Siete claves para que un Comité de Dirección sea un equipo de Alto Rendimiento

María García Ruiz. Profesora. IE Business School

31 Octubre 2014

La integración del coaching dentro de las filas empresariales está permitiendo que los Comités de Dirección apuesten por que el equipo brille más que la suma de los individuos.

Hace seis años,  cuando me sentaba con líderes de grandes compañías y les contaba la importancia de alinear negocio, cultura y personas como palanca estratégica para alcanzar mejores resultados de negocio, su respuesta era siempre la misma: “Qué razón tienes. Vamos a comenzar realizando un Programa de Desarrollo para nuestro segundo nivel directivo basado en el Coaching Ejecutivo”. Y a la pregunta de cómo de alineados y cohesionados estaban sus Comités de Dirección, respondían: “Podemos mejorar, pero no es el momento”.

Pero, en los últimos cuatro años, la respuesta ha cambiado. Los Comités de Dirección se han atrevido a mirarse al espejo y, bajo mi punto de vista, por dos razones fundamentales. En primer lugar, los Programas de Desarrollo para Managers se han multiplicado, provocando que  segundos y terceros niveles directivos sean cada vez más exigentes con sus jefes.  El coaching se ha integrado  en las metodologías de desarrollo de las Áreas de Recursos Humanos junto a otras más clásicas, como la Formación y el Mentoring. En segundo lugar,  la complejidad del entorno económico ha hecho que el modelo de negocio evolucione. Los Directivos no tienen alternativa, deben ser el motor y ejemplo para conseguir conciliar la consecución de resultados a corto, medio y largo plazo.

El resultado es que los Comités de Dirección han decidido compartir visión y sumar talento. En definitiva, apuestan por que el equipo brille más que la suma de los individuos.

Hemos diseñado y construido una metodología de desarrollo combinada: Coaching de Equipos, Coaching Grupal, Talleres y Píldoras Formativas, que adaptamos a las necesidades de los diferentes Comités de Dirección con los que colaboramos. Durante 6-8 meses les acompañamos y desafiamos para que sean la mejor versión de sí mismos.

Nuestras experiencias nos permiten hoy extraer 7 claves de éxito que facilitan y aceleran que un equipo directivo sume.

Primera – Es esencial empezar por construir un marco de referencia que  clarifique los retos de negocio, los valores del equipo y el estilo de liderazgo que quieren contagiar en la organización. Es fundamental construir un lenguaje común entre los directivos para que individualmente sientan los beneficios de trabajar juntos.

Para ello la regla que denomino de las tres C constituye un aliado imprescindible: Confianza, Confidencialidad y Compromiso.

Segunda – Fomentar el autoconocimiento individual y el de los otros miembros del equipo. Para ello utilizamos diferentes herramientas de diagnóstico con un enfoque constructivo, que generan el clima adecuado para empezar a trabajar, y que ponen foco en los puntos fuertes.

Tercera – Conseguir que los directivos sean capaces de manifestarse vulnerables. Hacer que sean conscientes de sus fortalezas para ponerlas a disposición del equipo. Poner el foco en el talento individual, más que en las áreas de mejora. La errónea creencia de que el directivo debe ser perfecto  es una barrera que dificulta la confianza, la  comunicación y la innovación en el equipo.

Cuarta – Potenciar que los directivos acepten, y no solo toleren,  la diversidad. Tolerar es “permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente”. Aceptar es “aprobar, dar por bueno, acceder a algo”. Como dice Humberto Maturana “la tolerancia es una negación suspendida temporalmente”.

Quinta - El ejemplo del líder del equipo es esencial. En nuestra experiencia, que el CEO haya experimentado un proceso de coaching individual, previo o en paralelo a este proceso de equipo, garantiza el éxito. Si ha vivido una transformación y su equipo lo percibe a través de sus comportamientos genera un impacto viral.

Sexta – Enfocar el Plan de Desarrollo del Equipo impulsando, al mismo tiempo, el desarrollo individual de cada directivo. Este Plan del Equipo ha de concretarse en acciones, responsables, indicadores y plazos.

Séptima – Generar un vínculo emocional en el equipo y profundizar en la gestión de emociones es revelador para los miembros del equipo.

Como dice Ralph Waldo Emerson “Nada grande se ha construido sin entusiasmo”

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