Los tipos de interés van a subir

Ignacio de la Torre. Profesor. IE Business School

18 Mayo 2016

Existe una serie de aberraciones financieras, como que haya diez billones de bonos en tipos negativos o que España se financie por debajo de EEUU, que anticipa una próxima subida de tipos.

En el Evangelio de Lucas, Jesús conmina a sus discípulos a prestar dinero sin interés: “no pidáis nada a cambio”, máxima también expuesta anteriormente por Aristóteles, y que fundamentó la prohibición de la “usura” por parte de la Iglesia hasta mediados del siglo XIII.  Aún hoy en día el Islam prohíbe el interés en los préstamos.

Los últimos años, y a raíz de la crisis de 2008, el mundo occidental ha gravitado hacia las nociones evangélicas, con tipos prácticamente a cero en Japón, Estados Unidos y Europa. En mi opinión esta idílica situación toca a su fin, lo que tendrá enormes consecuencias para todos.

En Estados Unidos se observa cada vez más un fenómeno preocupante: está subiendo la inflación como consecuencia del progresivo aumento de los salarios, algo explicable en un país sin apenas desempleo.

La inflación subyacente supera ya el 2% marcado como objetivo por la Reserva Federal (FED), y los salarios parecen estar ya creciendo al 2,4%, lo que augura más subidas de inflación, ya que los costes laborales representan dos tercios de los costes totales de las empresas. 

Así, al tener que pagar más a los empleados, las empresas intentan proteger sus márgenes mediante subidas de precios de sus productos y servicios. La situación continuará, ya que existen más de cinco millones de puestos de trabajo vacantes en este país, el mayor nivel de su historia, y como en cualquier otro mercado, una mayor demanda y una oferta exigua se traducen en subidas de precios, en este, caso de salarios. 

La FED no tendrá más remedio que actuar: subirá tipos antes y más intensamente de lo que descuentan los futuros.

A medida que los datos del segundo trimestre muestren una mejora de la economía (el crecimiento anualizado del segundo trimestre podría triplicar al del primero) el balance de fuerzas en el comité que decide los tipos de interés en Estados Unidos (FOMC) cambiará, lo que se traducirá en subidas más rápidas de lo descontado.

La zona euro ha observado cómo el primer trimestre su economía crecía casi al doble de lo estimado (0,6% vs. 0,35% en intertrimestral). Esto implica que ya hemos recobrado el nivel de producción anterior a la crisis y que el Viejo Continente está avanzando más que Estados Unidos.

Además, el crédito está fluyendo. No sólo los flujos de nuevo crédito son positivos, sino que el stock total está subiendo desde hace unos meses, tanto a hogares como a empresas, algo explicable por la mejora en la demanda y en la oferta de financiación. 

A su vez, el elemento más sensible de la masa monetaria para explicar el crecimiento económico (M1) crece a un encomiable ritmo de un 10% (el doble que en Estados Unidos).  En consecuencia, la inflación subyacente, que tocó mínimos en la zona del 0,3%, ha mostrado un progresivo aumento hacia el 0,8%-1% (en Alemania y en España es superior) y seguirá subiendo a medida que siga cayendo el desempleo y se recuperen los salarios.

En este contexto de tipos, los bancos no consiguen generar rentabilidades  que cubran sus costes de capital, lo que les impide levantar nuevos fondos propios, algo que incoherentemente propulsa el BCE para terminar de capitalizar a la banca europea.

Por lo tanto, la economía mejora, el crédito aumenta, el desempleo baja y los precios subyacentes suben. ¿Es esto coherente con tipos a cero y con la creación de 80.000 millones de euros al mes? Yo creo que no. De hecho con una situación peor en términos económicos el BCE subía tipos hace cinco años.

En mi opinión esta incoherencia, que se está señalando cada vez más en Alemania, se extenderá durante el otoño (especialmente cuando el petróleo deje de afectar negativamente al IPC) y, simplemente, el debate sobre si el BCE debería cambiar su política monetaria provocará una tormenta en los mercados de bonos, lo que redundará en mayores tipos de interés. 

En medio de todo esto, Japón nos ha mostrado a todos los límites de la política monetaria. A pesar de haber más que triplicado su balance en un ejercicio masivo de expansión cuantitativa, la economía nipona sigue creciendo de una forma marginal. Y es que, la expansión cuantitativa no funciona cuando una economía pierde un millón de trabajadores al año. El que en la última reunión del Banco Central se haya desechado acelerar la expansión cuantitativa sorprendiendo al mercado nos muestra un punto de inflexión. 

Por otro lado el bloque emergente debería bajar tipos ante la tormenta económica que está padeciendo. Sin embargo muchos bancos centrales (Colombia, Brasil, Nigeria, Egipto, Sudáfrica, Perú) están subiéndolos debido a que el hundimiento de sus divisas ha importado inflación.

Finalmente, China parece dar muestras de un cambio en política monetaria, limitando las inyecciones masivas que tanto peligro pueden generar a medio plazo.

No olvidemos que no sólo vivimos en un mundo de tipos a cero, sino en un mundo en el que los principales bancos centrales se han embarcado en un histórico proceso de impresión masiva de dinero. Así, la FED, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra han triplicado su balance, el BCE (eurosistema) lo ha duplicado, y el Banco Central suizo lo ha sextuplicado.

La consecuencia son aberraciones financieras, como que existan diez billones (españoles) de bonos en tipos negativos, que Irlanda pueda emitir bonos a cien años al 2%, o el que el Tesoro español se financie por debajo de Estados Unidos.   

Se trata de una enorme burbuja financiera que toca a su fin porque los tipos subirán.  Las consecuencias para todos son formidables. Cuando suben los tipos de interés bajan los precios de los activos, algo que afectará a todos los mercados, financieros y reales. Por otro lado, aquellos que quieran pasar su hipoteca a fijo es mejor que lo hagan antes de verano, y los que mantengan hipotecas de más de cinco años a tipo variable deberían reconsiderarlo.  Finalmente el bloque emergente y las materias primas sufrirán intensamente si cristaliza la subida anticipada en esta columna.

La Historia es historia desde que se recoge por escrito. Contamos con documentos de crédito desde Babilonia (más de dos milenios antes de Cristo). También de Egipto, Grecia, Persia, Roma, la Edad Media, Moderna, y, por supuesto, la Edad Contemporánea. Si se traza una línea con los tipos de interés a lo largo de 5.000 años se observará que hoy en día experimentamos los tipos de interés más bajos de la historia.

Para bien o para mal, los tipos subirán antes de lo que muchos descuentan, alejándose del mandato evangélico y acercándose a las enseñanzas de la Historia… todo revierte.

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