Las fundaciones como motor de cambio

Margarita Velásquez. Directora Fundación. IE

11 Octubre 2013

Las fundaciones suponen el 1% del PIB, emplean a 200.000 trabajadores y benefician a más de 23 millones de personas. Pero, además, pueden ser una palanca del cambio económico.

Desde hace unos años, estamos presenciando muchos cambios en las fundaciones europeas, cambios que ya se venían dando a ritmo pausado, pero que la situación económica ha acelerado. Organizaciones como la European Foundation Center, Asociación Española de Fundaciones, otras asociaciones europeas y DAFNE (Association of Donor and Foundation Networks in Europe), han venido trabajando constantemente con las fundaciones en identificar los retos y el cambio… pero, en mi opinión, aunque estamos cerca, todavía hay margen de mejora.

Entre algunas de las conclusiones de la Jornada “Fundaciones como motor de cambio”, que celebramos el pasado 1 de octubre en IE, todos somos conscientes de que necesitamos un estatuto de fundaciones europeo; un cambio importante en el marco legal: la reducción de barreras entre países que facilite el trabajo de las fundaciones en diferentes entornos geográficos; una mayor transparencia y la profesionalización de sus directivos, sin mencionar lo que nos falta en lo relativo a desarrollo de estrategias de captación de fondos (fundraising) y a una comunicación adecuada. En pocas palabras, necesitamos el fortalecimiento del sector, un sector que en España, según la Asociación española de fundaciones, “ocupa a 200.000 trabajadores, tiene un gasto cercano a los 8.500 millones de euros, constituye el 1 % del PIB español, beneficia a más de 23 millones de personas y se posiciona como un sector independiente y sostenible dado que más del 80 % de sus ingresos es de participación privada”. Un sector que en los países anglosajones tiene un papel fundamental como puente eficiente entre la función privada y la pública, que está acompañado por una cultura del “giving” y el valor de lo público, que se convierte en responsabilidad y aportes de todos (mas allá de los impuestos).

Pero, ¿en qué se traduce esto cuando pensamos en las fundaciones como motor de cambio en España? Muchas de las fundaciones se están enfrentando a fusiones, cambios de modelo de ingresos, impacto en sus servicios, cierre, etc. Esperamos con ansias la nueva Ley de Mecenazgo, que en otros países europeos, como Francia, ha demostrado su impacto en números positivos. Dicha normativa tiene que venir acompañada también de un cambio cultural, de no ser así, el impacto previsto no será el adecuado. Necesitamos una nueva Ley de Mecenazgo que se adecue a los nuevos retos, para que la función social no sea sólo competencia del Estado, y que los individuos y las empresas aporten en mayor medida al salto en productividad, competitividad, investigación y transferencia de conocimiento, de no ser así, se quedará en algo anecdótico. Necesitamos propiciar el cambio cultural para que se dé el cambio económico.

Aunque las fundaciones no nos enfrentamos a nada diferente a lo que se enfrentan las empresas, como la reducción de costes, la búsqueda de eficiencia, la competitividad e innovación, la nueva oferta de proyectos, servicios… La diferencia radica en la esencia de lo que son las fundaciones y los objetivos para los que han sido creadas, lo cual debemos recodárselo constantemente a sus directivos, patronos, mecenas, etc. Los objetivos están contemplados en los estatutos y en la función de empresa sin ánimo de lucro, la diferencia radica en el modelo económico, modelo de negocio que implica la forma de captar los ingresos y la manera en que se deben gestionar los recursos para que ese impacto social sea real. Las fundaciones son sin ánimo de lucro, lo cual no implica un ánimo para asumir pérdidas.

La inversión es algo que debe trascender el corto plazo y poder diferirse en el tiempo, pero la situación actual hace que, en muchos casos, las empresas y las fundaciones, con mayor razón, solo busquen impactar en la reducción de costes.

Las fundaciones pueden propiciar un debate adecuado en temas de I+D+I, debates que la sociedad no ha venido trabajando, y en los casos que se han dado, ha existido una disrupción entre el discurso de las empresas y los demás actores de la misma. Las fundaciones son un excelente instrumento para que las empresas “más responsables” puedan gestionar temas sociales de forma ágil y eficaz.

Entonces, trabajemos en el cambio de cultura, el modelo de ingresos, el reconocimiento a los donantes, la incorporación de la tecnología como medio de transparencia y eficiencia, trabajemos en la profesionalización de nuestras fundaciones y en la correcta aplicación de la tan esperada Ley de Mecenazgo como motor de cambio en España.

Publicado en el blogVía@IEBusiness de ElPaís.com

Último vídeo

Martha Thorne valora el fallo del Premio Pritzker 2017

See video
Síguenos en
IE Focus Newsletter
Agenda IE
Most read
IE Business School | María de Molina 11, 28006 Madrid | Tel. +34 91 568 96 00 | e-mail: info@ie.edu

Contacto

IE Business School

María de Molina, 11. 28006 Madrid

Tel. +34 915 689 600

info@ie.edu