El papel de la mujer en la empresa familiar

Manuel Bermejo. Profesor. IE Business School

12 Mayo 2011

El emprendimiento femenino es una realidad creciente cuyos frutos también se están sintiendo en las empresas familiares, donde cada vez más féminas asumen las riendas del negocio.

Si analizo la perspectiva de hoy y, más allá de eso, proyecto una previsión de futuro, observo que cada vez más madres, y en general más mujeres, son y serán las fundadoras o las líderes continuadoras de los negocios de la familia.

Este fenómeno de emprendedurismo femenino es tal que ya se ha bautizado con el nombre de mumpreneur, término acuñado en Francia para definir a las jóvenes madres que están montando sus propios negocios. Un perfil de emprendedoras donde se sitúan mujeres de entre 25 y 40 años, madres, con educación superior, y la mayoría con experiencia previa en puestos intermedios.

[*D El creciente protagonismo femenino en los negocios familiares ha sido bautizado con el término mumpreneur, un perfil de emprendedoras de entre 25 y 40 años, madres y con educación superior. *]

Curiosamente Francia es el país de nuestro entorno con más nacimientos, 800.000 al año, y con mayor tasa de actividad en el continente, puesto que el 80% de las madres desarrolla una actividad profesional. Esta nueva tipología de empresarias/madres alcanza la cifra de 7 millones en Estados Unidos.

Desde luego, las nuevas tecnologías están jugando un papel clave en este boom de emprededurismo femenino, pero también un cambio de mentalidad muy positivo, un feminismo en positivo, si se me permite la expresión. Se trata de poner en valor aspectos como la dignidad personal, la libertad, individual y económica, o la conciliación. En suma, pasos adelante en la construcción de una sociedad más respetuosa, equilibrada y justa. Sin discriminaciones injustificadas, por una lado, ni abusos de posición, por otro.

En España también vamos avanzando. Sin ir más lejos, el pasado lunes inauguramos una nueva edición en IE Business School de nuestro Programa de Gestión de Empresas Familiares, y la enorme mayoría son mujeres, en este caso, continuadoras del negocio familiar.

Observo este fenómeno con total simpatía, porque significa que la educación que se recibe en casa, y la formación adquirida, ya no discrimina entre hombres y mujeres.

[*D Junto al creciente emprendimiento femenino, cada vez son más las familias empresarias que eligen como sucesoras a mujeres, para pilotar en el futuro el barco de la empresa familiar. *]

Conozco cada vez más emprendedoras de raza que han creado y hecho crecer sus negocios con enorme mérito, pues a las dificultades propias del proceso deben unir las derivadas de una sociedad que, en mayor o menor grado, aún tiene tics machistas. Y, por supuesto, también cada vez más son las familias empresarias que eligen como sucesoras a mujeres, en el bien entendido sentido de que reúnen las mejores cualificaciones para pilotar en el futuro el barco de la empresa familiar.

Me gusta que estas circunstancias se den de manera natural, porque cambia la mentalidad, y no tanto por imposición de cuotas. En realidad, me gusta mucho más este proceder que el de aquellas familias que todavía entregan las riendas del negocio al varón mayor por más que éste sea un zoquete total.

El análisis del pasado ofrece una perspectiva bien distinta, sobre todo en países latinos. En general, ha sido el hombre/padre quien se ocupaba del negocio y la mujer/madre de la familia. En esas circunstancias, muchas madres han jugado el meritorio papel de constituirse en lo que hoy llamaríamos el consejo de familia.

Las madres han sido quienes han atemperado las disputas entre hermanos para evitar que la sangre llegara al río, quienes han canalizado las relaciones no siempre fáciles entre padre e hijos, o quienes han dado su apoyo al marido en esos momentos duros que todos los empresarios hemos vivido con mayor o menor frecuencia. Por tanto, el papel ha sido fundamental. Tan relevante que mi sugerencia es que, cuando esto ocurre, se sigan manteniendo esos roles, pero dándole más formalidad al asunto.

[*D Sin duda, el papel de la mujer en la empresa familiar va a ser mucho más protagonista, y no sólo en tareas propias de la gestión de la familia, sino en posiciones ejecutivas y de gobierno. *]

Si tuviera que poner un pero, éste sería que en muchas ocasiones he observado actitudes muy protectoras en las madres frente a los hijos, que han impedido que en la empresa se tomen las mejores decisiones. Insisto que ésta es una característica más de las familias latinas.

Sin duda, el papel de la mujer en la empresa familiar en el presente y futuro va a ser mucho más protagonista, y no sólo en tareas propias de la gestión de la familia, sino en posiciones ejecutivas y de gobierno.

Las empresas familiares donde prima la igualdad de oportunidades o la meritocracia van a tener mucho ganado en este entorno crecientemente sofisticado, complejo y global. Entorno que demanda liderazgos participativos que agregan todas las capacidades que un proyecto demanda para ser llevado a cabo con éxito. Es el tiempo del talento, y el talento no distingue en cuestiones de género.

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