¿Por qué los bancos minoristas españoles son los mejores del mundo?

<a href="http://www.ie.edu/esp/sobreie/sobreie_expertos_detalle.asp?id_exp=273">David Allen</a>. Profesor. Instituto de Empresa

21 Marzo 2007

La banca española se ha convertido en referente internacional. Para seguir su éxito, hay que repasar cuatro décadas de acertadas estrategias.

Con la compra del Compass Bank en el sur de EEUU, por 7.300 millones de dólares, el BBVA sigue adelante con la expansión de la banca minorista española en las Américas. Mientras que recientes noticias apuntan a que Santander se ha convertido en el banco con mayores beneficios de Europa.

Ninguna de estas dos circunstancias resulta una sorpresa. En la década de los noventa, cuando era socio de una consultoría de banca minorista, llevé al mercado dicha consultoría como empresa de transferencia tecnológica, tomando lo mejor de la práctica española y vendiéndolo al resto de Europa. Una de las cosas que hicimos fue traer a España a banqueros de otros países para que realizaran giras de estudio. Una de las visitas más interesantes era Barcelona, donde La Caixa presumía de su tecnología pionera y de sus revolucionarios productos en tarjetas de crédito.

[*D La banca española acertó atrayendo talento en los 60, abriendo muchas sucursales en los 80, y apostando por la tecnología en los 90 *]

También se me invitó a dar charlas sobre la banca española, donde se comentaban la coyuntura del sector. En esos encuentros, había una pregunta inevitable: cómo podía ser que España, que no era ni mucho menos una superpotencia industrial, pudiera tener bancos minoristas tan buenos. Al fin y al cabo, el Banco Popular había ganado los premios Euromoney, Caja Laboral era el primer banco europeo con cajeros automáticos en todas sus sucursales, y Bankinter, de tamaño medio, destacaba por sus productos innovadores. ¿Cómo era posible, me preguntaban, que España tuviera las hipotecas más baratas del mundo? ¿Cómo había sucedido?

La respuesta, les dije, no era la suerte, si no lo que en la administración de empresas llamamos la teoría institucional, que intenta explicar cómo las fuerzas del mercado y demás fuerzas del entorno crean formas organizativas que se copian de una empresa a otra. En el caso de la banca española, esto ayuda a explicar cómo los bancos minoristas más destacados pudieron crecer juntos en un sólo entorno competitivo. Veamos así, sin extendernos en exceso, los puntos básicos que han hecho (y hacen) que los bancos minoristas españoles sean tan extraordinarios.

[*D Emilio Botín decidió que el elitismo bancario era un obstáculo para el éxito y en 1989 arrancó la guerra de la gran cuenta *]

1. En los años sesenta y setenta, con la rápida mejora del sistema educativo español, muchos jóvenes con buena formación entraron en el mercado laboral y se encontraron con un sector industrial subdesarrollado, con pocas empresas destacadas y un sector de banca minorista emergente que daba respuesta a la creciente demanda de servicios financieros personales y de viviendas. La banca minorista atrajo a muchos de los mejores talentos del país.

2. La legislación española sobre bienes inmuebles e impuestos animó a los bancos a abrir sucursales durante la década de los ochenta. Al mismo tiempo, la alta densidad de la vivienda y el buen tiempo que se disfrutaba en la mayoría de las ciudades españolas hacían que casi todo el mundo fuera andando a realizar sus compras y tareas diarias. La gente esperaba poder pararse en cualquier momento para entrar en su sucursal bancaria de camino a sus recados. Era normal encontrarse con una sucursal bancaria distinta en cada esquina.

3. La estructura del sector de la banca minorista hizo que aumentara la competencia. En cada una de las 50 provincias españolas hubo mucha competencia entre los bancos minoristas privados nacionales (Santander, Central, Bilbao Vizcaya, Banco Popular, etc.) y las cajas de ahorro locales. Las ventajas de las cajas de ahorros (pertenecientes a fundaciones sin ánimo de lucro) era que todos los funcionarios debían tener sus nóminas domiciliadas en cajas de ahorro. La ventaja de los bancos minoristas nacionales era que ofrecían mejores precios y mejor servicio a la pequeña y mediana empresa. Una tercera red de cajas rurales competía también por los clientes.

[*D El liderazgo español en Latinoamérica supuso que, por primera vez desde los Medici, un banco de otro país reinara en el extranjero *]

4. La Caixa y Caja Laboral, cajas de ahorro regionales con un fuerte compromiso con el desarrollo de las economías catalana y vasca, respectivamente, decidieron, en la década de los ochenta, que la tecnología era la clave para el futuro. Parte del salto fue gracias a la ventaja de domiciliar las nóminas y, posteriormente, otro tipo de pagos. En la década de los noventa, se convirtió en práctica habitual pagar impuestos sobre la renta al banco. España dio un gran paso adelante en tecnología.

5. Emilio Botín. En el Santander, Emilio Botín decidió que el elitismo bancario era un obstáculo para el éxito. En 1989, empezó lo que llamó “la guerra de la gran cuenta”, ofreciendo prácticamente los mismos índices de interés del mercado de valores para las cuentas de ahorro y acabando, de este modo, con la era de la cooperación amistosa entre los bancos nacionales. Los demás bancos no tuvieron más opción que seguir su ejemplo. Para sobrevivir, hizo falta mucha más eficiencia y los bancos mejoraron sus procesos rápidamente. La lección que hay que aprender de esto es que una sola persona puede liderar todo un sector. Tal vez la teoría que mejor explica estos acontecimientos es la teoría de la destrucción creativa de Schumpeter. El entorno competitivo permite, pero no garantiza, que este tipo de persona tenga ideas innovadoras.

6. España se convierte líder en América del Sur. Es la primera vez desde la época de los Medici que un banco de otro país se convierte en líder efectivo en un mercado extranjero (el caso de los bancos ingleses en Asia es distinto). Se trata de una hazaña destacable, comparable a la conquista del mercado cinematográfico por parte de EEUU En este caso se trató de una decisión colectiva del sector, con el soporte del gobierno español. BBVA y Santander son líderes claros de este mercado.

Las incursiones de BBVA y Santander en EEUU representan una nueva fase para la banca minorista española. Los riesgos y los posibles beneficios son altos. Y, de hecho, algunos inversores dudan de que el BBVA pueda añadir valor a Compass, un banco minorista muy bien gestionado. Pero el presente análisis recomienda comprar.

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