Financiación alternativa

Ignacio de la Torre. Profesor. IE Business School

7 Junio 2010

El cierre del grifo crediticio tiene por delante años de sequía y ha abierto el surtidor de la financiación alternativa. Una realidad que está aquí y piensa quedarse por mucho tiempo.

Durante 2009, las empresas europeas se financiaron más a través de bonos que a través de bancos. Es la primera vez en la historia que ocurría un fenómeno así. ¿Qué está pasando?

En un contexto en el que los bancos tienen que reparar sus balances, fortaleciendo fondos propios y amortizando activos tóxicos, es difícil que su pulmón financiero les permita financiar en buenas condiciones a las empresas. La aplicación de Basilea III también penalizará el préstamo bancario a las empresas, agravando aún más la actual sequía crediticia.

[*D Los dañados balances de los bancos han cerrado el grifo crediticio y está situación se agravará con Basilea III. Por eso, las empresas están recurriendo cada vez más a financiación alternativa *]

En este entorno, las empresas están haciendo sus deberes, acudiendo a la financiación alternativa como ruta estratégica donde obtener los recursos financieros que les permitan acometer sus planes de expansión. Pero, ¿qué significa financiación alternativa? Aquella que no depende de los bancos, como ocurre con el capital riesgo.

Tradicionalmente, el capital riesgo ha tenido un papel activo en la financiación de empresas de crecimiento. Pero, en realidad, el capital riesgo debe dividirse en dos tipos: los fondos de venture capital que invierten en compañías muy jóvenes, en general de sesgo tecnológico, y los fondos de private equity que compran compañías más maduras, de menor crecimiento, empleando volúmenes muy elevados de deuda.

[*D La financiación alternativa se puede concretar en bonos con rating, bonos basura, bonos condicionados a la obtención de un rating, bonos convertibles y la bolsa. *]

Sin embargo, hoy la financiación alternativa se concreta en la financiación en el mercado de capitales. Para acceder al mercado de capitales, los inversores reclaman la preparación de un plan de negocio coherente y atractivo, un nivel tolerable de riesgo, medidas esenciales de gobierno corporativo, estrategia razonable y un buen equipo directivo.

En especial, la financiación alternativa se puede concretar en financiación a través de bonos con rating (calificación crediticia investment grade de una de las tres agencias del oligopolio), bonos high yield (calificación crediticia por debajo de investment grade, antes denominada basura o junk), emisión de bonos sin rating condicionada a la obtención de un rating en un plazo de tiempo determinado, emisiones de bonos convertibles en acciones, o financiación en bolsa, bien en el mercado continuo, a través de una ampliación de capital, bien en el mercado alternativo bursátil.

En mi opinión, es eficiente financiarse en el mercado continuo si el tamaño de la compañía (capitalización bursátil) tiene un mínimo de unos 400 millones de euros, y si es más pequeña, la empresa puede optar por el MAB. En este momento, la actividad de salidas a bolsa en Europa está creciendo un 400% año contra año, y un 63% de esta actividad está teniendo lugar en mercados alternativos, como el MAB en España, el Alternext en Francia, el AIM en el Reino Unido o el First North en Suecia.

[*D Es eficiente financiarse en el mercado continuo si la capitalización bursátil tiene un mínimo de unos 400 millones de euros. Si es más pequeña, la empresa puede optar por el MAB. *]

Esta financiacióin es factible, ya que hay interesantes proyectos empresariales en búsqueda de financiación y también el capital necesario para financiarlos. En lo que va de año, han entrado más de 50.000 millones en los fondos europeos de renta variable, y el apetito de riesgo de los inversores, medido en términos de volatilidad, está en un momento óptimo. La volatilidad VIX está al 16%-17%, habiendo bajado de niveles de un 80%. A menor volatilidad, mayor apetito de riesgo.

Recientemente hemos visto originales episodios de financiación alternativa, como la irrupción de la financiación islámica, que con activos superiores a los 800.000 millones de dólares es idónea para proyectos de renovables o de infraestructuras. En especial, los bonos islámicos, denominados sukus (de donde proviene la palabra cheque) han permitido financiar multitud de proyectos en Malasia y el Golfo, y poco a poco se extienden a otras zonas geográficas (General Electric recientemente emitió un sukuk de 200 millones de dólares).

[*D También hay originales episodios de financiación alternativa, como la islámica, que con activos superiores a los 800.000 millones de dólares es idónea para renovables e infraestructuras. *]

¿Es esto ciencia ficción? En los últimos meses hemos observado operaciones donde empresas como Abengoa emiten bonos sin rating, Pescanova anuncia emisiones de convertibles, Imaginarium amplía capital a través del mercado alternativo bursátil o empresas como Renovalia intentan realizar el mismo ejercicio en el mercado continuo.

La financiación alternativa está aquí para quedarse durante muchos años.

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