Por qué los ejecutivos españoles merecen rebajar su sueldo

Ignacio de la Torre. Profesor. IE Business School

7 Noviembre 2013

¿Qué justifica que un trabajador necesite trabajar 21 días para ganar los mismo que su consejero delegado en una hora? En España, hoy en día, nada.

¿Cuántos días ha de trabajar un empleado español para ganar lo mismo que gana en una hora su consejero delegado? Unos siete días según los datos deThe Economist abajo expuestos. Por su parte, un empleado en la franja baja de retribución se situaría en 21 días. Dicha relación surge del hecho de que un consejero delegado medio español en 2012 cobraba 792 dólares la hora, y los sueldos medianos y bajos en España son en general inferiores a la media europea.

Como se observa en dicha tabla, mirando la relación entre la retribución de los días de un empleado en la parte baja y la hora de su CEO, España tendría el dudoso record de ser el cuarto país más desequilibrado de Europa, tras Rumanía, Ucrania y Rusia (tres países que destacan con rentas per capita muy reducidas). Por su parte, los países menos desequilibrados mantienen cifras PIB per capita más elevadas: Noruega, Suiza, Islandia, Irlanda, Dinamarca, Alemania.
Por otro lado a pesar de que en España el coste de la vida es inferior a la media de la zona euro, es destacable que los 792 dólares de salario medio por hora del ejecutivo español se sitúan por encima de los 551 que gana un francés, o de los 546 dólares de un alemán.

Pay in Europe

¿Tienen algo especial los consejeros delegados rumanos, ucranianos, rusos y españoles que nos perdamos?  En teoría, la formación de un precio, incluido la de un salario, debería estar ligada a factores de mercado: oferta, demanda y productividad. Desde el lado de la oferta, se podría argumentar que un ejecutivo esté muy bien pagado si apenas hay tradición de formación de ejecutivos y estos escasean. La creciente legión de ejecutivos españoles formados en las mejores escuelas de dirección del mundo, españolas y extranjeras, al menos desde la década de los 60, cuestiona dicho punto.

La demanda podría estar generada por un súbito incremento de la inversión nacional o extranjera, que ante una hipotética demanda limitada, produjese una escalada de sueldos. El que en España se haya reducido la inversión más de 10 puntos sobre PIB durante la crisis (probablemente la mayor contracción de la inversión de nuestra historia), también invalida dicha hipótesis.

Nos queda la posibilidad de que los ejecutivos españoles estén muy bien pagados como consecuencia de su habilidad en los negocios, ligada a su productividad que a la vez redunda en el beneficio empresarial y su solvencia.  Así, si en el conjunto de nuestra economía el tejido empresarial se hubiera distinguido por mantener posiciones de endeudamiento razonables o niveles de beneficio aceptables se podría defender esta tercera hipótesis.

Del hecho de que nuestra deuda empresarial supere con creces la de casi todos los países occidentales como porcentaje del PIB, y del hecho de que la recaudación del Impuesto de Sociedades alcance mínimos históricos (o sea, que los beneficios inherentes también están deprimidos) se puede cuestionar con fundamentales esta tercera hipótesis.

La reflexión es que es una cuarta hipótesis la que más puede explicar dicha disparidad: la lamentable situación del gobierno corporativo de muchas empresas. El que un CEO italiano gane 957 dólares la hora, superando al español, también puede apuntar hacia este factor. Si se busca un común denominador entre Ucrania, Rusia y Rumanía esta cuarta hipótesis es la más plausible también. El problema es que esta hipótesis es perniciosa y de hecho, contraria al mercado.

Un ejemplo del esperpento que subyace a este artículo es la espeluznante situación vivida en la retribución de los ejecutivos de muchas cajas de ahorro antes y después de su nacionalización. El argumento empleado ha sido “atracción de talento” o “equiparación con las remuneraciones de mercado”.

El primer argumento, a la vista del expolio y de los resultados, es un insulto a la inteligencia. El segundo consiste en el razonamiento tipo “si el resto de los ejecutivos del sector ganan 1.000 dólares la hora yo debo estar en esa franja”.  Para ello se contrata a un consultor de recursos humanos de prestigio que avala lo que ganan los ejecutivos de la competencia.

Muchos “ejecutivos competidores” del sector de cajas y bancos han sido auténticos descerebrados responsables de falsificaciones contables, estafas masivas a clientes minoristas y responsables directos e indirectos de la inyección y probable pérdida de dinero del público por un mínimo de 70.000 millones de euros. Sin embargo la perniciosa metodología de “igualación a la competencia” genera este esperpento.

No habrá regeneración económica si no hay regeneración moral. La sociedad española y sus trabajadores han hecho enormes esfuerzos durante la crisis, con fuertes caídas nominales y reales de salarios, e importantes incrementos de productividad. Los ejecutivos han de poner de su parte ligando sus salarios a su productividad real y renunciando cláusulas abusivas de indemnización y blindaje (a veces indemnizaciones millonarias por menos de un año de trabajo) que han provocado la descapitalización de muchas firmas, descapitalización que ha contribuido a generar mayores despidos de trabajadores medios.

Las disparidades en sueldos pueden estar justificadas por muchos factores, y son esenciales en el capitalismo, pero sólo si dicha disparidad se puede explicar por razones de mercado. Dichas razones no abundan, en mi opinión, en el caso de España. Si las “razones” de dicha sinrazón son ligadas al mal gobierno o a situaciones de oligopolio, entonces se está pervirtiendo la sociedad y al propio capitalismo.

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