro al que se enfrentan los emprendedores: el crecimiento descontrolado *]

La respuesta no es obvia y tampoco existen recetas milagro, pero un análisis de las empresas que han superado con éxito esta etapa de crisis interna, provocada por el afán de facturar, señala que la planificación, la capacitación del personal y la orientación al mercado son tres pilares básicos que pueden amortiguar los efectos negativos provocados por la maldición del crecimiento e, incluso, evitarlos en su totalidad.

[*D Son las circunstancias del crecimiento, más que el crecimiento en sí, las que determinan un mayor o menor riesgo de fracaso *]

Por tanto, parece lógico afirmar que son las circunstancias del crecimiento, más que el crecimiento en sí mismo, las que determinan un mayor o menor riesgo de fracaso. Crecer implica asumir riesgos, pero para crecer de forma ordenada éstos deben estar calculados.

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