Optimismo emprendedor en tiempos difíciles

<a href="http://www.ie.edu/IE/php/es/profesores_medios_detalle.php?id=320">Ignacio de la Vega. Profesor. IE Business School</a>

1 Abril 2008

La actividad emprendedora es un pilar económico de cualquier sociedad. Por tanto, en momentos difíciles como los actuales, debe cuidarse con especial esmero.

En cualquier sociedad, el comportamiento de la actividad emprendedora guarda una estrecha relación con la marcha de los principales indicadores de progreso económico en esa sociedad. Este corolario, intuido por los economistas hace tiempo, tiene desde hace casi una década una demostración empírica en los resultados que anualmente ofrece el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), que en España elabora desde hace ya ocho años el IE Business School y en el mundo es producido en 52 países bajo la responsabilidad de universidades y escuelas de negocios punteras.

Desde que arrancó en España el Proyecto GEM, hemos asistido a un positivo proceso de mejora de las condiciones y del reconocimiento a la labor que desarrollan los emprendedores. Los sucesivos Gobiernos han entendido la importancia de la creación de empresas (y del crecimiento de las pymes), diseñando cada vez más ambiciosos planes de apoyo a su labor. También los medios de comunicación social se hacen eco de manera creciente de esta actividad, y los programas de formación y la participación de las universidades van tomando protagonismo en el impulso del fenómeno. Como resultado, hemos asistido a un importante aumento de la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA, según sus siglas en inglés), que ha permitido a España pasar de puestos de escasa relevancia en la comparativa, a ocupar posiciones de cierto privilegio en los rankings de actividad emprendedora en la UE y en la OCDE.

¿Cuál es la razón de este creciente interés por la actividad emprendedora? Hay una serie de razones. En cualquier sociedad avanzada, la actividad emprendedora resulta fundamental desde el punto de vista de la generación de empleo, la innovación y la riqueza colectiva. Ésta es la principal explicación que podemos apuntar a la hora de comprender la mejora en el conocimiento de la labor del emprendedor y de la creación de múltiples instrumentos de apoyo a esta actividad. Existe así una relación directa entre creación de empresa y creación de riqueza y valor en una sociedad.

Desde el punto de vista del empleo, los nuevos proyectos empresariales y el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas (fase posterior a la actividad emprendedora) son responsables directos de un elevado porcentaje de los puestos de trabajo generados en cualquier sistema. Si hablamos de innovación, un porcentaje muy elevado de las innovaciones tecnológicas también procede del mundo de los nuevos proyectos empresariales. Finalmente, el crecimiento de éstos es responsable, vía impuestos y subcontratación, de una importante generación de riqueza alternativa para la sociedad.

El pasado ejercicio fue un año positivo en su conjunto para la creación de empresas y el crecimiento de las compañías consolidadas en España. No obstante, la estadística oficial del INE recoge que, en los dos últimos meses de 2007, se produjo una desaceleración de la actividad, en consonancia con un entorno económico más incierto. Un cambio de ritmo ante el cual considero muy necesario aportar una visión optimista, apoyada de manera evidente en los datos de la más completa investigación mundial en la materia, para, de este modo, aplacar en la medida de lo posible alguno de los animal spirits que se ciernen sobre nuestra economía en el momento actual; y hacer una pequeña aportación de ánimo a todos aquellos emprendedores con proyectos en su cartera, animándoles a emprender, en función de la calidad de su proyecto, incluso en estos momentos del ciclo económico, que apuntan a una desaceleración.

Permítame el lector aportar algunos datos extraídos del Informe GEM 2007 para complementar el optimismo presente en mi visión: la actividad emprendedora aumentó en 2007 un 4,11% (sobre un excepcional 2006); la actividad consolidada de las empresas en el mercado creció un 18,52%; la tasa de abandono se redujo en un 16,6%; se elevó el capital medio invertido, con la correspondiente incidencia en la viabilidad del proyecto; aumentaron y se diversificaron las fuentes de financiación; etc.

No obstante, aunque existen muchas sombras en el horizonte económico cercano y muchos aspectos a resolver y mejorar en el fomento de la actividad emprendedora en nuestra sociedad (financiación, retorno social, educación, políticas públicas y otras), los datos nos indican que en la última década estamos construyendo una sociedad más emprendedora. Una sociedad más capaz de aprovechar las oportunidades que ofrecen mercados más dinámicos y complejos, y más solidaria en el impulso a la creación de empleo, riqueza e innovación. ¡Esperemos que dure la racha!

SUMARIOS
1-. En cualquier sociedad avanzada, la actividad emprendedora resulta fundamental para la generación de empleo, la innovación y la riqueza colectiva.
2-. Ante la desaceleración económica, se debe inyectar optimismo y animar a emprender en función de la calidad de los proyectos.
3-. El pasado ejercicio, la actividad emprendedora aumentó un 4,11% y la tasa de abandono se redujo en un 16,6%.

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