Se reducen los desequilibrios

Rafael Pampillón. Profesor. IE Business School

2 Enero 2013

Aunque este año la economía española continuará contrayéndose, también empezarán a corregirse desequilibrios.

Durante 2013, la economía española seguirá contrayéndose. Esta previsión se basa en un mayor deterioro del mercado de trabajo, la continuidad en el proceso de desendeudamiento del sector privado, la consolidación fiscal, unas exigentes condiciones crediticias y un contexto de continuación de la crisis en el área euro.

Así, la OCDE prevé: a) una reducción sustancial del gasto en consumo de los hogares (-2,3%), mayor, por tanto, que la registrada en 2012 (-1,9%) y que refleja el elevado nivel de paro; b) que seguirá el colapso de la formación bruta de capital fijo, que después de caer el 9% este año volverá a reducirse en esa misma cuantía en 2013 (por la falta de expectativas de los empresarios y la restricción del crédito); y c) que la única aportación positiva al crecimiento económico vendrá de la mano de la demanda externa. Como resultado, según la OCDE, la economía española se contraerá un 1,4% en 2013 (The Economist calcula la contracción en 1,7%).

Ante esta situación depresiva, en 2013 el paro se situará en niveles catastróficos: 6,2 millones de desempleados. Por eso no es de extrañar que la mayoría de los españoles crea que la situación económica está siendo mala o muy mala. En este sentido, el Estado y los poderes supranacionales tienen la responsabilidad de minimizar el impacto que la crisis tiene sobre el bienestar de los ciudadanos. Para ello es necesario asentar las bases para una sólida recuperación a través de la necesaria corrección de los desequilibrios provocados durante la fase expansiva del ciclo. Afortunadamente, como veremos a continuación, algunos de estos desequilibrios ya se están reduciendo, tendencia que seguirá en 2013.

Así, durante 2012, el Gobierno mantuvo su compromiso de reducción del déficit público (no en el objetivo, pero sí en la tendencia), cuyo cumplimiento ha requerido intensificar las medidas de austeridad presupuestaria (reducción del gasto público y aumento de los tipos impositivos del IRPF y del IVA). Medidas que han tenido, y tendrán, consecuencias negativas sobre el consumo, la inversión y el mercado de trabajo.

El lado positivo es que el déficit público, que llegó a representar más del 11% del PIB, en 2009, se situó en 2012 alrededor del 7% y durante 2013 debería colocarse por debajo del 6%, lo que exigirá otra “vuelta de tuerca” en la reducción del gasto público improductivo de las comunidades autónomas, la privatización o cierre de muchas empresas públicas y la congelación de las pensiones.

La reestructuración del sector bancario

Se está produciendo además un saneamiento de la banca. Como consecuencia, la diferencia entre el valor contable de bastantes activos (sobre todo de los que están más ligados al ladrillo) y el valor de mercado de dichos activos se está reduciendo. A lo largo de 2012 se han puesto en marcha bastantes medidas orientadas a reducir este desequilibrio (apoyar la liquidez de las entidades bancarias, favorecer la reestructuración de las más frágiles y aumentar los niveles de capital y provisiones, especialmente para cubrir riesgos derivados del sector inmobiliario).

Como consecuencia, las entidades están ganando en solvencia, credibilidad y transparencia. En 2013 sería deseable que se solucionase definitivamente el problema del sistema bancario, y que se rompiese también el vínculo perverso entre el sistema bancario y la deuda pública, que favoreciese el flujo de crédito a la economía e impulsase el crecimiento económico.

Desaparece el déficit exterior

A lo largo de 2012 las empresas han seguido ajustando sus costes y han mejorado su competitividad. Esto ha permitido que las exportaciones de bienes y servicios hayan crecido a ritmos del 4%, mientras que la balanza por cuenta corriente, que en 2007 y 2008 arrojaba déficits del 10% del PIB, se ha reducido hasta el 2%. Según la OCDE, en 2013 las exportaciones crecerán un 6,4%, cifra más que aceptable si consideramos que nuestro principal cliente, la Eurozona, estará en recesión.

Efectivamente, el Banco Central Europeo ha estimado que el PIB de la zona Euro se contraerá un 0,3% en 2013, si bien prevé que en 2014 la zona crecerá un 1,2%. Esta evolución del sector exterior español es muy esperanzadora, lo que permite aventurar que el déficit por cuenta corriente podría reducirse en 2013 hasta situarse por debajo del 1% del PIB.

En resumen, en 2013 España terminará de corregir algunos desequilibrios: el exterior y el financiero. La política fiscal tendrá que mantener el tono restrictivo para reducir el déficit. Hay dos desequilibrios, sin embargo, que no se ajustarán en 2013: el del mercado laboral y el de de la vivienda. Pero existen motivos para el optimismo, ya que a medida que España vaya saliendo de las crisis a través del aumento de la demanda externa la economía empezará a crecer y aumentará el empleo. Y también, pero más a largo plazo, el desequilibrio entre la oferta y la demanda de viviendas se irá ajustando y el sector inmobiliario abandonará su actual atonía y entrará también en los caminos de la recuperación.

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