<B>La nueva era Disney</B>

David Allen y Raúl Eguía. Profesores. Instituto de Empresa

22 Abril 2004

La multinacional Disney se encuentra en momento difícil debido a su pérdida de identidad, a su falta de creatividad y de contenidos de éxito. El gigante de la industria mediática y del entretenimiento está contra las cuerdas.

“Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada" argumentaba Goethe. Y así parece ser incluso en el caso de las empresas, o, al menos, en el de Disney. La compañía está perdida debido a su infructuosa búsqueda de sí misma, a que no encuentra su razón de ser.

Desde que en 1984 Michael Eisner tomara el control de la compañía, todo lo que se ha propuesto lo ha conseguido. Ha creado una empresa lo bastante grande y sólida como para eludir los envites de Viacom, Universal, AOL Time Warner, News Corp y Sony. Ha transformado Disney en un miembro de facto del oligopolio de la industria mediática y del entretenimiento. Pero hoy eso no importa. Está en juego algo más importante.

En poco menos de un mes, una sucesión de acontecimientos ponían a Disney contra las cuerdas. La compañía cerraba sus estudios de animación tradicional en Florida, se rompía la exitosa alianza con Pixar y Comcast amenazaba con una OPA hostil. Disney tembló, y con la compañía, la Era Eisner. Cuando el pasado 3 de marzo el 43,4 % de los inversores presentes votaron contra Eisner, hecho que condujo a su destitución como presidente, quedaba patente, no sólo el nuevo poder de los accionistas, sino su predisposición al cambio. En poco más de un mes Disney se había transformado.

La pregunta es, ¿qué ha llevado a Disney a esta frenética espiral? Creemos que la pérdida de su IDENTIDAD, su CREATIVIDAD y su CONTENIDO, su razón de ser al fin y al cabo.

[*D · Disney está perdida debido a su infructuosa búsqueda de sí misma, a que no encuentra su razón de ser *]

Disney perdió su identidad incluso antes del adiós de Pixar y de que Comcast realizara su oferta. ¿Por qué? La respuesta es sencilla, Michael Eisner creyó que la compañía tenía que ser miembro del selecto club oligopolístico de la industria mediática y de entretenimiento. Para ello, primero reunió, con Jeffrey Katzenberg, una miscelánea de proyectos cinematográficos de éxito alejados de la etiqueta “tradición Disney”. Además, aseguró que la compañía aprovechaba sus activos, lanzando nuevos productos basados en el “stock histórico Disney” y expandiendo el negocio a teatros, cruceros, etc. Entonces, Eisner (Disney) compró ABC y Disney comenzó a difuminar su IDENTIDAD.

Paralelamente, nuevos productores del entretenimiento, altamente CREATIVOS, asumieron el liderazgo. Por suerte para Disney, su alianza con el más importante de ellos, Pixar de Steve Jobs, le permitía mantenerse líder con títulos como “Buscando a Nemo”.

La compañía creía tanto en esta alianza, que cerró sus estudios de animación tradicional en Florida –anteriormente había cerrado los estudios de París y Tokio – un guiño que acaso buscaba la renovación con Pixar. Pero la negociación sobre la renovación de la alianza no se desarrolló según lo planeado. Steve Jobs puso sobre la mesa el enorme precio de mantener la alianza con el Rey del CONTENIDO vía creatividad. Precio que Disney no estuvo dispuesto a pagar. La renovación no fraguó, y Disney perdió su CREATIVIDAD y su CONTENIDO.

[*D · En poco menos de un mes, una sucesión de acontecimientos pusieron a Disney contra las cuerdas *]

Después vendría la OPA hostil, la destitución de Eisner y la nueva ofensiva de Comcast. Nueva ofensiva que pasa por el deseo de Comcast de una reconsideración de la oferta y una reunión con los consejeros independientes de Disney. Los analistas consideran que la amenaza “Comcast” ha tenido un impacto directo sobre el consejo de Disney, haciendo que Eisner mantenga su cargo de consejero delegado como estrategia defensiva. Nosotros creemos que esta estrategia es inútil, ya que la mayor debilidad de Disney es que no sabe quién es.

Por eso, porque no sabe quién es, creemos que Disney necesita encontrarse a sí mismo y es posible que para ello precise del espíritu creativo de Steve Jobs o de algún alter ego similar. Suponemos que uno de los argumentos de peso de a favor de Comcast es que puede conseguir algún acuerdo con Steve Jobs y devolverlo a la “familia Disney”. Comcast realmente, no ofrece nada más a Disney que este “acceso” clave a lo que los consumidores desean, la CREATIVIDAD y el CONTENIDO.

Nuestro consejo para los accionistas es que digan SI a Comcast y que mantengan la esperanza de que esta acción pueda conducir a resucitar su identidad, su creatividad, su contenido y a crear un nuevo universo de entretenimiento. Nos gustaría ver a la verdadera Disney comenzando de nuevo a producir fabulosos contenidos. Pero no se confundan, esto NO es nostalgia. Esto es, simplemente, un gran negocio.

Disney ha dicho ADIOS a su IDENTIDAD lo que ha significado perder su CREATIVIDAD y su CONTENIDO. Ahora se enfrenta a la tarea más difícil, recuperarlos. ¿Quizás vía Comcast, Steve Jobs y Pixar? Es posible. No olviden que algunos sueños son difíciles de realizar

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