La recuperación ya está llegando a las familias

Rafael Pampillón. Profesor. IE Business School

29 Junio 2015

El Índice de Producción Industrial, el Indicador de Confianza del Consumidor… cada vez más datos apuntan que las familias empiezan a sentir la recuperación económica en sus bolsillos

En un reciente artículo titulado “Why Spain and Other Eurozone Countries Aren’t Feeling the Recovery” y publicado en The Wall Street Journal, se sostenía que España está creciendo, pero sus ciudadanos no sienten la recuperación. En este artículo nos proponemos, con datos, demostrar lo contrario.

Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó el Índice de Producción Industrial (IPI) de abril de este año y arrojó un crecimiento del 1,8%, en tasa interanual corregida de los efectos estacionales y de calendario. Esta mejoría de la industria se apoyó, sobre todo, en la mayor producción de bienes de consumo duradero (+3,5%) y de bienes de equipo (+1,2%). Por tanto, el IPI señala que tanto las familias, a través del aumento del consumo, como las empresas, están mejorando su situación económica.

Efectivamente, que los bienes de consumo duradero crezcan, y en este caso lo hacen a buen ritmo, es relevante, porque se trata de un sector que se suele mover en la misma dirección que el ciclo económico: cuanto mejor es la situación de la economía, mayor es la demanda de bienes de consumo duradero. Además, también indica la confianza de los consumidores en las buenas expectativas de la economía. Así, cuando las empresas y las familias prevén una situación más halagüeña, deciden comprar electrodomésticos, productos informáticos, automóviles y muebles (todos ellos bienes de consumo duradero) para reemplazar los antiguos por otros más modernos.

Crece la confianza del consumidor

Esta mejora de la producción de bienes de consumo viene avalada por el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) de mayo, que elabora el CIS y que mensualmente recoge la percepción de los españoles tanto de la situación actual de la economía, como de su evolución futura. Este indicador ha alcanzado los 103,1 puntos, 1,3 puntos más que en abril y es la tercera vez consecutiva que logra situarse por encima de 100. El ICC sigue una escala de 0 a 200, en la que valores por encima de 100 indican una percepción positiva de los consumidores, y por debajo, negativa. En cuanto a las expectativas de consumo, los datos de mayo también ofrecieron una evolución muy favorable, ya que la previsión de los encuestados respecto a la situación económica futura creció en los doce últimos meses un 17,4%, llegando a los 114,6 puntos. Este aumento de la confianza confirma que los ciudadanos sí están sintiendo la recuperación.

En definitiva, parece que el consumo familiar ha venido para quedarse y, además, es probable que siga aumentando en los próximos años debido a la mejora del crédito, a la reducción de los impuestos, al aumento del empleo, al incremento de la riqueza de las familias y al mayor optimismo de los ciudadanos sobre el futuro de la economía española.

Aumentan las expectativas empresariales

Tal como indicábamos al comienzo, el IPI también muestra un crecimiento, aunque más suave, de la producción de bienes de equipo. Si la mayor producción de bienes de consumo duradero es una señal de la confianza de las familias en el futuro de la economía, más producción de bienes de equipo muestra una mejora de las expectativas empresariales. Por tanto, si aumenta la producción y, tal como está sucediendo, la instalación de bienes de equipo, también estará aumentando el crecimiento económico. Efectivamente, la inversión en bienes de equipo es un factor clave del aumento de la capacidad productiva de una economía y una señal de que los empresarios tienen buenas perspectivas de que la recuperación continúa.

Los datos de Markit del Índice de Gestión de Compras (PMI, según sus siglas en inglés) muestran que la producción industrial en mayo fue mayor que la de abril, lo que ha permitido que este indicador alcanzase el mes pasado el mayor nivel desde que comenzó la crisis: 55,8. Al ser un valor por encima del 50 persiste el aumento del sector industrial español, que está creciendo incluso más que el resto de nuestros socios europeos.

Además, tal y como ha confirmado el economista de Markit Andrew Harker, el sector industrial español no sólo está progresando, sino que, además, cada vez lo hace a mayor velocidad. Especialmente significativo es el aumento de los nuevos pedidos, que no se aceleraban tanto desde antes del comienzo de la crisis.

Si el sector industrial sigue con este ritmo de expansión, necesitará seguir aumentando la inversión en bienes de equipo. En los últimos seis trimestres, la inversión empresarial en bienes de equipo se ha incrementado a un espectacular ritmo del 9% anual. También el conjunto de los bienes de capital está creciendo rápidamente (+6%). Los bienes de capital son un concepto más amplio que los bienes de equipo, ya que incluyen las instalaciones industriales, los edificios, la maquinaria, los ordenadores y otras infraestructuras como las carreteras, los puertos y los aeropuertos. La misión de los bienes de capital (entre los que se incluyen los bienes de equipo) es aumentar la producción nacional y la productividad de los trabajadores.

Mejora el nivel de empleo

Todavía es pronto para saber cómo afectará este importante aumento de la inversión en la economía. Sin embargo, después de varios años de una fuerte destrucción de la capacidad productiva, es decir, después de una caída de la tasa de crecimiento del producto potencial, estamos volviendo a crear capital productivo. Algunos economistas pensamos que esta mayor inversión está generando no solo un mayor crecimiento económico, sino también menos desempleo y más puestos de trabajo. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), en el primer trimestre de 2013 había en España 6,3 millones de parados y, desde entonces, esta cifra se ha reducido en casi un millón de personas (en el primer trimestre de 2015 había 5,4 millones de desempleados). Algo similar ha sucedido con el nivel de empleo. Mientras en mayo de 2013 España contaba con 16.367.013 afiliados a la Seguridad Social, dos años después, en mayo de 2015, la afiliación alcanzó los 17.221.310 trabajadores. Se trata de casi un millón más de trabajadores que está sintiendo cómo la economía se recupera.

¿Aumenta también el empleo medido en puestos de trabajo equivalente a tiempo completo? Según el INE, en los doce últimos meses se ha producido el mayor crecimiento del empleo en casi ocho años: 460.000 ocupados más. A todos nos gustaría que se generase más empleo y de más calidad, sostenible y bien remunerado. Pero, para que esto se produzca, la economía española debe transitar hacia un modelo económico mucho más intensivo en tecnología y en capital. Quiere eso decir que la mano de obra que se está contratando y que se va a contratar en España deberá tener un elevado nivel de formación. Para conseguir ese nivel, hace falta que las nuevas generaciones adquieran una educación excelente, formación que también les servirá para aprovechar muchas de las oportunidades laborales que puedan surgir en el extranjero.

La dificultad reside en que ese modelo productivo no será capaz de absorber la mano de obra parada y de baja cualificación que campa por nuestra geografía. Recordemos que, según la EPA, de los 5,4 millones desempleados, hay casi 4 millones que no han terminado la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), o solo han alcanzado ese nivel de formación de estudios obligatorios. Son personas que, si no aumentan su capital humano, difícilmente encontrarán empleo. Sin embargo, el resto de los desempleados (1,4 millones) sí ha terminado sus estudios de bachillerato, ha realizado algún tipo de Formación Profesional (FP) o tiene formación universitaria, es decir, un oficio que les permitiría trabajar en un puesto cualificado.

A pesar de esta delicada situación del mercado laboral, el sistema científico y tecnológico español debe apostar por la innovación, lo que significa asegurar un impacto bastante positivo en la economía y conseguir un crecimiento duradero a largo plazo. Es importante que la economía crezca, pero también es fundamental que aumente la productividad para que pueda ser más competitiva. Las nuevas y potentes tecnologías de la información y de la digitalización del siglo XXI deben aumentar la productividad de los trabajadores. Durante el primer trimestre de 2015, y con respecto al trimestre anterior, el crecimiento del PIB nacional fue mayor que el incremento del empleo, una prueba de que aumenta la productividad aparente del trabajo.

Este cambio de modelo productivo seguirá su rumbo si los cambios políticos que se están produciendo aseguran un marco de estabilidad a las empresas, también a las de capital extranjero. Y al igual que ha sucedido en otros países (Alemania, Gran Bretaña, etc.), a medida que vaya pasando el tiempo, las políticas de reforma acabarán dando buenos resultados en términos de bienestar. Una recuperación económica y del empleo que cada vez más será percibida por un mayor número de ciudadanos.

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