<B>2006, el año de las Tecnologías de la Información</B>

Ricardo Pérez. Profesor. Instituto de Empresa

30 Enero 2006

Tras años de sequía, las empresas están volviendo a despertar a las tecnologías de la información. Una oportunidad que no debe desprovecharse. Para conseguirlo, los especialistas deben hacer oir su voz dentro de las empresas y tener muy claro qué servicios se van a demandar.

Con tantas cosas pasando al mismo tiempo no es fácil resumir cuales serán los principales retos para este año en TI. Si recurrimos a la historia, será importante todo lo que permita a las empresas gastar menos, o a los usuarios hacer nuevas “cosas” con la tecnología –susceptibles de ser facturadas y de generar ingresos-. Con esta línea de razonamiento, aparecen claramente tres áreas sobre las que trabajar: las nuevas arquitecturas, los modelos de utility y offshoring, y, por último, la evolución de las telecomunicaciones hacia una convergencia real de dispositivos y servicios que permita crear nuevos ecosistemas de negocio.

Las expectativas: hablemos de dinero.
Durante al menos dos años, las estrategias de los proveedores de soluciones tecnológicas han estado basadas en la flexibilidad y el ahorro de costes, a través de arquitecturas más o menos basadas en servicios web. Con la llegada de las Service Oriented Architectures a los planes de implantación de las empresas, parece que la interoperabilidad puede tener un impacto importante en las relaciones entre empresas y en la forma de entender el desarrollo de los sistemas de información.

[*D Existe la oportunidad de desarrollar, alrededor de Telefónica, un ecosistema de empresas de TI *]

Un claro ejemplo para entender este cambio es el sistema de gestión de mercancías a nivel mundial: cuando en los 50 se empezaron a utilizar contenedores de mercancías de tamaño estándar, se inició una revolución en el comercio internacional que no tiene parangón en la historia. Lo único que había cambiado era el estándar de intercambio dentro de la red de comercio, pero permitió que los distintos nodos funcionasen de una manera mucho más eficiente.

Cuando el estándar de intercambio de información entre sistemas esté preparado –y este año se van a poner las bases-, la gestión de información entre empresas y desde el usuario a la empresa sufrirán una evolución sin precedentes. Para entonces, podemos esperar que los directivos de sistemas sean menos reticentes al cambio y empiecen a invertir de forma decidida en unos estándares que van a cambiar la forma de entender el peso de la tecnología en la estrategia de las empresas.

Muy cercano a este fenómeno, en cuanto a su impacto en la cuenta de resultados de la empresa, están los modelos de utility computing. Por razones obvias de costes, y gracias a la amplia adopción de sistemas de medición y estandarización de procesos, los modelos de utility se convertirán en la opción preferida para la externalización.

[*D 'Los de informática' deben cambiar su papel y ser líderes de opinión *]

Este proceso irá de la mano otro fenómeno de moda, el offshoring, que proliferará rápidamente entre las empresas compradoras de desarrollos de software. Y, seguramente, lo hará más por un criterio con fecha de caducidad – la moda- y por seguir el mantra de la mayoría de los departamentos –controla lo que gastas-, que por unas ventajas contrastadas.
A pesar de que las empresas contratadas –preferentemente en India o China- están mejorando mucho, las diferencias culturales van a ser el gran problema para poder sacarle partido a esta tendencia global.

El reto español es conseguir que por criterios de calidad, y sobre todo culturales y de proximidad, parte de los contratos que hace dos años parecían destinados a empresas indias sean re-orientados hacia España. Los argumentos deben basarse en criterios de calidad, donde la clave son las certificaciones del tipo CMMI, y la proximidad cultural y geográfica, que reduce elementos de riesgo dentro de los proyectos y permite un control más continuo por parte de las empresas. El reto es no sólo ser capaces de hacerlo, sino también de comunicarlo de forma clara al mercado, sobre todo al internacional.

Las promesas: la convergencia como maná.
Por último, las tecnologías del mercado de las telecomunicaciones, su asentamiento y la emergencia de nuevas oportunidades de negocio son, quizás, la principal oportunidad para la innovación e internacionalización del sector en España. Con Telefónica como gran impulsor, la innovación en servicios para la Convergencia Digital es una necesidad y una oportunidad que no debe dejarse escapar.

[*D La tecnología es clave para la mayoría de los negocios, al menos, para los que tienen un futuro brillante *]

Si hasta ahora las estrellas de este nuevo mercado han sido los tonos y politonos, con una bajísima complejidad tecnológica y menos posibilidades de exportación como ventaja competitiva, lo que se nos viene encima sí que puede crear grandes negocios. Lo mismo que el fenómeno blog ha cambiado la forma de leer noticias y de seguir la actualidad de muchos usuarios de Internet, se avecina un cambio disruptivo en la forma de obtener, usar y facturar servicios de contenidos digitales, cada vez con más independencia del dispositivo y del lugar donde el usuario se encuentre. Dar cobertura a todo el proceso, desde la creación a la facturación, es una gran oportunidad que requiere de una mentalidad de colaboración e innovación que va muy en línea con los retos anteriormente nombrados.

La incógnita en este punto es qué desean realmente los usuarios. Por muchos estudios de mercado, focus groups, preguntas a especialistas o lo que quiera que se haga para intentar adivinar el “futuro digital”, sólo una campaña de navidad repleta de ventas de productos Triple Play y terminales 3G van a crear el entorno adecuado para que sepamos realmente qué es lo que triunfa. La oportunidad es que, alrededor de un gigante como Telefónica, se desarrolle todo el ecosistema de empresas necesario para desarrollar estos servicios y evolucionarlos de forma dinámica para liderar el cambio hacia esta nueva forma de relacionarse con la tecnología.

La triste realidad.
Pero también está la triste realidad. La escasa presencia de especialistas en tecnologías de información en los comités de dirección de la empresa española es, sin duda, el gran reto para el sector. Si queremos innovación en tecnología, necesitamos que se apueste desde los órganos de decisión de las empresas. Para eso, “los de informática” tienen que cambiar su papel y ser líderes de opinión: la tecnología es clave para la mayoría de los negocios, al menos para los que tienen un futuro brillante.

Y, sin embargo, los que saben están fuera de las decisiones estratégicas de las empresas. En general, que la tecnología y el sector vuelvan a estar en las portadas de los diarios económicos ayuda, aunque también despierta comentarios del tipo “¿otra vez lo mismo?”. Al menos la oportunidad está ahí, respaldada por mejores análisis financieros y lecciones aprendidas tras no invertir durante demasiado tiempo. Espero que 2006 sea el año del cambio, poniendo la innovación por medio de tecnologías por delante de los temores a equivocarse.

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