¿Final de ciclo en la Creación de Empresas?

<a href="http://www.ie.edu/IE/php/es/profesores_medios_detalle.php?id=320">Ignacio de la Vega. Profesor. IE Business School</a>

8 Enero 2008

Los negros augurios sobre el futuro de la economía están haciendo mella en la actividad emprendedora que, desconfiada, ha empezado a caer.

Entre el pesimismo general y creciente en el que en se desenvuelve la economía, y que tiene un reflejo diario en la prensa especializada, ha pasado más o menos desapercibido un dato recogido brevemente en los diarios económicos: la creación de empresas cayó más de un 10% en septiembre. Esta noticia, efectivamente, ha quedado enterrada entre montañas informativas de la galopante inflación que sacude a los dos lados del Atlántico; repuntes de la crisis subprime; nuevas subidas del petróleo; debilidad del dólar americano; repuntes del euribor; bajada drástica de las operaciones hipotecarias y un largo y desmoralizante etcétera.

[*D La creación de empresas cayó más de un 10% en septiembre y el número de sociedades disueltas aumentó un 78,2%. *]

Y en medio de este aluvión de malas noticias, el Instituto Nacional de Estadística (INE) anunció que el número de nuevas sociedades descendió en septiembre un 10,1 por ciento respecto al ejercicio anterior; el capital medio desembolsado retrocedió un 20%, y otra mala noticia: el número de sociedades disueltas aumentó en un 78,2%. Las cifras de septiembre son, sin duda, muy reveladoras, y anuncian que la creación de empresas se ralentiza en España de forma, al menos, preocupante.

Para este autor, no se trata de una noticia más dentro de ese difícil panorama macro en que vivimos y que, según los pronósticos de todos los analistas, se agudizará en los próximos meses (según escribo estas líneas asisto a un nuevo ejercicio de volatilidad en nuestro mercado bursátil). La caída de la tasa de actividad emprendedora (TEA en la jerga profesional) es una pésima noticia para la salud económica de cualquier sociedad. El Informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) -desarrollado en 50 países y que en España lidera, desde sus inicios en el año 2000, el Instituto de Empresa-, relaciona la TEA con el crecimiento económico (relación casi directa con el PIB) e incide en la triple ecuación de valor social de la actividad creadora de empresas: empleo, innovación y riqueza colectiva. Aquí radica la importancia de la mala noticia ofrecida por el INE.

[*D La caída de la tasa de actividad emprendedora es una pésima noticia, porque está ligada al crecimiento económico. *]

¿Podemos extender el dato de septiembre a todo el ejercicio 2007 o nos encontramos ante un indicador que sugiere un claro cambio de tendencia futura en la creación de empresas en España? Finalizando el análisis GEM para 2007, y adelantándome a las conclusiones oficiales del informe -que será presentado en febrero de 2008-, la metodología GEM nos ofrece respuestas a ambas preguntas. Este año se cerrará aún con un saldo positivo en su conjunto, incluso superior al dato de 2006, cuya TEA se situaba en un 7,27%. Los datos actuales permiten augurar que 2007 se concluirá con una TEA del 7,6%, consolidando, especialmente en la primera mitad del año, una tasa de actividad emprendedora saludable y que nos sitúa entre los principales países OCDE.

En nuestro análisis, 2008 será otro cantar, esperando importantes retrocesos de la TEA, que indica el porcentaje de la población inmerso en actividades emprendedoras. Las respuestas al escenario futuro, en mercados cíclicos, están en el pasado. Si analizamos con detalle la evolución de la TEA que presenta el informe GEM desde 2002, y lo presentásemos en forma gráfica, veríamos una figura clásica de diente de sierra, que oscila entre valores mínimos de TEA para España del 4,5% en los ejercicios 2000 y 2002, y máximos de 7,78% en 2001 y del 7,27% en 2006. Esta figura nos permite afirmar, de manera precisa, que la creación de empresas depende altamente del entorno económico general, y que los emprendedores, a la hora de desarrollar sus inversiones, actúan en consonancia con los famosos animal spirits keynesianos (una máxima de la Economía, que afirma que las expectativas sobre el futuro afectan a la realidad presente)

[*D Los emprendedores, a la hora de desarrollar sus inversiones, actúan en consonancia con los famosos animal spirits keynesianos *]

Un breve recordatorio histórico puede ilustrar la anterior afirmación. El año 2001, un ejercicio de máximos en España, supone todavía el momento álgido de la burbuja de Internet; 2002, año de mínimos, la explosión de la citada burbuja, tensiones en el mercado de divisas, el 11-S y sus consecuencias; 2004 y la caída de la TEA, problemas en el mercado energético, cambio de Gobierno, tensiones macroeconómicas, el 11-M en España. Creo que estos apuntes sirven para relacionar la importancia de las condiciones del entorno en lo relativo a la actividad emprendedora. En estas circunstancias de incertidumbre cobran más importancia los esfuerzos de todos los agentes involucrados en facilitar el desarrollo de nuevas actividades emprendedoras y el crecimiento y consolidación de las ya existentes. Porque, no lo olvidemos, son el auténtico motor del empleo en cualquier sociedad avanzada.

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