La renqueante salud emprendedora de España

Ignacio de la Vega. Profesor. IE Business School

21 Junio 2006

La actividad emprendedora es un claro indicador de la salud económica de los países. Y en España sigue adoleciendo de antiguas enfermedades que necesitan nueva medicación.

El pasado mes de febrero se presentaron los datos del Informe GEM (Global Entrepreneurship Monitor) del ejercicio 2005, elaborado por el Instituto de Empresa a nivel nacional. Este estudio, sin duda el más trascendente a nivel mundial en materia de creación de empresas, tiene como principal resultado el análisis de la TEA (Tasa de Actividad Emprendedora), que mide anualmente la evolución de la misma en 40 países y su relación con el PIB, la generación de empleo, la creación de innovación y otras muchas variables fundamentales en la salud económica de una sociedad.

El informe GEM 2005 para España arroja un dato preocupante para nuestra economía: si bien la actividad se recupera algo con respecto a la caída experimentada en 2004, que fue de un 23,9%, la TEA sólo ha recuperado un 0,25%, alcanzando unos valores de 5,4% de actividad emprendedora, lejos del 6,5% que recogen, como media, las economías desarrolladas.

[*D La Tasa de Actividad Emprendedora en España se sitúa en el 5,4 %, frente al 6,5% de las economías desarrolladas *]

Como ya ha establecido el informe GEM en ejercicios anteriores, existe una estrecha relación entre creación de empresas y PIB, empleo e innovación en una economía. Por tanto, esta “escasa” actividad es preocupante para toda la economía española. Pero, ¿se trata de un fenómeno coyuntural o se está convirtiendo en algo estructural?

Es cierto que el descenso de la TEA en 2004 tuvo algunos rasgos atípicos: el clima económico, político y social heredado tras los atentados del 11-M y el cambio de signo político tras los comicios del mismo marzo de ese año, junto con la proyección latente del conflicto de Irak, la inestabilidad provocada por los precios del crudo y la recesión en Estados Unidos. Sin duda, estos datos fueron un importante freno para muchos proyectos y para muchos emprendedores que, ante la incertidumbre del entorno, prefirieron esperar mejores momentos. Sin embargo, esa esperada recuperación de la actividad en 2005, un ejercicio de mayor estabilidad, ha sido marginal.

[*D Para robustecer nuestra salud emprendedora, hacen falta algunas mejoras fiscales, legislativas y gubernamentales *]

A pesar de los interrogantes que despierta la escasa recuperación de la actividad emprendedora, este informe también arroja algunas noticias positivas para nuestra economía emprendedora. Por ejemplo, la recesión de 2004 no ha significado un incremento significativo de la mortandad de empresas, cuya tasa se mantiene estable (eso sí, en valores altos en comparación con nuestro entorno). Además, las empresas nuevas (de entre 3 y 42 meses de vida) se mantienen y mejoran su tasa de estabilidad y crecimiento.

Otras noticia positiva es el aumento de la inversión media en nuevas empresas, que en tres años ha pasado de 20.000 a 40.000 euros, con el consiguiente impacto inmediato en la dimensión y alcance de los proyectos. Destacado es también el crecimiento de la actividad emprendedora femenina, que nos posiciona ya como la quinta economía comunitaria en porcentaje de emprendedoras.

No obstante, las micro y pequeñas empresas siguen sufriendo una elevada mortandad y graves problemas de dimensión y crecimiento (cuando es bien conocida la asociación en muchos mercados entre tamaño y rentabilidad). En este sentido, y dentro del marco GEM, en este año 2006 estamos desarrollando un muy innovador estudio, con el apoyo de la Fundación Cultural Banesto y la DGPymes, para identificar las razones del escaso crecimiento de la pyme española, y los factores de éxito de aquellas pymes nacionales que sí obtienen esa tasa de crecimiento, consolidación y, obviamente, de generación de empleo, que sería tan deseable para el conjunto de nuestras empresas.

[*D Los países con mayores tasas de crecimiento también registran las mayores tasas de creación de empresas *]

Para finalizar esta reflexión, el informe GEM sugiere una serie de impulsos que pueden robustecer nuestra actividad emprendedora: mejora de las políticas educativas, orientadas a fomentar el espíritu emprendedor; mejoras legislativas, dirigidas a ayudar a autónomos y empresarios en materia de atención socio-sanitaria, jubilación y desempleo; mejoras del tratamiento fiscal de las plusvalías para inversiones en proyectos empresariales, inversiones informales o capital riesgo; inversiones en transferencias de I+D+i; mayor conexión entre Universidad y empresa; desarrollo de redes de inversores informales y/o business angels; acceso a infraestructuras físicas, comerciales y de desarrollo; y mayor presencia de programas gubernamentales de simplificación normativa, financiación y apoyo en formación y difusión cultural son sólo algunas de ellas.

Esperemos que entre todos podamos mejorar la situación para emprender en España. No olvidemos que los países que experimentan mayores tasas de crecimiento, también registran las mayores tasas de creación de empresas.

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