Zapatero al rescate de las pymes: ¿Es suficiente?

Ignacio de la Vega. Profesor. IE Business School

11 Febrero 2009

Un plan de rescate tras otro, millones y millones comprometidos, grandes titulares... pero la solución de fondo está en conceder ayudas inmediatas y efectivas a las pymes.

Nos vamos acostumbrando, como observadores de la crisis económica más mediática de la historia, a que casi diariamente diferentes Gobiernos, Reservas Federales, Bancos Centrales y otros organismos menos cohesionados de la Europa unida nos sorprendan con planes de rescate, bajadas de tipos, reuniones multilaterales y todo tipo de supuestas inyecciones de confianza a los mercados que, a estas alturas, no parecen haber sido demasiado eficaces. No reiteraré en este artículo la profundidad de la crisis sistémica y de confianza global que padecemos, ni lo pernicioso de su efecto contagio a nivel sectorial y geográfico, ni el lúgubre escenario que nos amenaza en 2009. Prefiero dedicar estas líneas a hacer una crítica constructiva sobre cómo está actuando el Gobierno español, sobre todo, frente a las pymes.

[*D De la colección de Planes de Rescate, más allá de la salvaguarda del sistema financiero, el Plan Estrella debería ser destinado a las pymes *]

Frente al derrumbe de la actividad económica y empresarial de nuestro país, iniciada por los temblores y sacudidas de los mercados financieros en el verano de 2007, debemos reconocer que el Gobierno Zapatero ha reaccionado con contundencia, lanzando al mercado, en los últimos cuatro meses, balones de oxigeno en forma de Planes de Rescate de todo tipo y profundidad. 50.000 millones y otros 200.000 millones adicionales en avales del Estado para la banca, 8.000 millones para ayuntamientos, 3.000 más para estimular la economía y el empleo, 1.500 millones en rebajas de cotizaciones en la Seguridad Social, fórmulas para capitalizar un 60% de desempleo para autónomos, ayudas para el pago de hipotecas y, sobre todo, los 28.900 millones -de euros, naturalmente- comprometidos en varias líneas nuevas, y alguna ya existente, destinadas a incentivar y financiar la actividad de las pymes.

Evidentemente, todos estos fondos salen de los impuestos presentes y futuros de los ciudadanos, y están sometidos, en algunos casos, a la capacidad de colocación de la deuda pública que, obligatoriamente, emitirá el Reino de España y que, esperemos, pueda colocar en los mercados. Adicionalmente, nuestro sistema podrá recibir algún nimio beneficio del mezquino Plan de Rescate europeo, cifrado en 200.000 millones de euros, de los que sólo 30.000 millones son adicionales a la aportación de los Estados ya comprometida. Pobre papel el de Bruselas, lento, escaso y descoordinado.

[*D Cerca del 20% del total de pequeñas y medianas pueden desaparecer en un año. Imagine las consecuencias para el empleo y el PIB. *]

De toda la colección de Planes de Rescate, más allá del destinado a salvaguardar el sistema financiero español -tan loado desde la Administración, patinazos tipo Madoff aparte-, el Plan Estrella debería ser el destinado al rescate de las pymes. Todos los días, a través de mi labor de consultoría, veo pequeñas y medianas empresas españolas con buenos productos y servicios, cuentas de resultados saneadas, sólidos modelos de negocio y mucho talento directivo, amenazadas por el mercado. La radiografía clásica es una pyme que vende menos por la caída del consumo o la actividad corporativa, pero vende; sufre una tasa de morosidad galopante, especialmente si trabaja con administraciones locales; y tiene muchas dificultades para obtener financiación en el mercado. En muchos supuestos, incluso ha sufrido la no renovación de líneas de crédito y descuento que operaban por muchos ejercicios. Este perfil de empresa es candidata a ingresar en el cementerio de pymes en que se está convirtiendo España por mor de la crisis. Algunos arriesgan hasta situar cerca de un 20% el total de pymes que pueden desaparecer en el próximo ejercicio. Imaginémonos las consecuencias para el empleo y el PIB de este país.

[*D El Gobierno debería obligar a la banca a insuflar liquidez, exigir el pago a los proveedores en 60 días y reducir impuestos a las pymes. *]

Estamos a tiempo de mitigar los efectos futuros. Señor Presidente, aumente los insuficientes 600.000 millones de estímulo emprendedor; haga que el Estado, a través de sus múltiples resortes, obligue a la banca a insuflar al sistema (pymes y familias) los ingresos de las subastas de liquidez de su Plan de Rescate, como ha hecho Gordon Brown en Reino Unido con resultados inmediatos; obligue a las Administraciones y a las empresas a cumplir la Ley en el pago a los proveedores (60 días) y a reducir la morosidad; genere estímulos fiscales para la actividad de las pymes, sí, reduciendo impuestos; flexibilice el marco laboral, algo no incompatible con la protección social; y, sobre todo, invierta talento en el desarrollo del anunciado Plan de Modernización del Modelo Productivo para apostar por el cambio de modelo de nuestro sistema económico. Seguro que mucho millones de votantes se lo agradecerán.

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