Reforzar la innovación

Rafael Pampillón Profesor. IE Business School y Universidad San Pablo CEU

23 Febrero 2015

La incipiente, pero creciente, recuperación económica española necesita apostar con claridad por la I+D para consolidarse sobre una férrea base industrial

 

Recientemente se conocieron nuevos datos sobre la mejora de la competitividad de la industria española. El Ministerio de Economía publicó el Índice de Tendencia de Competitividad, el INE el Índice de Producción Industrial y la OCDE actualizó los Indicadores de Ciencia y Tecnología (Main Science and Technology Indicators).

La competitividad de las exportaciones españolas frente a la Unión Europea (UE) y a los países de la OCDE siguió aumentando en 2014 gracias a la mejora tecnológica y a la mayor reducción de costes relativos de las empresas españolas respecto a las de los otros países. Según el Índice de Tendencia de Competitividad (ITC) publicado este mes por el Ministerio de Economía, la competitividad de las exportaciones españolas frente a la UE aumentó un 0,9% en 2014. Además, en el cuarto trimestre del año pasado, la competitividad de las exportaciones españolas frente a la OCDE registraron una ganancia del 3,1 % gracias, entre otros motivos, a la depreciación del euro.

Esta mejora de la competitividad ha favorecido el crecimiento de la industria. El INE dio a conocer hace unas semanas el Índice de Producción Industrial (IPI): en 2014, la industria española aumentó un 1,4%. Si se corrige el efecto calendario, es decir las diferencias en el número de días hábiles, el crecimiento fue de un 1,1%. Un aumento anual que no se había producido desde el año 2007. Especialmente llamativo es el extraordinario comportamiento de la producción del sector del automóvil que aumentó un 8,1% en el año 2014. Además, se espera que esta expansión continúe. Este mes Renault y Ford han anunciado mayores inversiones en sus plantas españolas que podría traducirse en un aumento de su capacidad productiva de un 40%.

El sector manufacturero sigue dando señales positivas al inicio de 2015. En el actual contexto expansivo, caracterizado por la reactivación de la demanda interna y por importantes ganancias de competitividad, la industria parece que repunta. En España el Índice de Gerentes de Compras de las empresas manufactureras (PMI por sus siglas en inglés), publicado este mes y que elabora Markit, va en esa dirección. Se situó en enero en 54,7 puntos, frente a los 53,8 del mes anterior. Un dato por encima de 50 señala mejoría, mientras que por debajo indica retroceso. Andrew Harker, economista de Markit, señaló que esta mejora se basa principalmente en el mayor volumen de nuevos pedidos lo que ha impulsado la producción. Como consecuencia se está generando una mayor contratación de personal, permitiendo que la tasa de creación de empleo se acelere hasta máximos que no se daban desde junio de 2007. Este buen comportamiento de la industria en el conjunto del 2014 y también en 2015 se puede explicar por la mayor competitividad en los precios y también en la calidad.

Los indicadores de precios señalan de forma inequívoca que gracias a la reducción de costes y a la depreciación del euro la competitividad de los productos españoles sigue mejorando. Sin embargo, para ganar en competitividad un factor mucho más importante que los precios es la innovación tecnológica.

Mejora la balanza tecnológica

Precisamente este mes, la OCDE ha publicado nuevos datos sobre Ciencia y Tecnología y parece que en este campo España también mejora. Entre ellos, la balanza tecnológica, es decir, los ingresos y pagos relacionados con la transferencia internacional de tecnología. En la balanza tecnológica la OCDE incluye las cantidades pagadas (importaciones) o recibidas (exportaciones) por royalties, licencias, marcas, know-how y asistencia técnica.

Los datos publicados este mes corresponden al año 2013 y muestran que España vuelve a tener un superávit en la balanza tecnológica: 6.600 millones de euros, un 20% más que en el año 2012. Un saldo que refuerza la tendencia positiva y creciente que comenzó en el año 2008. Estados Unidos, Japón y Alemania tres países que acumulan más del 50% de la innovación mundial, tuvieron superávits en su balanza tecnológica de 39.000, 29.000 y 12.500 millones de dólares respectivamente.

Este saldo positivo para España ha sido confirmado también por los últimos datos del Índice de Comercio Exterior de Servicios del INE. Entre enero y septiembre del año pasado las exportaciones de royalties (los ingresos generados por la utilización en el exterior de patentes españolas) aumentaron un 18% mientras que las importaciones disminuyeron un 6%.

Ambos indicadores, la balanza tecnológica de la OCDE y el índice del comercio de servicios del INE, son una consecuencia de la mayor utilización de las patentes españolas en el exterior y de una menor dependencia tecnológica de España con respecto al resto del Mundo.  

Aumenta el número de patentes

Es sabido que un gran incentivo económico para realizar actividades de investigación y generar innovaciones tecnológicas es el sistema de patentes. También es conocido que la patente otorga al inventor o al propietario la exclusividad de los derechos de explotación durante un periodo prolongado de tiempo, veinte años.

Las solicitudes de patentes muestran, por lo tanto, el esfuerzo en investigación,  desarrollo e innovación de las empresas e investigadores un país. Según los datos de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual, en el año 2013 se concedieron en España 3.004 patentes, es decir, un 10,4% más que en 2012. Esta positiva evolución ha permitido que la economía española ocupe actualmente la posición 21 del mundo en número de patentes concedidas.

Los países más activos a nivel mundial, China, Estados Unidos y Japón presentaron el 24%, el 20% y el 8% respectivamente del total de las patentes de la Oficina Europea de Patentes (OEP). De los países de la UE los que tuvieron mayor participación fueron Alemania, que solicitó el 12% de las patentes, y Francia el 5% del volumen total.

En cuanto a España, en el año 2013 presentó 2.476 patentes, lo que equivale al 0,9% de las patentes presentadas ante la OEP. Aunque se trate de un bajo porcentaje los datos de patentes españolas son cada vez mejores. Sin embargo, el gasto en I+D español sigue siendo muy bajo.

La última  Estadística sobre Actividades en I+D del año 2013 publicada hace algunas semanas por el INE es algo preocupante. En el año 2013, el gasto en I+D como porcentaje del PIB sufrió el cuarto descenso anual consecutivo pasando 1,27% del PIB en 2012 al 1,24% en 2013. Además el empleo en actividades de I+D se redujo en más de 5.000 trabajadores equivalentes a jornada completa.

Una comparación sencilla con otros socios de la UE muestra como el gasto en I+D para el año 2013 en Alemania equivalen al 2,9% de su PIB, en Francia al 2,2% y en Portugal al 1,4%. Con este nivel de gasto, España se sitúa por debajo de la media de la Unión Europea (2%) y de la zona del euro (2,1%).

España tiene que hacer un mayor esfuerzo en I+D si quiere seguir produciendo bienes y servicios cada vez más competitivos en los mercados internacionales a la vez que genera empleo de calidad en el largo plazo.

Sin embargo, aunque la inversión en I+D no es tan abundante como sería deseable, parece que está bien dirigida y está permitiendo que la economía española crezca con solidez y seguridad. La producción española se está apoyando en la caída en los precios para competir. Sin embargo, es necesario que siga aumentando la calidad. Por tanto, necesitamos una política tecnológica que ayude a conseguir una industria innovadora y de alta intensidad tecnológica. No se puede olvidar que este sector es fundamental para la recuperación económica de España: la mayor parte de nuestras exportaciones son productos industriales. Tenemos todavía mucho que avanzar en el camino del progreso tecnológico, sin embargo, el aprovechamiento de nuestros recursos de I+D está siendo sorprendentemente positivo y está permitiendo la transformación del modelo productivo.

La tecnología de la que disfrutamos es el resultado de anteriores inversiones en I+D. Por lo tanto, si en el futuro queremos producir una mayor cantidad de bienes y servicios competitivos en los mercados internacionales tenemos que reforzar la política tecnológica. En esta dirección se ha dado un paso adelante en la Reforma Fiscal y en los Presupuestos Generales del Estado de este año 2015. Pero hay que seguir insistiendo en la necesidad de establecer una base industrial sólida, productiva y competitiva en el entorno internacional que sustente el crecimiento económico español.
 

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