Pescanova o el misterio de la deuda oculta

Ignacio de la Torre. Profesor. IE Business School

31 Marzo 2013

La polémica en que está inmersa Pescanova y las diferencias entre su deuda financiera y la del BdE vuelve a traer a primera página la ingeniería contable.

En un comunicado a la CNMV, Pescanova afirmó que existen “discrepancias entre nuestra contabilidad y las cifras de deuda bancaria, discrepancias que podrían ser significativas”.  El balance de Pescanova presentaba una deuda financiera de 1.522 millones de euros y, sin embargo, la central de riesgos del Banco de España arroja una exposición crediticia a la empresa alimenticia de 2.500 millones, según afirmó Expansión. 

¿Cómo pueden explicarse estas diferencias?

Desde hace muchos años, las empresas han acudido a técnicas de ingeniería contable, legales por otro lado, que permiten disminuir la posición de deuda del balance de situación de final de año. 

Veamos alguna de las más populares que, por aclarar, no son necesariamente las empleadas por la empresa gallega:

Primero, extender financiación de proveedores en las últimas semanas del año, para con la caja obtenida repagar deuda bancaria, de forma que la foto del balance de 31 de Diciembre salga más presentable. Esta técnica explica por qué en muchas compañías cotizadas las cifras de deuda financiera presentadas en los balances de los trimestres primero, segundo y tercero son sistemáticamente más altas que en las cifras del cuarto trimestre.

Segundo, aparcar deuda en entidades del grupo no consolidadas globalmente, sino por puesta en equivalencia. De esta forma la deuda de la filial no suma con la de la matriz. Para conseguirlo hay que demostrar al auditor que no se posee un control efectivo de la filial, y esto se consigue con el nombramiento de “independientes amiguetes” o bien aparcando acciones de control en un intermediario.  A su vez, los bancos acceden a dicho mecanismo si la matriz extiende una garantía por el importe de la deuda de la filial. El resultado es que la deuda ha desaparecido del balance, pero no de las notas al pie, donde seguirá apareciendo dicha garantía (la relación pasada entre Telefónica y Vía Digital es un buen ejemplo). 

Tercero, utilización masiva de arrendamientos operativos para financiar activos.  Los arrendamientos operativos, a diferencia de los financieros, no aparecen en balance. Así, la deuda a la que se compromete a hacer frente la empresa para disfrutar del activo aparecerá en notas al pie, no en el balance. Para que un arrendamiento sea considerado operativo ha de cumplir una serie de porcentajes que, en general, suelen ser apurados hasta el último decimal, de forma que la deuda no aparezca en el balance de una empresa, a pesar de que para un banco sí que es riesgo creditico sobre dicha empresa.

Una variante de esta técnica consiste en entrar en operaciones de sale and lease back, de forma que se venden activos, se hace caja con dichos activos que reducen la posición de deuda neta y, a la vez, se compromete la empresa a arrendar dichos activos durante un periodo de años; por supuesto, asegurándose de que dicho arrendamiento sea operativo.

El resultado final es que la deuda baja pero la parte negativa (el compromiso de arrendamiento) desaparece del balance y se queda en las notas al pie. De nuevo, un foco de discrepancia entre datos del Banco de España y balances de situación.

¿Cómo puede un inversor percibir semejantes manejos de una forma rápida? 

Primero, recordando siempre que un balance es una foto, y antes de una foto nos peinamos, en tanto que una cuenta de pérdidas y ganancias es un video en el que se graba al sujeto feo poniéndose guapo con el peine.

Así, si para calcular la deuda financiera nos limitamos a dividir los gastos financieros de la cuenta de pérdidas y ganancias sobre su coste financiero medio se alcanzará una cifra de deuda mucho más cercana a la real, lo que nos permite ignorar al maquillado balance de fin de año.

Segundo, una lectura de las notas al pie, concretamente aquellas que hace referencia a “compromisos”, la de “arrendamientos operativos” y la de “garantías de deuda” nos permiten hacernos una idea mucho más potente de la realidad de la deuda total de la empresa.

Tercero, una ojeada al perímetro de consolidación de las entidades consolidadas por puesta en equivalencia (suele venir un cuadro al final de la memoria) nos permite identificar “muertos” (entidades en pérdidas sin apenas fondos propios donde se puede aparcar la deuda identificada en la nota de garantías).

El ex responsable del IASB, instituto emisor de las NIC, afirmó hace tiempo que su sueño sería viajar en un avión que apareciera en el balance de una aerolínea. Este artículo da unas cuantas pistas sobre por qué afirmaba esto Sir David Twede.

¡A divertirse detectives financieros, hay muchas pistas para buscar!

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