La seguridad y la defensa piden trabajar en común

Jorge Diezhandino. MBAP. Instituto de Empresa. Adjunto a Dirección Técnica. Centro de I+D de la Armada

5 Septiembre 2006

Terrorismo, crimen organizado, conflictos regionales, armas de destrucción masiva… La seguridad mundial exige una industria de defensa más competitiva. En Europa, ésta pasa por una convergencia de esfuerzos entre todos los países.

La Historia nos dice que la defensa y la seguridad son conceptos inherentes a la humanidad. No en vano, el primer monumento literario de nuestra civilización, La Ilíada, versa sobre la amarga realidad bélica que durante siglos padecieron los griegos. Han pasado casi tres milenios y, a pesar de que el mundo actual alberga grandes expectativas de prosperidad, paz y libertad, aún existen graves amenazas a las que debemos enfrentarnos con decisión. El terrorismo, el crimen organizado, los conflictos regionales, la proliferación de armas de destrucción masiva o la erosión de algunos Estados conforman una realidad que debemos combatir. Desde este punto de vista, una industria de defensa fuerte en Europa no es sólo un factor esencial para su economía, sino un punto de apoyo imprescindible para poder influir positivamente en el mundo de manera efectiva.

El futuro de la industria de defensa, tanto la española como la europea, depende de las actuaciones comunitarias. En este sentido, Europa está protagonizando uno de los desarrollos más importantes de la última década en Seguridad & Defensa (S&D): la denominada Política Europea de Seguridad y Defensa. Esta quedó recogida en un documento suscrito unánimemente por los líderes europeos a finales de 2003: La Estrategia Europea de Seguridad. Este informe analiza los nuevos retos que debemos asumir para alcanzar el objetivo que le da título, una Europa segura en un mundo mejor, e identifica los compromisos políticos y militares necesarios.

[*D La industria de defensa europea está fragmentada por los mercados nacionales, mientras que la estadounidense se ha concentrado en cuatro grupos *]

Para cumplir con los objetivos de la Estrategia de Seguridad, se creó la Agencia Europea de Defensa (EDA), en julio de 2004. Dirigida por el Alto Representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad Común, Javier Solana, está dedicando grandes esfuerzos a buscar la convergencia de los Estados miembros hacia un auténtico mercado de defensa europeo.

Globalmente, la industria de defensa europea está fragmentada por los mercados nacionales, en contraste con la estadounidense, que en los últimos años se ha concentrado en sólo cuatro grupos: Lockheed Martin, Boeing, Raytheon y Northrop Grumman. En Europa, las empresas se han visto obligadas a limitarse al mercado interno, porque, hasta ahora, los países miembros han mantenido el control nacional, aludiendo a motivos de seguridad. Se estima que cerca de la mitad de todos los contratos europeos del sector están protegidos por este tipo de cláusulas. La consecuencia, según la propia UE, ha sido una continua fragmentación de las industrias nacionales y una pérdida de competitividad, sobre todo, frente a los americanos.

La situación, sin embargo, ha dado un giro sustancial en los últimos meses. Con la intención de facilitar el acceso a los mercados nacionales e impulsar la competitividad, la EDA anunciaba, el 22 de mayo, que el nuevo “mercado europeo de equipos de defensa” se lanzará el 1 de julio. Este mercado se estructura sobre un régimen intergubernamental voluntario, por el que los Estados se comprometen a publicar los contratos para equipos de defensa en un boletín electrónico, operado por la Agencia. Este régimen facilitará establecer criterios transparentes y objetivos en la concesión de contratos.

[*D EADS ejemplifica cómo la unión de los esfuerzos europeos ofrece una respuesta competitiva a las necesidades de defensa *]

De los 25 estados miembros, sólo España y Hungría han anunciado que no formarán parte del proyecto, aunque podrían hacerlo más adelante. Dinamarca, que no forma parte de la EDA, se reserva la opción de mantenerse fuera de algunos programas de cooperación europea en Defensa.

A pesar de que la negativa española ha decepcionado en la UE, también existen voces que apuntan a la necesidad de proteger la industria nacional frente a las potencias europeas. Su recelo se fundamenta en que la industria española es aún reducida, comparada con Reino Unido, Francia o Alemania. Sin embargo, resulta difícil imaginar un presupuesto nacional de defensa en Europa capaz de seguir sosteniendo por sí mismo a una floreciente industria. Por eso, muchos afirman que el sector español sólo será competitivo si se adapta cuanto antes a este nuevo entorno convergente.

Recordemos que la Revisión Estratégica de la Defensa, culminada a finales de 2002, buscaba “la potenciación de la acción de los Ejércitos, unas Fuerzas Armadas plenamente profesionalizadas y con armamento modernizado y una cultura de defensa propia de una sociedad avanzada”. El Secretario de Estado de Defensa, Francisco Pardo, renovó su apoyo incondicional a la industria nacional el pasado 23 de marzo, y ha continuado expresando su conformidad con los deseos europeos de un mercado común, aunque “velando siempre por los intereses de las empresas españolas”.

A la hora de tomar la decisión sobre la convergencia europea, se ha optado por la posición conservadora. El ministro Alonso justificaba recientemente la negativa a entrar en el mercado europeo de defensa diciendo que “no debemos poner en peligro la consolidación de nuestro sector”. Si, como Pascual Montañés explica en su libro Inteligencia política, cualquier estrategia debe estar basada en una buena adaptación al entorno, cabe plantearse si esta decisión es la más oportuna.

[*D La búsqueda de la estabilidad internacional, los conflictos armados y el terrorismo evidencian la necesidad de un sector global más competitivo *]

El sector empresarial de Defensa en España continúa, por octavo año consecutivo, su senda ascendente. Factura más de 3.000 millones de euros y da empleo directo a más de 23.000 personas, la mayoría, personal altamente cualificado, lo que ha incidido en un aumento progresivo de su productividad. En España existen, aproximadamente, 150 empresas con intereses en el sector, entre las que destacan EADS CASA, Navantia o General Dynamics Santa Barbara. Junto a éstas, convive un nutrido grupo de industrias de diferentes tamaños y alto nivel tecnológico, como Sener, Indra, ITP o Amper.

El sector se consolida en cuatro subsectores básicos: aeroespacial, naval, terrestre y electrónico-informático. El aeroespacial es el único que ha trascendido los intereses nacionales con el consorcio EADS, ejemplificando cómo la unión de los esfuerzos ofrece una respuesta competitiva a las necesidades de defensa. Si los sectores naval y terrestre son capaces de seguir el mismo modelo, estaremos más cerca de alcanzar el ambicioso objetivo de hacer frente de manera conjunta a unas amenazas comunes.

Todos los movimientos mencionados dan cuenta de un sector en plena evolución, que está asumiendo una importancia creciente, tanto desde el punto de vista político como social. Las circunstancias actuales en cuanto a estabilidad internacional, conflictos armados y lucha contra el terrorismo han acelerado las reformas en el seno de las fuerzas armadas más poderosas del mundo, y han evidenciado la necesidad de un sector global más competitivo, con mayores capacidades, más dinámico, innovador e internacional. En particular, España debe ser capaz de adaptarse al nuevo entorno para competir a medio plazo en el mercado europeo, un escenario en el que tanto la oferta como la demanda tienden a integrarse. Enfrentarse a este reto con valentía y firmeza no sólo aumentará su competitividad, sino que seguirá abriendo nuevas oportunidades en los mercados internacionales.

Último vídeo

IE Inside Out Project - #IamIE

See video
Síguenos en
IE Focus Newsletter
Agenda IE
Most read
IE Business School | María de Molina 11, 28006 Madrid | Tel. +34 91 568 96 00 | e-mail: info@ie.edu

Contacto

IE Business School

María de Molina, 11. 28006 Madrid

Tel. +34 915 689 600

info@ie.edu