Fórmese bien en TIC, su negocio se lo agradecerá

Ricardo Pérez. Profesor. Instituto de Empresa

26 Enero 2007

Aproveche el nuevo año para proponerse un deseo asequible: utilizar la formación para conseguir que las TIC ayuden a mejorar su negocio.

Cuando lean estas líneas, estaremos de lleno en el nuevo año. Uno de los eventos asociados a este cambio es plantearse deseos para la nueva etapa. Es decir, toca escribir la carta a los Reyes Magos. Y ya que uno se dedica a esto de la enseñanza, propongo centrar la lista en un tema fundamental para que el sector mejore y la relevancia de sus profesionales e iniciativas sea cada vez mayor: la formación.

Como en toda carta a los Reyes Magos, hay que plantear bien la estrategia. No se puede pedir todo. Eso es trampa. Se trata de pedir una lista limitada de deseos. Pero, además, tienen que estar estructurados en, al menos, tres grupos. El primero recogería aquellas cosas que me gustaría alcanzar, pero son imposibles. Sin embargo, tienen que estar ahí. Es como una declaración de principios. El segundo sería un poco menos complicado: son deseos posibles de alcanzar, complicados, pero posibles. En el tercer grupo no puedo fallar: son las cosas que quiero conseguir, que están a mi alcance y que, realmente, puedo lograr. Les propongo un ejercicio: seleccionar algunos de los puntos clave en formación, que incluiríamos en una carta. Vamos allá y a ver qué obtenemos al final.

[*D Los profesionales de TIC no pueden conformarse con ser expertos en el último estándar. También deben tener visión de negocio *]

Uno de los primeros puestos de mi carta estaría reservado para eso que en inglés se llama cross fertilization con otras áreas. Este nombre raro, traducido, viene a ser la necesidad de que los profesionales de Tecnologías de la Información no se centren, exclusivamente, en ser expertos en el último estándar; sino que hagan un esfuerzo por incluir una visión de negocio. Es decir, que no se queden en seguir explorando los estándares que están detrás de las Arquitecturas Orientadas a Servicios (SOA), por ejemplo, sino que vean las implicaciones que la arquitectura de sistemas tiene en las decisiones que se toman sobre procesos e innovación.

Pero claro, si nos quedamos aquí, el efecto es limitado. La clave radica en que se produzca también del “otro lado”, que los departamentos que se relacionan con el área de sistemas sean capaces de invertir en formación, para entender mejor lo que necesitan, lo que pueden tener, y las implicaciones de estas peticiones.

Por seguir con el ejemplo de SOA, deberían entender que adentrarse en los servicios supone cambios en la forma de gestionar, tomar decisiones, plantearse mejoras o cambiar lo que estamos haciendo. Y no me digan que ya lo hacen. Al final, todos sabemos que el tema se queda en que alguien de otro departamento se pasa por las sesiones o es informado de que existen. Con suerte.

Otro de los puntos que aparecería en mi carta es orientar la formación hacia la creatividad y la innovación. A uno se le llena la boca cuando dice estas palabras. Pero, realmente, creo que si no iluminamos todas las acciones formativas con estos dos principios, podemos avanzar en una dirección cuyo final es, cuando menos, una incógnita.

[*D La formación debe orientarse hacia la creatividad y la innovación, porque ya no basta con ser eficientes, hace falta crear ventajas *]

Por ejemplo, hace semanas estaba en Mumbai (antigua Bombai) en un seminario donde tratábamos de comprender la realidad de un país que se ha convertido en competidor global en el mercado de la tecnología. Su rápida evolución hacia los servicios de valor añadido muestra cómo orientarse a conseguir algo más, no sólo es bueno, sino necesario para sobrevivir. Ya no basta con ser muy eficiente programando software, o consiguiendo un nivel de servicio excelente. La guerra se lucha en otros campos de batalla, más relacionados con ofrecer diferencias, con cambiar la orientación, desde ser eficiente a crear ventajas. Proveedores y clientes deben orientarse a generar ventajas competitivas para nuestras organizaciones. Y esto se consigue enseñando algo más que procedimiento y lenguajes, algo relacionado con formas de pensar y colaborar.

No sé si mi carta se está haciendo demasiado complicada. El siguiente deseo trata sobre la toma de decisiones y la medición de resultados. Imagine que su empresa acaba de contratar un director general. Unos días después de llegar querrá tener una idea de cómo van los diferentes departamentos. Si intentamos imaginar la reunión con el responsable de Márketing, posiblemente al nuevo jefe le resultará más o menos fácil hacer las preguntas cave para ver cómo van las cosas. Son los indicadores clave de esa parte del negocio, o algo parecido, lo que hace que no le resulten totalmente ajenos.

Imaginemos ahora la misma situación con el responsable de sistemas. ¿Cuáles serían las preguntas? ¿Cuánto le costaría plantearlas? Debemos esforzarnos por entender la forma más sencilla de comunicar los indicadores clave de nuestro negocio, para que puedan llegar al Comité de Dirección y ser comprensibles. Esto requiere un esfuerzo por parte de los profesionales del área, para comprender qué cosas están pasando en los sistemas de medición de resultados y en cómo convertirlos en información comprensible para poder tomar decisiones con criterio.

[*D Debemos flexibilizar la formación con cualquier metodología de colaboración online que se nos ocurra: blogs, foros, wikis... *]

Un último deseo, si me lo permiten, centrado en los métodos de trabajo. Hablar de sistemas de medición y estandarización, seguramente, está relacionado con la estructuración de las tareas. Y, sin embargo, una de las necesidades más urgentes de cualquier empresa es poder hacer las cosas de forma rápida y flexible. Seguro que no suena a muy nuevo. Lo que sí es nuevo son las sencillas herramientas que permiten compartir y generar información en toda la empresa, y combinar la formación y colaboración cnline dentro y fuera de departamentos, entre clientes y proveedores, para que el ciclo de formación, reflexión y aplicación de lo aprendido sea mucho más rápido y efectivo.

Es más, podemos conseguir que varios de los deseos anteriores se materialicen a un tiempo si sabemos (y ahí va mi deseo) hacer más flexible la definición de formación, incluyendo metodologías de colaboración online de todo tipo: blogs, foros, wikis, todo lo que se nos ocurra.

Cambiar la forma en que entendemos el concepto de formación por algo más persistente y centrado en los intereses de la persona y la empresa facilitará la labor de encontrar puntos de conexión entre personas y proyectos. Generará nuevas ideas y formas de acercarse a los problemas que, estando presentes ya en las organizaciones, no habían tenido un foro adecuado para ser escuchadas. Al final, deberíamos ser capaces de cambiar la forma de trabajar y colaborar e, incluso, la forma de diseñar los planes de formación.

Como ven, mi carta es ambiciosa. La del próximo año nos dará pistas sobre qué hemos conseguido en los meses que se avecinan.

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