Svetlana Alexiévich, o la voz escondida

Susana Torres. Profesora. IE University

30 Octubre 2015

La recién galardonada con el Nobel de Literatura es una mujer valiente, que ha dado voz a quienes las versiones oficiales de la historia han intentado silenciar y olvidar.

No me malinterpretéis. Debe ser muy complicado otorgar premios, de cualquier tipo, por lo tanto, debe ser más complicado aún otorgar uno tan importante como el Nobel, especialmente, en una disciplina tan difícil de medir de manera objetiva como es la literatura.

La laureada de este año, Svetlana Alexiévich, ha sido galardonada con una distinción que comparte con Pasternak, Solzhenitsyn, Mann, o García Márquez, por nombrar unos pocos. Apenas 24 horas antes de conocer su nombre, estábamos recordando el asesinato de Anna Politkóvskaya hace nueve años, acribillada por un sicario en el ascensor del bloque de pisos donde residía en Moscú. ¿Es posible que exista una relación entre los dos acontecimientos? 

Desde los tiempos del posestructuralismo y la deconstrucción, establecer criterios universales sobre la calidad de la literatura ha sido una tarea cada vez más difícil. A pesar de los esfuerzos de críticos como Harold Bloom, cualquier cosa que se aproxime a un canon oficial suele ser visto con recelo por parte de los conceptualistas, un intento de perpetuar el dominio de ideas tradicionales sobre lo que es, y no es, la cultura.  

La diferencia entre contar la historia de dos jóvenes amantes cuyas familias están en contra de su amor a través de un tweet y una obra de teatro de tres actos es si, realmente, quieres saber lo que Shakespeare pensaba sobre el amor prohibido, de tal manera que lograba que el público se quedara hasta el final. La diferencia entre las dos es lo que se suele llamar literatura.

Como dijo A.C. Grayling en el último Hay Festival Segovia, celebrado recientemente, escuchar, dejar que el texto hable por sí mismo, es una de las grandes aventuras del espíritu humano, ser capaz de conversar con aquellos que desaparecieron hace muchos años, o, como él mismo lo expresó, ser capaz de “ir para estar con Jane Austin” de vez en cuando.

Disfrutar es una parte esencial de cualquier arte, y la literatura no es una excepción. Solemos olvidar que ésta se hace con palabras, palabras que se emplean de manera diferente, que se ubican de forma diferente, que dicen algo diferente y con un estilo diferente al cotidiano. Si no fuera así, todos seríamos premios Nobel.

Svetlana Alexiévich es una mujer valiente, cuya misión siempre ha sido la de dar voz a aquellos a quienes las versiones oficiales de la historia han intentado silenciar y olvidar. Sus libros, que tratan de las cuestiones incómodas del pasado soviético en su nativo Belarús (Bioelorrusia), en Ucrania o en Rusia, no le han permitido granjearse, precisamente, mucho apoyo oficial en esa zona del planeta.

Ella pertenece a una tradición literaria que se remonta a los “esbozos sociales” inaugurados por Aleksandr Bestuzhev, Marlinsky (1797 – 1837), un género elevado a escala artística por Anton Chekhov, una rama del realismo literario que denunció las míseras condiciones de vida de la mayoría de la población con la narración de detalles de la vida cotidiana, hechos en apariencia sin importancia, monótonos, pero que, probablemente, gracias a su brevedad y aparente ausencia de una crítica abierta al gobierno, consiguió eludir, sin atraer la atención, la censura de las autoridades soviéticas. En resumen, un género de la literatura que enseñó a escribir a dos excelentes autores como son Mikhail Bulgakov y Ryszard Kapuściński. 

Svetlana Alexiévich comparte con Anna Politkóvskaya -cuya desaparición todavía lamentamos- un permanente compromiso con las personas a las que la versión oficial quiere relegar al olvido, hacer que desaparezcan de la historia, como los personajes en 1984. Anna murió en Moscú, Svetlana ahora vive en Alemania, pero sus respectivas miradas apuntan en la misma dirección. Si ese mérito es avalado por el Premio Nobel de Literatura es otra cuestión.

Último vídeo

Martha Thorne valora el fallo del Premio Pritzker 2017

See video
Síguenos en
IE Focus Newsletter
Agenda IE
Most read
IE Business School | María de Molina 11, 28006 Madrid | Tel. +34 91 568 96 00 | e-mail: info@ie.edu

Contacto

IE Business School

María de Molina, 11. 28006 Madrid

Tel. +34 915 689 600

info@ie.edu