Tres riesgos de la economía mundial de los que apenas se habla

Ignacio de la Torre. Profesor. IE Business School

2 Julio 2012

La amenaza de una nueva recesión en Estados Unidos, la caída del precio de las materias primas y las decisiones del BCE pueden dar un giro de 180 grados a la economía mundial.

El viajero Javier Reverte comenta cómo cuando inicia un viaje por países extraños crea una “provisión mental para timos”, de forma que cuando un taxista le timaba no se enfadaba, ya que asignaba el importe del timo contra su provisión. Una vez superado el escollo del reciente consejo europeo, en el que por primera vez los líderes políticos han hecho propio el viejo motto de los mercados, y de la misma esencia de la felicidad consistente en el “martirio previo” (rebaja expectativas para luego anunciar medidas por encima de lo esperado), corresponde arrojar luz sobre otras fuentes de riesgo fundamentales para la economía mundial, de forma que también nosotros podamos crearnos nuestras provisiones mentales.

Por aquello de que siempre he criticado los agoreros que sólo ven cisnes negros en la economía, a pesar de que la mayoría de los cisnes son blancos, expondré un riesgo negativo, otro ambivalente y otro positivo, ya que éstos también son riesgos, que de manifestarse nos permitirían desdotar negras provisiones.

Primero, y muy importante, la economía norteamericana está mostrando signos alarmantes de desaceleración, con un consumo anémico motivado por el decepcionante incremento de la renta disponible; dicha anemia reduce las inversiones y los inventarios, y provoca que la actividad manufacturera se sitúe en mínimo de tres años, también espoleada por la desaceleración mundial de la economía.

Sin embargo, la mayor amenaza sobre Estados Unidos reside en el llamado fiscal cliff (precipicio fiscal), o contracción fiscal automática que se producirá el 1 de Enero de 2013 al expirar automáticamente los recortes fiscales de la era Bush.  Dicho fenómeno supondría una contracción de gasto y un aumento de impuestos equivalentes a tres puntos de PIB, por lo tanto, una de las mayores contracciones fiscales de la historia de Estados Unidos.

Semejante situación ante una economía anémica podría provocar una nueva recesión (double dip), tal y como se produjo en 1937. Para evitarla, republicanos y demócratas tendrían que ponerse de acuerdo entre las elecciones y el 1 de Enero, pero ocho semanas no parecen suficientes para dos partidos que apenas han mostrado signos de responsabilidad fiscal en los últimos veinte años.

Por si fuera poco, muchas empresas norteamericanas preparan ahora sus presupuestos para el siguiente año fiscal, que en muchas ocasiones comienza el 1 de octubre, por lo tanto, un improbable acuerdo entre los dos partidos no afectaría a dichas decisiones presupuestarias, que afectarán a contrataciones y a inversión y, en consecuencia, al crecimiento del PIB.

Se dan, con todo, dos amortiguadores a este enorme nubarrón: a) el mercado inmobiliario de Estados Unidos que empieza a dar señas de mejoría, y b) el crédito en expansión fruto de un sistema bancario saneado hace tres años.

Segundo, la caída de los precios de las materias primas pone en solfa el argumento del “superciclo” motivado por baja oferta y alta demanda de una forma estructural. La sorprendente y acelerada desaceleración de la economía china y su efecto colateral en otras economías como la india o la brasileña, unida a la recesión europea y a la desaceleración estadounidense han provocado una demanda agónica (el mundo hoy en día apenas crece al 2%, frente al 3,4% del primer trimestre).

El contexto no puede ser peor, ya que los miles de millones de flujo de caja operativo acumulados por las productoras de materias primas en los años buenos han revertido en su mayor parte en aumentar la capacidad de producción. Como la oferta es poco elástica (se tardan años entre que se busca una materia hasta que se lleva a mercado), el producto de las millonarias inversiones acometidas desde 2005 empieza ahora a llegar al mercado. El momento no podría ser peor para los productores.

Las implicaciones son negativas para el bloque emergente (incluyendo Australia o Canadá y exceptuando China) y positivas para el bloque OCDE (en especial la caída del petróleo es muy buena noticia para el consumo de Estados Unidos o la propia economía española). Este contexto durará años, y provocará un re-equilibrio del crecimiento mundial, menos escorado en emergentes, más escorado en desarrollados.

Tercero, la recesión en la economía europea está muy ligada a la contracción crediticia a la que la banca está sometiendo al sector privado. A su vez, dicha contracción tiene su origen en las exigencias de mayor capital provenientes de Basilea III, en un mayor equilibrio entre depósitos y préstamos, y, por último, en la falta de funcionamiento de los mercados de financiación interbancarios, motivado por la falta de confianza mutua (como ya expuse una vez, si juegas al póker y sabes que uno de los jugadores está quebrado pero no sabes cuál, lo mejor es no apostar).

Aunque los dos primeros factores son más estructurales, puede que experimentemos pronto cambios en el tercero, de carácter más volátil. El efectivo de los bancos, en vez de invertirse en el interbancario, se acumula en el BCE, y éste a su vez proporciona enormes dosis de liquidez a la banca para mantenerla a flote. Según los países van recapitalizando sus bancos y mostrando sus balances verdaderos se dará la condición necesaria para que se reinyecte liquidez en el interbancario. La condición suficiente será que el BCE penalice la acumulación de liquidez en el banco central (la morfina crea adicción).

Si el BCE, por ejemplo, decidiera aplicar un tipo de interés negativo como remuneración de los 700.000 millones de euros depositados en el banco central, medida ya aplicada en el pasado por el banco central sueco, se podría empezar a movilizar esta liquidez en el interbancario, condición previa a que fluya la liquidez en el sector privado y, por lo tanto, el PIB en vez de contraerse, se expandiera, según aumente la masa monetaria y la velocidad del dinero, generando un efecto multiplicador. Por lo tanto, de generarse este proceso durante el otoño puede que Europa sorprenda positivamente durante 2013.

Hace tiempo, un conferenciante expuso la tesis de que el mundo crecía en forma de LUV. La “V” era por los países emergentes, que tras una recaída crecerían en picado. La “U” por Estados Unidos, que había cimentado el crecimiento para volver a crecer con fuerza. La “L” por Europa, que no había hecho ningún deber y no volvería a crecer. Si piensan los fundamentales de este artículo quizás se inviertan los destinatarios de las letras.

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