La moraleja de la crisis financiera

José María O´Kean. Profesor. IE Business School

28 Abril 2010

La crisis financiera nos ha dejado una importante lección: los incrementos de riqueza deben originarse por la actividad empresarial real y no por la subida de precios de los activos financieros.

Disponemos ya de diferentes libros e informes sobre la crisis financiera en los que se percibe una constante: nuestra ignorancia sobre lo que ha pasado y la dificultad de predecirlo.

Sin embargo, si lo pensamos un poco, no parece que seamos tan ignorantes:

a. Sabemos que el mercado es lo que mejor funciona, pero tiene fallos. Varios de ellos han originado esta crisis: la falta de información y escasa transparencia de los mercados financieros, problemas entre el agente y el principal en la gestión de las entidades financieras, situaciones de riesgo moral en los comportamientos de los agentes intermediarios, y escenarios de selección adversa en la elección de los activos financieros por los ahorradores, y de los prestatarios de las hipotecas por las entidades financieras.

[*D Las políticas de demanda expansivas, fiscal, monetaria y comercial, provocan inflación. Para controlarla, los Bancos Centrales crean dinero y bajan los tipos de interés, pero vigilando los precios de los bienes. *]

b.Los Estados han ido interviniendo, con más o menos acierto, para corregir los fallos de mercado de sus economías, pero no tenemos agentes reguladores que corrijan los fallos de la economía global.

c.Nos movemos en un entorno global y esto ha permitido canalizar con facilidad los ahorros desde dónde se generaban hasta donde se necesitaban. La aparición de un país emergente como China, con una tasa de ahorro superior al 40% de sus ingresos y un superávit en su Cuenta Corriente del 6% de su PIB, ha incrementado la oferta de fondos prestables en los mercados financieros globales.

d.Y, quizás lo más novedoso de esta crisis, es que se venía realizado de manera generalizada una política monetaria superexpansiva, ante una inflación controlada de precios de bienes y servicios, pero sin prestar atención a las fuertes subidas del precio de los activos reales y financieros que estaba originando.

En efecto, éste ha sido el gran cambio. Si el modelo keynesiano fracasó en su intento de explicar la estanflación (inflación y paro) de los 70, aprendimos con el modelo de oferta y demanda agregadas que las políticas de demanda expansivas, fiscal, monetaria y comercial, provocan inflación.

[*D Controlar sólo los precios de los bienes es insufuciente. También debe hacerse sobre los activos reales y financieros, para que no generen estas peligrosas plusvalías de los últimos años. *]

Este modelo también nos permitió controlar la inflación combinando las políticas de renta con una expansión moderada de la oferta monetaria y, en este entorno, los Bancos Centrales independientes se acostumbraron a crear dinero y bajar los tipos de interés, si los precios estaban controlados; pero vigilaban los precios de los bienes, no los precios de los activos reales y financieros. Y esto es lo que debemos aprender y corregir.

Crear dinero eleva el precio de los activos financieros y por ello baja el tipo de interés de dichos activos. Y esta bajada, como es sabido, abarata el crédito, anima la inversión en equipos y viviendas y el consumo de bienes duraderos que suelen comprarse con préstamos, aumentando la demanda agregada, la producción y el empleo.

En los años previos a la crisis, junto a la enorme oferta de fondos prestables del ahorro internacional, la expansión monetaria ha sido excesiva y permanente y ha alimentado la burbuja de los precios de los activos financieros. Lo que hemos aprendido es que tan necesario para la buena marcha de la economía es controlar los precios de los bienes, como que el precio de los activos reales y financieros no generen estas peligrosas plusvalías a las que nos hemos acostumbrado en los últimos años.

Los incrementos de riqueza deben originarse por la actividad empresarial real y no por la subida de precios de los activos financieros, que los movimientos especulativos originan debido a las políticas monetarias expansivas.

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