Un método eficaz para reducir el estrés en el trabajo

Santiago Íñiguez. Decano IE Business School

9 Febrero 2015

La psicología cognitiva ha comprobado que observar paisajes naturales es una eficiente ayuda para mejorar el estado de ánimo, aumentar la concentración y reducir el estrés

El contacto visual con paisajes naturales reduce el estrés, mejora la capacidad de concentración y provoca cambios comportamentales que mejoran el estado de ánimo y el bienestar general. Incluso ayuda a recuperarse tras una enfermedad como demuestran los hallazgos de la psicología cognitiva, confirmando las experiencias personales de muchos de nosotros (1).

Algunos salimos al campo los fines de semana en busca de vistas bucólicas; otros a la costa a disfrutar de la inmensidad del mar. Durante la semana, si trabaja en un espacio urbano y que no dispone de vistas a bonitos jardines, la mejor manera de experimentar una sensación similar es colgar un cuadro o una fotografía de sus paisajes favoritos en su oficina para poder contemplarlos en momentos de cansancio o de aburrimiento. Tengo dos fotografías visibles desde mi mesa de trabajo: una de la silueta de la isla de Capri, en Italia y otra de los acantilados rojos y las playas blancas de Pipa, en Brasil.

Además de dichos efectos psicológicos positivos, la contemplación de la naturaleza y del entorno ha sido uno de los principales temas de la obra de artistas y escritores a lo largo de la historia. Como observó el historiador del arte Kenneth Clark: "la apreciación de la belleza natural y la pintura de paisajes es una parte normal y permanente de nuestra actividad espiritual (2)."

Los cuadros que representan paisajes pueden despertar sentimientos evocadores y levantarle el ánimo. ¿Cuál es su cuadro de paisaje favorito? Hay muchos estilos y géneros donde elegir; desde las shan shui, elegantes tintas chinas, a los coloridos paisajes holandeses y los detallados Vedute italianos; de los cielos tormentosos de Turner a los cuadros vivos de los impresionistas.

Uno de mis preferidos es "El paso de la laguna Estigia" de Joachim Patinir (1480-1524). Patinir fue un pionero del paisajismo occidental del renacimiento primitivo flamenco, a principios del siglo XVI. El famoso artista alemán Alberto Durero dijo una vez que era "el paisajista bueno". Le tengo un cariño especial a esta obra ya que sigue siendo uno de mis más vívidos recuerdos de una visita al Museo del Prado cuando era niño. Me llamó mucho la atención el tema pedagógico de la obra así como sus colores: el azul intenso que contrasta con la marcada línea del horizonte crepuscular.

El centro del cuadro está dominado por las azules aguas de la laguna Estigia donde Caronte lleva un alma humana en su barca. Según la mitología griega, Caronte era el barquero que cruzaba las almas al reino de los muertos por la laguna Estigia hasta su destino final. A cada uno de los lados de la laguna se encuentran el Paraíso y el Infierno, retratados según las concepciones de la época. Las suaves lomas arboladas y verdes del Paraíso están habitadas por ciervos e incluso por unicornios, pero sólo son accesibles desde la laguna por un río estrecho rodeado de riscos. El Infierno está lleno de construcciones oscuras donde se torturan almas en una atmósfera polvorienta debida a las llamas.

Recuerdo dos de mis reacciones al ver el cuadro por primera vez. En primer lugar, el Paraíso y el Infierno podrían ser accesibles en barca y estar en algún lugar recóndito del mundo y parecerse a sitios reales. De hecho, el Infierno de Patinir no es muy diferente de lo que son los altos hornos y el Paraíso nos recuerda a los jardines cuidados de algunas mansiones inglesas. Con el tiempo, he llegado a la conclusión de que el Paraíso y el Infierno también están en la tierra. En segundo lugar, me pareció triste que el alma que lleva Caronte mirara hacia el Infierno, mostrando una elección final y anticipando el destino de la barca. Los investigadores de la obra explican que Patinir, influenciado por el pesimismo, quiso impactar a aquellos que veían la escena.

Curiosamente, Patinir gestionaba su taller con una visión empresarial. Cultivó su imagen desde el principio firmando sus primeras obras, aunque no era la costumbre de aquellos tiempos. Esto demuestra su preocupación por la reputación y la imagen de marca. Supo adaptarse a las preferencias de clientes y comerciantes adinerados con temas relacionados con la cartografía, el comercio o los viajes. En realidad desarrolló un estilo distintivo, una "identidad de producto" que sigue siendo reconocible hoy. Otra ventaja competitiva.

Sin embargo, según algunos investigadores (3), Patinir no fue tan prolífico como algunos de los pintores de su época. Por una parte, esto se debe a que no contaba con muchos aprendices en el taller - puede que solo tuviera uno- mientras que otros pintores de Amberes tenían hasta diez. Luego, no producía muchos ejemplares de la misma obra en un momento en que ésta era la única forma de realizar economías de escala. El taller de Joos van Cleeve situado en la misma ciudad, sacaba series de hasta 28 reproducciones de la misma obra. Además, Patinir llevaba una vida cómoda ya que su primera esposa pertenecía a una familia adinerada, con lo cual no tenía presión económica. Parece que con el tiempo se volvió muy perfeccionista como demuestran su estilo y las características de su obra. Eligió una estrategia de diferenciación de negocios.

Volviendo a los efectos positivos de los paisajes naturales, tanto en vivo como en cuadros o fotografías, éstas son mis conclusiones:
 

  • Primero, puede aliviar el estrés, ayudar a mejorar el estado de ánimo, aumentar la imaginación y contribuir a recargar baterías. "Desde una perspectiva cognitiva, la percepción del paisaje se convierte en un proceso de interpretación que involucra respuestas emocionales a los lugares, significados, y reacciones fisiológicas (como la reducción de estrés) (4). Según los investigadores "en general, los paisajes naturales tienen un mayor efecto positivo sobre la salud que los paisajes urbanos", y cuanto más verdes, mejor (5). Como ya hemos sugerido, una fotografía de un paisaje en su despacho o como fondo de pantalla en el ordenador puede tener efectos positivos.
     
  • En segundo lugar, tanto la observación de paisajes como la cultura del paisajismo pueden fomentar el respeto de la naturaleza, sobre todo entre los niños.
     
  • En tercer lugar, estoy convencido de que la observación y el análisis de paisajes naturales estimulan las habilidades estratégicas. ¿Recuerda el dicho: "los árboles no dejan ver el bosque"?

     

Notas
(1) Mª. D. Velarde, G. Fry, M. Tveit: Health effects of viewing landscapes – Landscape types in environmental psychology; Elsevier: Urban Forestry & Urban Greening 6 (2007); pp. 199-212.
(2) K. Clark: Landscape into Art (London: Penguin, 1961); pp. 15-16.
(3) D. Ewing: Ventajas múltiples, producción moderada: reflexiones sobre Patinir y el mercado; in A. Vergara (ed.): Patinir: Estudios y catálogo critico (Madrid: Museo nacional del Prado, 2007) pp. 81-95.
(4) B. Kara: Landscape Design and Cognitive Psychology Procedia; World Conference on Psychology and Sociology 2012 - Social and Behavioral Sciences 82 (2013); pp. 288 – 291
(5) Mª. D. Velarde, G. Fry, M. Tveit, op.cit., ibid.

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