<B>Francia sigue admirando a Alemania</B>

Stefanie Müller. Corresponsal. Handelsblatt

2 Febrero 2005

Francia ya no debe ir a su aire, hace mucho que Europa no se mueve por las directrices francesas y mientras su elite política sueña con una “gran nación”, Alemania hace mucho que ha logrado dar un giro a la sociedad convirtiéndose en una gran potencia mundial.

“Alemania puede estar orgullosa de cómo ha cambiado”, dice Christian de Boissieu, jefe del Consejo de Análisis Económico del gobierno francés, que hace referencia, una y otra vez, al significado que el vecino alemán tiene para Francia y al importante papel que desempeña Europa. “Sin ellos, los franceses estaríamos perdidos, hace mucho tiempo que no somos una potencia mundial, aun cuando algunos políticos no lo quieran reconocer.”

Desde el año 2000 el gobierno alemán, con Gerhard Schröder al frente, ha conseguido dar un gran giro a la sociedad. Sin gran resistencia social, los socialdemócratas han reformado el sistema sanitario de tal forma que los ciudadanos hoy tienen que aportar una participación muy superior a la de hace cuatro años. “En Francia somos mucho más lentos con todo”, dice Boissieu. Debido a la confianza que tienen sus ciudadanos en el estado, le parece muy difícil que se pueda llevar a cabo un cambio que produzca un recorte de las prestaciones sociales, tal y como han hecho los alemanes.

Elie Cohen, uno de los economistas independientes más importantes del país, que asesoró al anterior ministro conservador francés de economía y finanzas, critica la actitud nacionalista de los políticos y de la elite francesa en general. “Dan la impresión de que Francia todavía puede ir a su aire y, sin embargo, estamos en el centro de Europa y nuestra economía hace mucho tiempo que ya no se rige por directrices francesas”, dice el experto. Además, piensa que las empresas han avanzado mucho más y ya han abandonado su punto de vista nacional para competir en la economía globalizada. Por tanto, la influencia de la política es cada vez menos importante.

[*D En Francia existen dos sociedades, la “elite” que aún piensa en Francia como “gran nación” y los jóvenes y las empresas que se están preparando para poder competir en la economía global *]

Existen dos sociedades paralelas, la elite política, que sueña con una gran nación, y las empresas y los jóvenes franceses, que hace tiempo que se han orientado en otra dirección. “Cada vez más jóvenes franceses estudian en el Reino Unido, porque las escuelas de allí les preparan mejor para la competencia global”, dice Cohen.

La economía también hace tiempo que se despidió de los “remilgos nacionales” del Gobierno. Cerca del 40% del capital bursátil francés se encuentra en manos de empresas extranjeras. Empresas como Alcatel trasladan sin dudarlo su producción a China, porque allí, la mano de obra es más barata.

Aunque durante los últimos años los alemanes observaban con admiración cómo Francia fundaba familias, consumía y hacía que la economía creciese más, al vecino germano le va mucho mejor a largo plazo. “En el futuro ellos tendrán muchos menos problemas que nosotros”, dice Boissieu. La economía alemana sigue teniendo una industria más fuerte con empresas como Siemens, MAN, Thyssen-Krupp, DaimlerChrysler y Volkswagen. La clase media está mucho más amplia y sólida que en otros países y más especializada, sobre todo en el sector de la maquinaria, lo que para la asociación de empresarios Medef de París también significa que: “En ese aspecto, los alemanes están a la cabeza de Europa”. También ellos descubrieron mucho antes que los franceses el enorme mercado en expansión que es China, y crearon un puente entre Europa y Asia.

[*D Es necesario crear “gigantes europeos”, grandes empresas que permitan a Europa hacer frente a Estados Unidos *]

Mientras Francia presentará este año, por primera vez desde hace mucho tiempo, un déficit en su balanza comercial, los alemanes son el mayor país exportador del mundo, y ello pese a la fortaleza del euro. “Made in Germany sigue siendo un sello de calidad insuperable”, asegura Cohen. Por eso, Jean Paul Fitoussi, jefe del instituto independiente de economía OFCE (Observatoire Français des Conjonctures Économiques) insta a su país a despertar de una vez por todas: “Necesitamos una verdadera política de crecimiento y una política monetaria activa, no es suficiente con aplicar reformas.” El antiguo jefe del FMI, Michel Camdessus, acaba de presentar al gobierno francés un plan de crecimiento según el cual hasta el rígido sistema educativo francés debería cambiar por completo.

Medef y Boissieu creen además en la conveniencia de crear más “gigantes europeos”, grandes empresas transnacionales que mediante fusiones y adquisiciones puedan alcanzar una posición líder dentro de la competencia global.

En Alemania, la valoración positiva de sus logros económicos y políticos es recibida con asombro. Con uno mismo, uno suele ser más crítico que con los demás, y la economía y el consumo están afectados por las dudas y la incertidumbre. “Debería animarnos el que un país tan fuerte como Francia nos siga admirando”, dice Henrik Uterwedde, del Instituto Franco-Alemán de Ludwigsburg, quien también aboga por no quedarse ahí, sino por que ambos países colaboren económicamente con mayor intensidad para propiciar la existencia de verdaderos gigantes europeos y así, preparar al continente para hacer frente a Estados Unidos.

Último vídeo

IE Inside Out Project - #IamIE

See video
Síguenos en
IE Focus Newsletter
Agenda IE
Most read
IE Business School | María de Molina 11, 28006 Madrid | Tel. +34 91 568 96 00 | e-mail: info@ie.edu

Contacto

IE Business School

María de Molina, 11. 28006 Madrid

Tel. +34 915 689 600

info@ie.edu