Ulises y Enron

Joaquín Garralda

1 Octubre 2002

La delgada línea divisoria entre la astucia necesaria para salvar con inmediatez una situación más o menos crítica, y la audacia de quienes la traspasan adentrándose en el terreno del engaño y la mentira, cuyas consecuencias hemos vivido en los últimos meses, ha empujado enormemente las prácticas y comportamientos socialmente responsables de las empresas y sus directivos.

“Ulises mañero, rico en ingenios”, como se refiere a él Homero, es la representación de la astucia en la literatura mítica. En la Ilíada se le ocurre la idea del Caballo de Troya, y en La Odisea engaña a los cíclopes diciendo que se llama Nadie, para evitar que estos ayuden a Polifemo. Partiendo de estas actuaciones se puede pensar que los directivos, ahora cuestionados, de muchas grandes empresas le tenían por un buen ejemplo a seguir. Ahora bien, ¿dónde acaba la astucia y empieza el engaño?

No es fácil establecer una línea nítida aceptada por todos. Para iluminar esta ambigüedad, se puede utilizar la imagen de una línea continua que, va avanzando desde la astucia hasta llegar a la mentira, y en la que el diagnóstico del grado de “corrección” de la posición que se ocupa, es siempre opinable y depende del juicio de valor de quien hace dicho diagnóstico.

Sin embargo, hay un aspecto importante a tener en cuenta para comprender mejor muchos comportamientos, y este es el factor dinámico de las expectativas. Cuando las decisiones se han “forzado” en la búsqueda de soluciones creativas, ante una situación que se considera coyuntural y que se espera mejore, el razonamiento de profesionales “aguerridos” es: ¿por qué adelantarse con las malas noticias cuando es probable que se transformen en buenas? Cuando, además, hacerlas públicas en ese momento daña la imagen de la empresa, un intangible valioso de difícil recuperación. [*D De la astucia salvadora al engaño temporal *]
Es en este momento en el que, de la “astucia salvadora” se pasa al “engaño temporal”. El problema surge cuando la situación persiste, ya que es fácil pasar a la mentira descarada, confiando en que nunca pasa nada, o que al final todo se arregla.

En las primeras incursiones de estos “directivos audaces” por la senda de la llamada contabilidad creativa, Ulises es una figura ejemplar que, con sus astucias, gana una guerra y logra escapar con sus hombres de una muerte segura. El problema es que existe un factor que acelera este proceso, la asimetría del riesgo. Ante la posibilidad de un mayor beneficio, se es más cauto. Por el contrario, si se está perdiendo, la audacia empuja nuestras acciones. Asimetría que refleja el refranero popular con el dicho: “más vale pájaro en mano que ciento volando”, frente a: “de perdidos al río”.

Sin embargo, ambos refranes evidencian un punto de vista muy individualista, sin referencias a los demás, a los intereses de quienes se ven afectados por nuestras acciones, lo que en términos actuales se denomina los “stakeholders”.

Centrándonos en los “stakeholders”, tenemos que destacar la tendencia hacia mayores niveles de exigencia en lo que respecta al comportamiento de las empresas y, en definitiva, de sus directivos. Estos requerimientos crecientes obligan a una mayor transparencia en la comunicación. [*D Inversiones socialmente responsables, un valor en alza *]
En este sentido, y de cara a comprender la importancia de tenerlos en cuenta, enumeramos a continuación los principales grupos de “stakeholders”, así como, los comportamientos inducidos ante la falta de confianza en la empresa, que determinan enormemente los resultados y el valor de la misma.

:: Los Accionistas, incluyendo en este capítulo a todos los integrantes de la comunidad financiera que, por distintas razones, toman o condicionan decisiones de inversión y/o desinversión en la empresa. Los últimos acontecimientos han demostrado su capacidad de alterar drásticamente la cotización de la empresa o de contribuir a su volatilidad.

:: Los Empleados, actuales y potenciales. Los primeros tienen especial relevancia porque son los primeros “vendedores” de la empresa, tanto en su entorno familiar como social, ámbitos en los que la credibilidad de sus comentarios es enorme. Asimismo, la comunicación de la confianza en la empresa es importante desde el punto de vista de la “gestión del talento”, para la “atracción” de los mejores candidatos.

:: Las Administraciones Públicas, tanto por su capacidad para establecer normas, como por su poder de compra. Las relaciones de la empresa con estos agentes deben ser siempre de colaboración, dentro de una perspectiva global que incluya los derechos de otros grupos afectados.

:: Las Comunidades en general. Aquellos grupos de individuos que se ven afectados por la actividad de la empresa y que, constituyen su entorno social activo, ya que, los medios son sensibles a sus intereses.

:: Las ONGs, muchas veces las principales transmisoras de las inquietudes y expectativas de los diferentes grupos sociales.

A todo lo dicho, se añade la evolución creciente de las Inversiones Socialmente Responsables (SRI), que están experimentando un gran avance, tanto en los países con tradición en este campo, Estados Unidos y el Reino Unido fundamentalmente, como en el resto de países europeos que se están iniciando en esta práctica.

Algunos datos que reflejan esta tendencia:

- Según un sondeo de EIRIS (empresa consultora especialista en la información sobre el cumplimiento por parte de las grandes empresas de ciertos parámetros éticos), en 1999, el 77% de los partícipes de fondos de pensiones en el Reino Unido, valoraban que sus gestores utilicen, en algún grado, criterios de inversión socialmente responsable.

- Desde el año 2000, el Reino Unido cuenta con una nueva reglamentación por la que los fondos de pensiones deben declarar si tienen en cuenta en sus decisiones de inversión, factores sociales, medioambientales o éticos.

- El 10% de los fondos de EEUU es del tipo SRI, mientras que, en UK sólo un 5% de los fondos son gestionados con estos criterios.

- Las instituciones financieras recurren cada día más a listas de control social y medioambiental, para evaluar los riesgos de los préstamos.

- Las sensibilidades varían en función de los países: Suecia tiene muy en cuenta el medioambiente mientras que Italia incluye criterios cercanos los valores del catolicismo.

- Desarrollo de un sector de servicios relacionados como puede ser el ejemplo de la Base de Datos de EIRIS antes comentado.

- La relevancia de los índices que incluyen únicamente a las empresas “buenas”, según los criterios definidos. Por ejemplo, el DJ Sustainability, FT4good, índice Domini, etc.

En definitiva, la idea de buscar en Ulises un ejemplo a seguir es excesivamente arriesgada ya que, es probable que el veredicto que se aplique no sea “rico en ingenios”, sino el de “mentiroso” que, como tal, debe asumir sus responsabilidades sociales y penales.

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