Más madera no va a funcionar

Fernando Fernández. Profesor. IE Business School

11 Octubre 2011

Quienes defienden las rebajas de tipos y las políticas de expansión como solución a la crisis se equivocan. La única opción es reconocer las pérdidas, empobrecerse y empezar desde cero.

La preocupación por España no hace más que crecer tras evidenciarse que: (i) los objetivos de crecimiento y déficit son inalcanzables, (ii) el Estado no dispone de mecanismos para someter a disciplina fiscal a las Comunidades Autónomas y (iii) el Gobierno no sabe qué hacer y sigue agonizando entre ajustar el gasto -lo que conlleva costes electorales a mi juicio sobrevalorados- y subir impuestos, lo que puede dar votos, pero no ayuda a cumplir los objetivos de este año.

Sin embargo, nada de lo anterior es nuevo. En cambio, sí es noticia la intensidad del parón mundial que reflejan los informes de la OCDE, el FMI y el BCE. Por eso, les recomiendo que se queden con este titular: es posible que todas las grandes economías industrializadas tengan crecimiento negativo en el último trimestre del año.

[*D Endeudarse a tipos extraordinariamente bajos es solo posible para Estados Unidos, Alemania y Suiza, cuyos títulos a 10 años están por debajo del 2%. *]

La desesperación es tal que vuelve el debate económico del año 2008. Vale todo para evitar un nuevo capítulo de la recesión mundial: más expansión monetaria (el llamado QE3), bajadas de tipos de interés nominal hasta llevarlos a cero (eso es lo que le piden al BCE) y más expansión fiscal (350.000 millones de euros de mas inversión y menos impuestos en el enésimo programa Obama).

Nadie ha intentado racionalizar tan bien este compendio de medidas como Martin Wolf en el FT cuando afirmó que “es necesario combinar más endeudamiento a tipos muy bajos hoy, con limitaciones creíbles en el gasto mañana”. Es exactamente lo mismo que se intentó hace tres años. Entonces, nos dio un ligero chute de crecimiento en 2010, pero también nos ha traído a la situación actual. Porque es como la cuadratura del círculo o el socialismo real.
Endeudarse a tipos extraordinariamente bajos es solo posible para dos o tres países -Estados Unidos, Alemania y Suiza-, donde sus títulos a 10 años están por debajo del 2%, porque actúan como puerto franco en una tormenta perfecta, debido a que en tiempos de recesión se trata de preservar el capital.

Pero ese lujo no está al alcance del resto de países industrializados, ni de la mayoría de inversores privados, ni desde luego es cierto para el interbancario, donde las restricciones de liquidez vuelven a máximos.

[*D Hacer creíble el gasto chicle -hoy crece, mañana se restringe- es pedir a los inversores que se olviden de toda la historia financiera y crean en el hombre nuevo. *]

Quizás sea más acertado pensar que la aversión al riesgo es de tal magnitud que ya solo quedan tres bancos centrales creíbles en el mundo, por razones muy distintas. Estados Unidos, porque es el imperio y la moneda de reserva; Alemania, porque es la ortodoxia; y Suiza, un paraíso fiscal y regulatorio. Esos tipos de interés no son el coste del crédito, sino el magro rendimiento del ahorro en recesión.

Por tanto, hacer creíble el gasto chicle -hoy crece, mañana se restringe- es pedirle a los inversores que se olviden de toda la historia financiera, que tiren sus bases de datos y sus series temporales y crean en el hombre nuevo. Es pedirle a los españoles que se olviden de que el PSOE ridiculizaba el equilibrio presupuestario como una obsesión neocon de la derecha española más reaccionaria. Con un agravante, que ya se lo pedimos en 2009 y no salió bien. Una y no más, Santo Tomás.

Hoy no hay margen de política expansiva, los niveles de deuda y gasto público no han parado de crecer, los tipos de interés reales son ya negativos y los balances de los bancos centrales se han expandido como nunca. No queda munición en el arsenal de las autoridades económicas. Bueno, para ser exactos solo queda una: que China revalúe drásticamente el remimbi, deje de exportar y se ponga a consumir como loca. Del otro gran ahorrador que es Alemania me olvido por razones obvias.

[*D Lo que deben hacer los gobiernos es reconocer la pérdida, achicar el PIB, bajar salarios reales, asumir el empobrecimiento y empezar a crecer. *]

Los muchos economistas que insisten en gritar más madera utilizan el mismo argumento que los malos deudores cuando renegocian la reestructuración de sus deudas: “Será peor para ti si no me renuevas el crédito porque tendrás un fallido”. Los buenos banqueros son los que dicen: “hasta aquí hemos llegado, asumo la pérdida, achico el balance y empiezo a funcionar desde cero”. Si hubiéramos tenido más de esos, y más exigencia inspectora del Banco de España, la crisis financiera española sería historia y el crecimiento hubiera vuelto hace tiempo.

Los buenos gestores políticos son, análogamente, aquellos que son capaces de reconocer que la deuda pública es ya excesiva, que la capacidad adicional de asumir deuda privada es inexistente, y que solo queda hacer borrón y cuenta nueva.

Reconocer la pérdida, achicar el PIB, bajar salarios reales, asumir el empobrecimiento y empezar a crecer. Es la distancia que media entre el gratis total y el sangre, sudor y lágrimas. Lo primero vende, pero a la larga sobre todo pañuelos para secarse las lágrimas.

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