El éxito de la tercera generación de telefonía móvil

Manuel Becerra

27 Marzo 2003

Varios operadores europeos han anunciado que antes de finales de 2003 entrarán en funcionamiento sus nuevos sistemas de tecnología UMTS y comercializarán servicios 3G para el gran público. Poco falta, pues, para averiguar si las expectativas despertadas por esta nueva tecnología se cumplirán y para ver los resultados comerciales y empresariales del UMTS.

Los fabricantes de teléfonos (Nokia, Siemens) también dicen estar preparados para ofrecer al mercado sus nuevos terminales UMTS que disfrutarán de banda ancha en la transmisión digital de voz, texto, datos, imágenes y video. Poco falta, pues, para averiguar si las expectativas despertadas por esta nueva tecnología se cumplirán y para ver los resultados comerciales y empresariales de UMTS.

Los argumentos a favor del éxito comercial de 3G son bastante sólidos. UMTS es muy superior a GSM tecnológicamente, fundamentalmente por su mayor ancho de banda, aunque no sólo por ello. Al margen de permitir un acceso mucho más rápido a Internet y todos los servicios que pueda llevar asociados, será posible la transmisión de video. Sin duda, se desarrollarán nuevos servicios y se podrá utilizar el teléfono para mucho más que comunicarse con otras personas.

Sin embargo, también hay argumentos sólidos en contra del éxito comercial de UMTS. Aunque cuando se produzca la consolidación definitiva de 3G ésta será seguramente más eficiente y barata que 2G (GSM), el salto cualitativo en un teléfono GSM a otro UMTS es muy inferior al valor que proporcionó a los clientes la compra de su primer teléfono móvil, que para la mayoría fue directamente la segunda generación GSM. Casi todos los usuarios, especialmente en el mercado residencial, utilizan el teléfono móvil sólo para hablar y también para mandar mensajes de texto SMS, principalmente porque resultan más baratos que la conversación en tiempo real. Teniendo en cuenta que alrededor del 65% de los usuarios prefieren la opción pre-pago a la de contrato y probablemente son muy sensibles al precio del servicio, es razonable pensar que la mayor parte del mercado no cambiará a un teléfono UMTS si le supone un coste superior, tanto en la compra del terminal como en su uso.

Por el contrario, el éxito en términos de demanda estaría garantizado si los clientes estuvieran dispuestos a pagar más por los servicios añadidos que UMTS pueda ofrecer. Desafortunadamente, estudios independientes indican que posiblemente no sea así. Cuando se pregunta a los usuarios si están dispuestos a pagar por distintos servicios asociados a 3G, generalmente se muestran reacios a pagar por ellos. A la vista de estos resultados, muchos expertos en el sector consideran que UMTS se convertirá en una repetición del fracaso de las empresas de Internet que intentaron cambiar radicalmente los hábitos de los clientes y hacerles pagar por algo que realmente no necesitaban. Gratis sí, pagando no. Al fin y al cabo, ¿necesita realmente transmitir o recibir video el cliente medio cuando está desplazándose? Si no es así, GSM y su evolución natural GPRS serían suficientes para cubrir los servicios que demanden.

Por su parte, las operadoras defienden que los estudios de mercado, donde se le pregunta a los clientes si quieren pagar por algo que no conocen y nunca han visto, no son representativos. Al fin y al cabo, nadie pudo prever el éxito de los mensajes de texto SMS a finales de los noventa cuando se introdujo GSM a principios de la década. Según esta perspectiva, primero hay que introducir la tecnología y luego vendrá el uso de ella que los clientes realmente valoran y por lo que están dispuestos a pagar.
[*D El cambio de GSM a UMTS *]
Más allá del éxito comercial de la nueva tecnología, el éxito empresarial dependerá finalmente de si una mayoría suficiente de los clientes cambiarán de GSM a UMTS en un plazo de tiempo relativamente corto. Si sólo una parte del mercado actual de GSM se cambia a UMTS, no se justificaría la alta inversión necesaria para desplegar y mantener de forma paralela a la infraestructura ya existente de GSM la nueva infraestructura UMTS (tan sólo en España estimada inicialmente en unos 17.000 millones de euros, es decir, 570 euros por cada uno de los 30 millones de contratos de GSM existentes en 2001, frente a un beneficio medio –EBITDA- de unos 150 euros por cliente en 2001). En este caso, las cuentas no saldrían para el conjunto del sector al incluir también los costes de adquisición de un nuevo cliente y las altísimas cifras que se alcanzaron en las subastas de las licencias en los países europeos que siguieron ese camino (8.000 millones por cada una de las seis licencias otorgadas en Alemania) o las tasas equivalentes que luego se impusieron en los otros países, como España, y que luego se rebajaron.

En la práctica, las operadoras se vieron forzadas a apostar muy fuerte por UMTS como forma de aumentar la facturación por cliente a medio plazo, llegando también a considerarlo como requisito indispensable para estar presente en el sector a medio plazo. Al fin y al cabo, con una infraestructura basada en el sistema GSM y sus limitaciones intrínsecas no sería posible desarrollar nuevos servicios y el éxito comercial de UMTS nunca se llegó a cuestionar seriamente.

Los resultados finales probablemente se situarán en un lugar intermedio entre el optimismo desmedido anterior a la concesión de las licencias y el pesimismo resignado posterior a la explosión de la burbuja financiera de la nueva economía. Mientras la migración de GSM a UMTS se lleva a cabo de forma paulatina, las operadoras habrán de encontrar nuevas formas de crecimiento, tarea en la que llevan invirtiendo cerca de una década con resultados dispares. Tras la excursión más bien desafortunada de muchas empresas de telefonía por servicios de Internet, televisión y contenidos, algunas se han decidido por ofrecer servicios de alto valor añadido, muy próximos a la consultoría (por ejemplo, T-Systems de Deutsche Telekom).

La red básica de cobre de telefonía fija (RTB) ha durado muchas décadas con mejoras puntuales no revolucionarias. En contraste, la red GSM se introdujo hace apenas 10 años y parece que todavía le quedan muchos años más de los que los defensores de UMTS piensan. Independiente del extraordinario éxito de GSM como tecnología que permitió la rápida implantación de la telefonía móvil, será difícil volver a ver años de crecimiento tan rápido y sólido como a finales de los noventa en el sector de telefonía y no parece que UMTS vaya a suponer una repetición del éxito de GSM.

Es muy arriesgado pensar que la constante renovación de la tecnología básica (ya se habla de 4G) sea la forma esencial de crecer y competir de las operadoras, sino más bien la búsqueda de servicios complementarios que se asienten sobre la red existente, como los mensajes de texto SMS y el buzón de mensajes telefónicos. En resumen, las empresas que se asientan en una red deben, pues, concentrarse en gestionarla continuamente, bien añadiendo nuevos puntos a la red (clientes) o bien estimulando su uso con conexiones a otras redes y servicios complementarios.

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